"¿Corte de cola en Santiago?", pregunta un usuario anónimo en un grupo de Facebook dedicado a perros doberman. La publicación es comentada por un perfil no profesional, que no muestra indicios de ser un médico veterinario: "Yo bro, con bisturí y suturas [sic]".
La misma consulta se repite en otras publicaciones. Una práctica de intrusismo profesional, que según advierten desde la Policía de Investigaciones y el Colegio Médico Veterinario, es más común de lo que se cree.
El último caso fue dado a conocer a inicios de esta semana. Detectives de la Brigada Investigadora de Delitos contra el Medio Ambiente y Patrimonio Cultural (Bidema) detuvieron a un hombre de 38 años que mantenía una veterinaria clandestina en el patio de su madre en Huechuraba. En ese lugar, el hombre realizaba intervenciones quirúrgicas pese a no contar con el título de médico veterinario.
Durante el allanamiento, se pudo recuperar a seis cachorros de raza American Bully, de un mes y medio de edad, que aguardaban por una caudectomía y otectomía con fines estéticos, conocidos coloquialmente como corte de cola y oreja, respectivamente.
Una práctica médica cada vez más obsoleta y escasamente practicada por médicos veterinarios. "No tiene justificación cortar la cola y oreja de los perros u otras mascotas, a menos que sea algo médico, como un daño o un cáncer. También hay gatos que presentan otitis crónica o mutilaciones por mordidas que hace necesario ese tipo de intervención", dice a Emol Ronald Rodríguez, presidente del Colegio Médico Veterinario de Chile.
Esto también es mencionado por el comisario de la Bidema Francico Montenegro, quien lideró el caso de Huechuraba. "Todo tipo de cirugía estética ya no está recomendada por un tema ético. Tampoco está prohibido como tal por ley, pero si se dan este tipo de recomendaciones y sugerencias por el sufrimiento a lo que son llevados los animales", indicó en conversación con este medio.
"Incurre en un ejercicio que bordea el maltrato animal", subraya el presidente del Colmevet, quien advierte sobre daños irreversibles en los animales este tipo de procedimientos. "Los perros ocupan su cola para poder equilibrarse, igual que los gatos. A ambos les gusta correr o hacer actividades al aire libre".
"También los perros ocupan la cola para comunicarse con otros perros y con las personas. Los perros visualizan, como ellos no pueden hablar, se apoyan mucho en los gestos. Por lo tanto, cuando a un can se le corta la cola o la oreja, pierde una forma de comunicaciones con otros ejemplares y humanos", profundizó el profesional veterinario.
Pese a que en Chile la caudectomía y la otectomía no están tipificados como maltrato animal, desde el Colegio Médico Veterinario
recalcan que las amputaciones de animales que no están fundadas por criterios profesionales sí pueden considerarse un delito al provocar daño, dolor y sufrimiento.
"El que cometiere actos de maltrato o crueldad con animales " y "se entenderá por acto de maltrato o crueldad con animales toda acción u omisión, ocasional o reiterada, que injustificadamente causare daño, dolor o sufrimiento al animal", advierte la Ley 21020 sobre la tenencia responsable de mascotas.
"Este tipo de procedimiento uno lo puede ver así como muy superficialmente, pero los animales fallecen producto de la infección que se produce. Ya que los pabellones auriculares, la zona de la cola, son zonas muy irrigadas, entonces este tipo de procedimientos que son mal hechos, obviamente que producen una infección, un dolor intenso, y terminan con el fallecimiento del canino", alertó Valdenegro.
Intrusismo profesional
Al ser una práctica obsoleta, las cirugías con fines estéticos recaen en personas que incurren en un ejercicio ilegal de la profesión.
"Existen muchas personas que nunca han estudiado veterinaria que ofrecen estos servicios como médicos veterinarios. Es mucho más común de lo que se cree", lamenta Rodríguez.
Una caudectomía en el mercado ilegal tiene un precio que bordea los 200 mil a 300 mil pesos por mascota.
Ronald Rodríguez subraya que esta mala praxis está sustentada por dueños de mascotas que buscan estos servicios: "Son cómplices porque llevan a estos animales donde este tipo de personas para que apliquen estos procedimientos. Gente que en definitiva buscan lugares clandestinos para poder hacerlo. Algunos lo hacen a conciencia, pero otros por desconocimiento acuden a personas que no son médicos veterinarios".
Asimismo, los falsos veterinarios acceden ilegalmente a fármacos y sustancias cuyo porte es ilegal en manos no profesionales. "Manejan drogas como ketamina, que son drogas estupefacientes que están super reguladas y que solamente pueden ser manipulados y adquiridos, comprados y resguardados por médicos veterinarios con recetas retenidas", dice Rodríguez.
De hecho, en el allanamiento esta semana en Huechuraba, la PDI incautó al hombre sustancias que infringen la ley 20 mil de drogas: "Eran medicamentos del tipo anestésico de uso veterinario como lecina y ketamina", dijo el comisario Valdenegro. "Para poder transportar estos medicamentos tienes que ser una persona que tenga un título, por ejemplo de veterinario o un médico", agregó.
En ese sentido, el comisario instó a denunciar estas prácticas a las autoridades: "Hacer un llamado a la ciudadanía que haga este tipo de denuncias para que nosotros podamos hacer seguimiento y que esto pare. Porque si esto continúa y nadie lo alerta, esto seguirá".
Médicos veterinario bajo el código sanitario
En el marco de su batalla legal contra falsos veterinarios, el Colmevet ha solicitado a las autoridades que la medicina veterinaria se posicione dentro del código sanitario.
"Esto permite que el Ministerio de Salud pueda supervisar a los médicos veterinarios y a las clínicas veterinarias", dice Rodríguez.
Pero además, explica el presidente colegiado, "se podrá tener una lista de todos los médicos veterinarios de Chile. Hoy lamentablemente como eso no es ley, no existe una obligación de que todos los profesionales, colegiados y no colegiados, se anoten en una lista que maneje el colegio médico, por lo tanto, hoy en día esa lista no existe. A diferencia de los médicos humanos, donde sí existe una lista que, por ejemplo, existe una lista para poder recetar medicamentos, que pueden revisar los químicos farmacéuticos, y también existe otra lista en el ISP donde se inscriben los profesionales de la salud".