Un estudio sobre el cambio en el escenario de seguridad en las comunas rurales de la macrozona centro, específicamente en las regiones de
Valparaíso, Metropolitana y O'Higgins, dio cuenta del avance de la violencia, la conformación de un
"círculo de inteligencia territorial criminal" y los desafíos en esta materia.
Se trata de un trabajo realizado en el marco del Convenio de Colaboración Técnica entre la Subsecretaría de Prevención del Delito (SPD), la Asociación de Municipios Rurales (AMUR), y la experta en seguridad, Pilar Lizana.
En un análisis general, el documento da cuenta del "deterioro sostenido" del escenario de seguridad en territorios rurales, marcado por la expansión del crimen organizado y una delincuencia con mayores niveles de violencia.
A eso se suma la sofisticación de las organizaciones delictivas, como el uso de tecnología vigilada remota, como drones, que permiten el reconocimiento aéreo de predios, accesos e infraestructura. A ello se suma la cooptación de informantes internos, quienes entregan información sobre el funcionamiento logístico de las propiedades, además de la implementación de vigilancia terrestre con observadores en rutas y caminos colindantes. Además, se ha detectado el uso de fachadas asociadas a actividades agrícola.
Otros elementos que detectó el estudio es el surgimiento de nuevas actividades ilícitas, como el procesamiento y comercialización de drogas y talleres clandestinos destinados a la fabricación y modificación de armamento.
Entre los elementos facilitadores para este escenario, el documento apunta a la debilidad institucional del Estado, las condicionantes geográficas y demográficas del territorio rural, la presión en zonas urbanas por la criminalidad y el consecuente avance hacia las zonas rurales, y las oportunidades económicas ilícitas y la consolidación de mercados ilegales.
En el caso de la macrozona centro, el problema general de seguridad "se explica por un proceso de reconfiguración y polarización de la criminalidad post pandemia, caracterizado por una transición estructural desde incivilidades y delitos de menor entidad hacia tipologías delictuales de mayor complejidad, organización y violencia", detalla el documento.
Región de O'Higgins
En cuanto a la realidad observada en el análisis, la Región de O'Higgins, el documento detalla que el 80% de los delitos denunciados se concentran en 12 de las 33 comunas que la componen.
En este contexto, destaca la capital regional, Rancagua, que concentra el 31,1% del total de los delitos, equivalente a aproximadamente 1 de cada 3 casos denunciados en la región.
Adicionalmente, se identifica un patrón estructural asociado a la configuración de un corredor delictual a lo largo de la Ruta 5 Sur. Las comunas de Mostazal (3,6%), Graneros (3,5%), Rancagua (31,1%), Requínoa (3,5%), Rengo (7,2%), San Fernando (6,3%) y Chimbarongo (4,8%), ubicadas de manera contigua a esta vía, concentran en conjunto el 60% de los delitos denunciados en la región.
Esta concentración se explicaría a través de dos factores complementarios. Por una parte, la alta conectividad que ofrece la infraestructura vial facilita el desplazamiento rápido entre comunas, incrementando la capacidad operativa de los actores delictuales. Por otra, la mayor presencia de actividad industrial, centros logísticos y comercio asociado al retail en este eje territorial genera una mayor densidad de oportunidades delictivas, configurando un entorno propicio para la ocurrencia y reiteración de estos fenómenos.
El estudio dio cuenta además de una evolución hacia una criminalidad más violenta y estructuralmente más compleja en comparación con el escenario observado hace seis años.
El antecedente más crítico corresponde al incremento de los homicidios (+65,5%) y de los delitos asociados a armas (+64,5%), lo que evidencia una intensificación sostenida de las formas de violencia de mayor gravedad. Este comportamiento sugiere que el período post-pandémico no implicó un retorno a los niveles previos, sino más bien una escalada en la letalidad y en la capacidad de daño de los fenómenos delictuales.
En esta misma línea, el robo de vehículos registra un aumento de 90 unidades, reflejando la consolidación de un mercado ilícito activo, con dinámicas de operación más visibles y relevantes en la agenda de seguridad en comparación con 2018.
Región de Valparaíso
La diversidad territorial de Valparaíso -con zonas costeras de alta actividad turística y portuaria, corredores logísticos críticos para el flujo de mercancías y nodos de conectividad asociados a pasos fronterizos-, configura un entorno complejo con dinámicas de riesgo diferenciadas.
El principal rasgo distintivo de la Región de Valparaíso, desde una perspectiva de seguridad, es su alta concentración espacial de la actividad delictual.
Para explicar el 80% de los delitos totales, es necesario considerar solo 15 de las 38 comunas, lo que equivale al 39,47% del total. Este patrón da cuenta de una distribución asimétrica del fenómeno delictivo, con una marcada focalización territorial.
En particular, el conglomerado urbano conformado por Viña del Mar, Valparaíso y sus comunas satélite — Quilpué, Villa Alemana y Concón— concentra cerca del 50% de la actividad delictual regional.
A ello, se suma otro elemento: La significativa presencia de población flotante, vinculada al turismo y a la segunda vivienda. Esta dinámica "incrementa la volatilidad del fenómeno, complejiza los procesos de diagnóstico y tensiona la eficacia de las estrategias de prevención y control", detalla el informe.
Si bien durante el periodo analizado (2024) categorías como homicidios, abigeato, delitos asociados a armas y receptación se mantienen en los rangos más bajos de incidencia, el informe plantea que existe una señal de alerta en torno al comportamiento de delitos vinculados a armas y escalada de violencia: "si bien presentan un volumen acotado en términos absolutos (con un promedio de 182 casos), entre 2023 y 2024 registran un incremento superior al 126%", señala.
Región Metropolitana
El documento sostiene que la zona rural de la Región Metropolitana presenta un perfil delictual caracterizado por una alta concentración territorial de los eventos y una creciente intensificación de la violencia.
En el sector rural de la RM, el análisis de concentración delictual evidencia que el 80% de los delitos se concentra en 10 de las 18 comunas, equivalente al 55,56% del total. "Este patrón da cuenta de una alta concentración geográfica del fenómeno, consistente con la presencia de 'puntos calientes' o zonas críticas de mayor intensidad delictual", detalla el texto.
Durante el 2024 se observa predominancia de incivilidades como principal categoría delictual, concentrando 13.199 denuncias, equivalentes al 53,2% del total.
"Este volumen posiciona a las faltas y conductas antisociales como el componente dominante de la carga del sistema de seguridad, con implicancias directas en la gestión operativa y en la percepción de inseguridad", plantea el texto.
Otras altas incidencias son robo con violencia (11,7%), robo en lugar no habitado (11%) y robo en lugar habitado (10,4%). En un nivel intermedio, pero con alta relevancia cualitativa, se ubican los delitos asociados a armas (5,4%), el robo de vehículos (2,7%) y la receptación (2,6%).
El informe destaca que los delitos asociados a armas "exhiben una tendencia creciente en el período post-pandemia, retornando a niveles comparables a los de 2018, lo que sugiere una reactivación de factores de riesgo vinculados a la disponibilidad y uso de armamento".
El antecedente más crítico corresponde al incremento de los homicidios consumados (+127,59%), "lo que sugiere un cambio estructural en los niveles de violencia", detalla el documento.