Este miércoles, el senador Pedro Araya (PPD) volvió a cuestionar la reforma constitucional de seguridad impulsada por el Gobierno, luego de sostener una reunión en La Moneda con el biministro del Interior y la Segegob, Claudio Alvarado, en medio de los esfuerzos del Ejecutivo por acercar posiciones antes de que la iniciativa avance en la Comisión de Constitución del Senado.
Araya, integrante de dicha comisión, ha sido una de las voces críticas al proyecto, por lo que la cita se dio en momentos en que La Moneda busca generar acuerdos y consensos en torno a una propuesta que también ha recibido reparos desde distintos sectores.
Tras la reunión, Alvarado reconoció que el proyecto requiere modificaciones y afirmó que "la reforma requiere mejoramientos y eso será trabajado en la Comisión de Constitución del Senado para tratar de llegar a acuerdos y consensos".
El biministro también abordó uno de los aspectos más cuestionados de la iniciativa: el nuevo estado de excepción que contempla la reforma. Al respecto, sostuvo que "hay que revisar para que esto tenga los controles suficientes y necesarios, tanto desde el poder político del Congreso como desde el ámbito judicial".
Pese a la señal de apertura entregada por el Ejecutivo, Araya mantuvo sus reparos y planteó que la propuesta requiere un diálogo político-técnico antes de que se vote en la comisión.
"Creemos que esta reforma constitucional es una mala reforma, que pareciera ser un copy-paste hecho con inteligencia artificial de distintas legislaciones. Por esa razón, creemos que es necesario que exista un diálogo político-técnico que se va a dar en la Comisión de Constitución antes de votar esta reforma para verificar dónde tenemos puntos de acuerdo", sostuvo.
El senador también volvió a cuestionar al ministro de Seguridad, Martín Arrau, quien está a cargo de impulsar la iniciativa en el Congreso.
"Él no es el perfil para ser ministro de Seguridad, probablemente habría sido un gran ministro de Obras Públicas, pero en materia de seguridad está muy al debe", afirmó Araya.
La visión de los parlamentarios
La reunión, generó diversas reacciones en el Congreso Nacional, considerando que el senador es el presidente de la comisión de Constitución y también integra las comisiones de Defensa y Seguridad, las tres instancias que deberán discutir la reforma.
Desde la oposición, el
diputado Raúl Leiva (PS) señaló que "en materia de seguridad, sin lugar a dudas, es necesario unir esfuerzos y trabajar en conjunto contra el crimen organizado y el narcotráfico. Sin embargo, esta reforma constitucional que ha propuesto el gobierno no tiene ningún fundamento técnico ni político, y a su respecto solo corresponde o que el gobierno retire esa reforma constitucional, o bien votar en contra en general ese proyecto que no tiene ni siquiera apoyo por parte del oficialismo".
"Distinto es el que podamos disentir, discutir y avanzar en una serie de proyectos a nivel legal que hoy día se encuentran en tramitación en el Congreso Nacional, y esos, obviamente, pueden ser objeto de indicaciones, observaciones y mejoras por parte tanto del gobierno como de los distintos sectores del Congreso Nacional", agregó.
El diputado Jaime Mulet (FRVS) sostuvo que "esta reforma no es igual que el proyecto de reconstrucción, ya que no basta con un voto para dar la mayoría, se requiere llegar a 29 votos de tal manera que no basta con un senador de oposición y su apoyo. Por eso que el solo apoyo de Pedro Araya no es suficiente. Creo que desde una oposición constructiva hay algunos cambios constitucionales que se podrían justificar con el debido resguardo y control democrático".
"Ojalá Pedro Araya se articule con otros, de su partido, de la DC o la senadora Vodanovic con la condición de que el gobierno parta de cero. Por ejemplo calificar organizaciones criminales pero con debido proceso; autorización para segregar presos de alta peligrosidad; intervenir las comunicaciones en las cárceles, crear la política municipal para liberar a Carabineros de funciones menores, permitir o que ex uniformados de las FFAA pasen a Carabineros".
Asimismo, el diputado José Montalva (PPD) manifestó que "esta reunión nos confirma que ahora tenemos un triministro. Alvarado también está haciendo la pega el trabajo que debería hacer el ministro Arrau, y eso da cuenta de la improvisación del gobierno en un tema tan importante para los chilenos. Mientras el gobierno se ordena y corrige, el crimen organizado avanza y no espera. Ahora, me parece bien que se reúna con el senador Pedro Araya, escuche su reparo y esté dispuesto a corregir una reforma que, como advertimos desde el principio, llegó mal diseñada, sin diálogo y sin expertise técnica que apoyara esa reforma".
Desde el Partido de la Gente, la diputada Tamara Ramírez sostuvo que "esta reforma es necesaria pero requiere modificaciones profundas, y la única vía para lograrlo es alcanzando grandes acuerdos entre todos los sectores políticos. La crisis de seguridad no resiste trincheras políticas cuando combatir la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado es la primera y más urgente demanda ciudadana. Valoramos que el Ejecutivo haya retirado la urgencia legislativa, ya que es un avance concreto que demuestra una disposición al diálogo, abriendo el espacio en el Congreso para sentarnos a negociar y construir una ley robusta que le devuelva la tranquilidad al país".
Desde el oficialismo, en tanto, el diputado Alejandro Riquelme (Republicanos) indicó que "es efectivo y no es ninguna nueva noticia lo planteado por el ministro Alvarado; los proyectos que presenta el Ejecutivo son discutidos, perfeccionados y muchas veces modificados durante su tramitación en el Congreso. La Constitución entrega tanto a diputados como a senadores la facultad de presentar indicaciones y ejercer esas atribuciones".
"Por eso es absolutamente normal que una iniciativa ingrese de una forma y termine siendo mejorada después del debate parlamentario. Eso no es una anomalía ni una derrota para nadie: es simplemente democracia y separación de poderes funcionando", zanjó.
En esa línea, el diputado Tomás Kast (Evópoli) aseveró que "enfrentar con éxito la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado exige que dejemos de lado las divisiones y pongamos por delante la principal urgencia de los chilenos. Apoyamos el espíritu de esta reforma, pero estamos convencidos de que debe ser perfeccionada mediante modificaciones técnicas que le den sustento de largo plazo, por lo que la decisión de La Moneda de retirar la urgencia legislativa es una señal correcta y un avance valioso que refleja una voluntad de diálogo, abriendo el camino para que en el Congreso podamos construir un gran acuerdo transversal que dote al Estado de herramientas eficientes y constitucionalmente impecables".