Trabajos de control del accidente de febrero en Renca.
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Unos 27 segundos transcurrieron entre el inicio de la fuga de gas licuado y el momento en que se produjo la ignición en el accidente ocurrido el pasado 19 de febrero en Renca, según determinó una investigación que reconstruyó la secuencia del siniestro a partir de registros audiovisuales, antecedentes documentales y simulaciones.
El estudio fue desarrollado por un equipo integrado por Xavier Baraza, César Sáez, Alexis Pey y Serge Forestier, quienes sincronizaron videos captados desde distintos puntos para determinar cómo se expandió la nube de gas antes del incendio. Posteriormente, contrastaron las predicciones de distintos modelos con los daños registrados en el lugar.
"Según la simulación, cuando el gas se encendió, la nube contenía cerca de cuatro mil kilogramos de gas inflamable y ocupaba una superficie aproximada de 21 mil metros cuadrados. Estas cifras son estimaciones del modelo, no mediciones directas efectuadas durante el accidente", explicó César Sáez, académico de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad Católica (UC).
Para calcular la intensidad de la onda expansiva, los investigadores analizaron distintos escenarios mediante un modelo de explosión de nube de vapor (Vapour Cloud Explosion), desde uno de menor intensidad hasta otro de mayor magnitud. El escenario intermedio fue el que presentó una mayor coincidencia con los daños documentados tras el accidente.
"La confiabilidad de la reconstrucción del accidente de Renca se sustenta principalmente en la convergencia de distintos tipos de evidencia, más que en el ajuste de un único modelo de consecuencias", explicó Sáez.
El análisis permitió además descartar que se tratara de un fenómeno BLEVE, es decir, la explosión de un estanque presurizado producto de la exposición a un fuego externo. Según los investigadores, el modelo que mejor explica lo ocurrido corresponde a una bola de fuego de gas generada por la ignición de la gran nube de vapor que había sido liberada.
"Los resultados deben interpretarse como la identificación del escenario más consistente con el conjunto de evidencia disponible, y no como una reconstrucción única del accidente", precisó el académico.
Los autores plantean que la combinación de registros audiovisuales, observaciones en terreno y simulaciones termodinámicas podría utilizarse para investigar otros accidentes de características similares. A su juicio, esta metodología permite obtener antecedentes relevantes para fortalecer los planes de emergencia, la infraestructura urbana y las políticas de gestión de riesgos.
El estudio también advierte sobre las limitaciones de la reconstrucción. Debido a que no fue posible determinar la forma ni las dimensiones exactas de la rotura del estanque, los investigadores debieron utilizar distintos supuestos para simular la liberación y posterior expansión del gas.