Terapia con oxígeno es valiosa, a veces

07 de Abril de 2009 | 10:52 |
La terapia con oxígeno hiperbárico fue conocida como un tratamiento en busca de enfermedades hace ya mucho tiempo atrás. Pero, en años recientes, estudios clínicos y de laboratorio han encontrado más de una docena de enfermedades serias para las cuales se considera un valioso tratamiento, mismo que a veces puede salvar la vida.

Si bien la administración de oxígeno puro en una cámara de alta presión ha existido como terapia durante más de 300 años, apenas ahora está empezando a alcanzar su potencial, con base en un informe publicado en el ejemplar de noviembre de la revista Medicina de Emergencia.

Al mismo tiempo, la terapia con oxígeno hiperbárico se ha sumado a las filas de remedios no probados para muchas condiciones, particularmente de tipo incurable, como la parálisis cerebral y el autismo. El uso de terapia en estas situaciones a menudo raya en una charlatanería que explota a desesperados pacientes y padres de familia. Una familia que conozco gastó 40,000 dólares en un fútil esfuerzo por revertir la parálisis cerebral de su hijo; otra gastó más de esa suma e incluso compró una unidad hiperbárica para casa, a fin de atender ahí el autismo de su hijo.

El factor credibilidad

La Sociedad Submarina y Médica Hiperbárica, que es la organización profesional en este campo, reconoce 13 males o enfermedades para los que es legítimo poner a pacientes en cámaras bajo alta presión, las cuales fuerzan la entrada de oxígeno a su sangre y tejidos. En Estados Unidos, once de estas enfermedades ya fueron aprobadas por el sistema de salud Medicare para su reembolso, lo cual indica que sólida evidencia respalda estos usos del oxígeno hiperbárico.

La lista incluye el mal por descompresión (parálisis de los buzos), fascitis necrotizante (enfermedad que come la carne), envenenamiento por monóxido de carbono, gangrena gaseosa, la infección ósea osteomielitis, lesiones que no cicatrizan y heridas tardías por radiación al hueso y tejidos blandos.

Sin embargo, en ninguna parte de esta lista aparecen la parálisis cerebral, autismo, esclerosis múltiple, embolia, degeneración macular, lesión a la columna vertebral, lesiones del deporte, ataque cardiaco, síndrome postpolio, mal de Lyme, migraña, cirrosis, miastenia gravis, fibromialgia o síndrome de fatiga crónica; entre las docenas de condiciones que, alegan clínicas independientes, tratan con oxígeno hiperbárico. Sin mencionar los alegatos de celebridades como Michael Jackson, quien lo usó con la esperanza de que lo mantuviera vivo hasta los 150 años, y Keanu Reeves, quien lo usó para combatir el insomnio.

“La credibilidad es un enorme problema”, destacó Richard E. Clarke, el director de la Fundación de Investigación Baromédica, que patrocina investigaciones de firmes bases científicas. “A todos nos pintan de la misma forma.

“Aunque se ha sugerido la terapia de oxígeno hiperbárico como un beneficio para varias enfermedades más, para mala fortuna prácticamente no existe evidencia válida, de tipo clínico”, notó. “Estamos hablando de una terapia relativamente cara y larga, y tiene sentido preguntarse si vale lo que cuesta y si los beneficios son duraderos”.

Incluso para males o enfermedades aprobadas por el plan de salud Medicare en Estados Unidos, la evidencia que los respalda a menudo es contradictoria. “Una persistente crítica dirigida a la medicina hiperbárica considera la falta de grandes estudios, de varios centros y al azar, para varias de las principales indicaciones”, notó el Dr. Chris Maples y el Dr. Moss Mendelson de la Facultad de Medicina de Virginia Oriental, en Norfolk, en el informe sobre Medicina de Emergencia. “Los datos son contradictorios, particularmente en lo relativo al envenenamiento por monóxido de carbono, lesiones por aplastamiento y algunas infecciones de tejidos. Algunas pruebas clínicas demuestran un beneficio, al tiempo que otras no revelan diferencia alguna”.

Problemas y riesgos

Uno de los problemas para llevar a cabo buenos estudios está en la dificultad de asignar pacientes al azar en tratamientos y grupos de control, de una forma que “los ciegue” al grupo en que están”, dijo el Dr. Charles S. Graffeo, especialista en medicina hiperbárica por la Facultad de Medicina de Virginia Oriental, en una entrevista. Otro problema radica en localizar a suficientes pacientes con la misma enfermedad, lo cual es crucial para recabar datos de importancia estadística.

Graffeo dijo que existía “una buena base teórica y cierta evidencia prometedora en el sentido que la terapia de oxígeno hiperbárico podría contribuir al tratamiento de coágulos en la retina, congelación aguda, mordidas de araña reclusa marrón y quemaduras termales”.

“Sin embargo, sencillamente no existen suficientes estudios”, notó. “La conducción de exámenes clínicos de oxígeno hiperbárico es un poco más desafiante que las pruebas de fármacos”.

Asimismo, él advirtió que los pacientes deberían mantenerse alejados de centros hiperbáricos independientes que pertenecen a un solo médico o a un pequeño grupo de médicos que no esté afiliado con un importante hospital o facultad de medicina. Al ofrecer comentarios acerca de alegatos que dichas clínicas lanzan comúnmente, dijo: “Ni una sola organización legítima condonaría el tratamiento de la parálisis cerebral con terapia de oxígeno hiperbárico. Yo no he visto nada que sea potencialmente prometedor para respaldar ese tipo de uso. Si yo tuviera un hijo con parálisis cerebral, ni siquiera la consideraría”.

Lo que es más, la terapia no está exenta de riesgos, aunque en su mayor parte son tenues y de poca duración, al tiempo que no se ha documentado una sola muerte en más de 75 años de uso en Norteamérica. Entre los riesgos están dolor de oídos y senos nasales, bajo nivel de azúcar en la sangre, miopía que puede prolongarse durante varias semanas, así como ataques de ansiedad resultantes del confinamiento en la cámara. De manera similar, la terapia es claramente peligrosa para algunos pacientes, incluidos aquellos con un pulmón colapsado y quienes reciben quimioterapia con cisplatino o adriamicina. Aunado a lo anterior, la terapia mencionada pudiera resultar peligrosa para mujeres embarazadas y personas con asma que no lo tienen bien controlado o cáncer activo, entre otras.

Beneficios establecidos

El oxígeno hiperbárico puede salvarle la vida a pacientes que padecen mal por descompresión (aeroembolia), como los buzos que subieron demasiado aprisa a la superficie. Para quienes sufren un severo envenenamiento por monóxido de carbono, el estudio más riguroso hasta la fecha encontró que tres tratamientos hiperbáricos reducían el daño cognitivo más adelante. Los traumatismos como lesiones aplastantes y quemaduras termales, que privan a los tejidos de oxígeno suficiente, también se benefician a partir de la terapia de dicho oxígeno, al igual que infecciones que amenazan la vida como la fascitis necrotizante, si la condición es atendida en sus primeras etapas, informaron los expertos de Virginia. De manera similar, esta terapia pudiera ser de utilidad para tratar la sepsis, infección bacteriana con potencial de amenazar la vida en la sangre y los tejidos.

Graffeo destacó que la terapia era útil para atender úlceras del pie por diabetes e infecciones óseas. Es benéfica para los pacientes cuyos tejidos fueron dañados por terapia con radiación; por ejemplo, pacientes con cáncer, quienes pueden desarrollar lesiones con deficiencias de oxígeno que no sanan bien. El oxígeno hiperbárico fomenta la liberación de la hormona del crecimiento y contribuye a la formación de vasos sanguíneos en tejido irradiado, notó.

Un estudio publicado en septiembre pasado en la Revista Internacional de Oncología, Biología y Física de la Radiación encontró que el oxígeno hiperbárico era de utilidad para pacientes con proctitis por radiación, la cual puede ocasionar sangrado, úlceras rectales y pérdida del control de esfínteres. Si bien el tratamiento del costo puede involucrar casi 40 sesiones de dos horas, “el efecto neto es un retroceso del problema en la mayoría de los pacientes, lo cual salva vidas a final de cuentas y mejora enormemente la calidad de vida”, destacó Clarke, cuya fundación patrocinó el estudio.

La terapia con oxígeno está siendo probada en pacientes con nuevos diagnósticos de cáncer en la cabeza o cuello, a fin de incrementar la sensibilidad del tumor a tratamientos con radiación, dijo Clarke. En el futuro, los estudios pondrán a prueba los beneficios entre los pacientes con cánceres de laringe, piel y órganos ginecológicos.

“La pregunta más importante por responder, además de la relación entre su costo y efectividad”, dijo, “está en saber si el beneficio terapéutico dura y mejora claramente la calidad de vida de los pacientes”.

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