El síndrome de alienación parental: una realidad latente

Se estima que en Chile que más de un millón de niños están viviendo bajo la tutela de uno de sus progenitores. En casos muy extremos, algunas madres y padres buscan motivos para cortar la comunicación entre los hijos y su ex pareja.

09 de Marzo de 2011 | 15:14 | Por Pilar Lagos, Emol
El Mercurio
Papá Presente, Amor de Papá y Papás por Siempre son algunas de las organizaciones conformadas por padres separados que buscan mantener un vínculo con sus hijos, lograr la tuición compartida -que no existe en Chile-, y sobre todo impedir que se desarrolle el Síndrome de Alienación Parental (SAP).

Richard Gardner lo definió así a principios de los años ochenta: El rechazo a la interacción parento-filial en menores, inmersos en un proceso de ruptura parental cuyo origen se debe identificar en las conductas y actitudes del progenitor aceptado por el menor. Es decir, el debilitamiento en la relación progenitor rechazado-hijo.

Este concepto del SAP ha generado controversias en distintos ámbitos. Por ejemplo, las asociaciones feministas lo consideran como un término sexista y discriminatorio para las mujeres. Además la falta de incursión en las clasificaciones internacionales de los desórdenes mentales (APA y OMS) que no lo señalan como una debilidad científica.

"Es un concepto un poco antiguo que en su idea original tenía una lógica que es bien perjudicial en el sentido que pone a un padre como víctima y al otro como victimario", explica Claudia Cáceres, Coordinadora de la Unidad de Terapia Familiar en Procesos de Separación y Familias Ensambladas del Instituto Chileno de Terapia Familiar.

Por su parte, Clara Salgado, abogado, mediador y especialista en Derecho de la Familia dice: "En Chile no existe pero se está estudiando y viendo poder ingresarlo. Hay algunos jueces en Santiago que por lo menos consideran que sí existe el síndrome de alienación parental que sufren por el lado de la madre o del padre".

La psicóloga Claudia Cáceres añade que el síndrome de alienación parental como tal "es una situación extrema y que ocurre poco. Lo normal es que no suceda", y agrega que "la mayoría de la gente puede llegar a ciertos acuerdos, y los que no pueden, básicamente es por las dificultades personales. (Se trata de) conflictos de pareja graves no resueltos cuyo conflicto se traslada a la lucha y a la custodia de los niños pero en el fondo hay heridas no resueltas, dolores no sanados que tiene que ver con la relación de pareja antes que con la paternidad".

Según la ley chilena, en caso que una pareja opte por el rompimiento del vínculo existente, el artículo 225 del Código Civil establece que "si los padres viven separados, a la madre le toca el cuidado personal de los hijos".

"La ley establece un sistema monoparental de cuidado personal que ahora se llama la tuición, que es de la madre", dice Clara Salgado.

Sin embargo, Claudia Cáceres enfatiza que "la ley ante todo valora, valida y respeta el acuerdo parental”. Es decir, que si los padres deciden que los niños vivan con el padre o con la madre, la ley lo respeta pero “cuando no hay un acuerdo y (los papás) son incapaces de decidir, el Estado asume esta función”.

Buscando acuerdos

Ricardo Viteri, director de separadosdechile.cl explica que "si por cada pareja en Chile hay 1,9 hijos como promedio, eso da 311.829 hijos que hoy crecen alejados de uno de sus padres separados legalmente, puntualmente del papá".

Además, hay que sumarle los separados de hecho "que equivale a otras 375.000 parejas y 712.500 hijos viviendo sin uno de sus padres, digamos del papá derechamente". Según un cruce de datos realizado por Viteri, entre 2005 y 2010 hay "1.024.320 hijos de divorciados y separados viviendo alejados del papá".

Aunque, según Claudia Cáceres, "ha ido en creciente aumento acuerdos de otra naturaleza entre los padres para compartir la custodia de diferentes modalidades. Cada familia tiene su dinámica y evolución y el sistema que define cada pareja ojala  garantice la satisfacción y el buen desarrollo de los niños".

No obstante, es imposible obviar el hecho que sí existen casos extremos donde uno de los progenitores adopta actitudes para desvincular a los hijos del padre o madre. Hugo Riveros, creador y encargado del sitio Papá Presente es un claro ejemplo. Cuenta que no pudo ver a su hija por dos años debido a que su ex mujer no respetaba los horarios de visita. "El problema siempre fueron las lucas. Si no hay lucas, no hay visitas", dice Riveros.

 En 2006, hizo la segunda denuncia tras enterarse que su ex esposa "estaba haciendo propaganda en internet para hacer tríos. Con todos estos antecedentes presenté una tuición en tribunales y ahí quedó", relata Riveros.

"Ella presentó una denuncia de abuso sexual en mi contra, se tomó más en cuenta el abuso sexual hacia la niña y no se estimó lo que yo estaba presentando”. “Si tú no te llevas bien con la mamá, la única forma de quitarte a los hijos es haciendo denuncias falsas", agrega.  

La Fiscalía incluso llamó a su hija –quien ahora tiene 8 años- para asegurarse que Hugo no le había hecho nada. "Si la niña hubiera dicho otra cosa, capaz hubiera terminado preso".

Su caso finalmente se cerró el 13 de marzo de 2008 donde se abandonó "el procedimiento ordinario iniciado por acción de cuidad personal". El año pasado finalmente logró conseguir las visitas que le corresponden.

"Yo no creo que sea con una frecuencia muy grande", explica Salgado al ser consultada sobre las denuncias de abuso sexual. "En los casos que ocurre, es re difícil efectivamente para los padres defenderse porque existe un principio en los tribunales que es el interés superior de los niños".

Los padres se pueden proteger "peleando en tribunales, pidiendo informes psicológicos, psiquiátricos, periciales, que se entreviste al niño (cuestión que está establecida como norma general)", dice la abogado. Pero aclara: "La verdad o la falsedad está supeditada al interés superior".

Y aunque una madre esté mintiendo "si son casados, no existe entre los cónyuges injurias y calumnias, no existe un delito", puntualiza Salgado.

"Cuando se llega a ese punto, es bien difícil revertir la situación. Lo que hacemos terapéuticamente es intervenir en todas las etapas anteriores cuando hay señales que se está produciendo un proceso de desvinculación con uno de los padres", agrega Claudia Cáceres, psicóloga.

Señales de actitudes alienantes


La psicóloga enumera algunos indicadores que revelan cuando puede haber un proceso de desvinculación parento-filial en curso.

- Tiempo reducido de contacto con los hijos.
- Cuando uno de los padres dificulta u obstaculiza injustificadamente o justificando en supuestos discutibles el contacto con el otro padre.
- Cuando frente a alguna dificultad, algunos papás o mamás cometen algún error, y frente a ese tipo de errores las medidas que se toman para corregir eso son disminución del contacto.

Por esta razón, la psicóloga sugiere "consultar a profesionales expertos en trabajo con familias en proceso de separación ante las aparición de señales tempranas de desvinculación, cuando aún es posible trabajar para que ambos padres asuman la responsabilidad de la dinámica que están generando" y para el buen desarrollo de los hijos que "necesitan contar con ambos padres", concluye Cáceres.
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