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Dieta de la champaña: Conoce su historia y los contra de bajar de peso brindando

Una norteamericana se ha hecho famosa en el mundo por promover un régimen alimentario, que incluye hasta dos copas diarias de champaña. Hablamos con una nutricionista para saber qué tan sana y efectiva es esta dieta, popularizada como “divertida”.

02 de Diciembre de 2011 | 17:25 | Por Ángela Tapia F., Emol
Reuters
Prácticamente no existía dieta alguna que Cara Alwill Leyba no haya intentado hacer. Atkins y Dukan eran nombres conocidos en la rutina alimentaria de esta norteamericana de 31 años, que desde chica había sido “regordeta”, como ella misma se ha calificado. Por lo que siempre había vivido preocupada y triste por su peso.

Peor aún, su trabajo la mantenía constantemente en eventos sociales que representaban una inmensa trampa cuando ella quería escapar de las tentaciones calóricas, sobre todo en lo que se refiere a tragos.

Pero llegó un día en que una amiga “estupenda y dolorosamente delgada” -dice Cara-, le aseguró que le enseñaría a bajar de peso, sin tener que renunciar a sus preciados “cócteles”, como el bloody mary, tom collins, daiquiri, mojito, entre muchos otros.

Para su sorpresa, bajó 13 kilos y el secreto de su régimen lo revela sin pudor: “Tengo que beber champaña. Sí, champaña. Espumosa, efervescente y gloriosa champaña. La razón es que este vino espumoso solo tiene 100 calorías por copa, y una copa te deja bien ‘contenta’”.

De hecho, la nutricionista de la Clínica Santa María, Marcela Cosentino, confirma las cifras entregadas por Alwill, señalando que 100 cc de demi-sec aporta 90 cal, mientras que de champaña dulce son 118 cal y seca, 85 cal.

A eso agrega que esta bebida contiene una alta cantidad de polifenol natural, una sustancia que se encuentra en varias plantas y que tiene un gran poder antioxidante y antiinflamatorio. Por lo que la champaña, además del vino (75 cal), son considerados los alcoholes más amigables cuando se quiere bajar de peso.

Sin embargo, lo ideal es que se suprima toda ingesta de alcohol cuando se está a dieta.

Celebrar versus salud

En medios de todo el mundo, Cara es conocida por ser la mujer que ha difundido la “Dieta de la champaña”, un esquema de alimentación sano, pero “divertido”, como dice.

De hecho, en este régimen no hay alimentos prohibidos, y solo se exige que se opte por productos de alta calidad y ricos en nutrientes. Preferir, por ejemplo, un bife antes que una hamburguesa, aceite de oliva antes que vegetal, etc. Y no sobrepasar las 1.200 o 1.400 calorías al día.

Eso, no solo por lo sano que es comer mejores alimentos, sino por la teoría que la norteamericana sostiene, de que comer alimentos “con clase”, hará que se valore más el propio cuerpo y así será menos probable que se coma en exceso.

Pero esta dieta no llevaría su nombre sin una o dos copas de champaña al día, que pueden ser a la cena, como una manera de ponerle glamour a la comida, o, como lo practica Cara, en la noche, acompañado de algo para picar, casi como un ritual para celebrar algún evento bueno del día, por más insignificante que sea.

“Se trata de celebrar cada día y alzar una copa por todas las buenas cosas”, comenta la feliz mujer, quien se encuentra trabajando en su libro “Champagne diaries”.

Sin embargo, Cosentino profundiza en el hecho de que se haga un llamado a incluir diariamente dos copas de champaña en una dieta.

“Si una mujer está siguiendo un plan de baja de peso con 1.200 calorías y se toma dos copas de champaña (200 calorías) le quedarían 1.000 calorías para alimentarse. Por lo tanto, casi el 20% del total de las calorías se cubriría con alcohol, y eso no es muy saludable”, explica la nutricionista.

Por otro lado, si bien en este mes de celebraciones es factible reemplazar los carbohidratos (una copa de champaña equivale a dos porciones de pan o dos papas o ½ taza de arroz), esto solo se aceptaría en un período específico y no por más de tres veces a la semana. “No es recomendable hacerlo a diario porque el grupo de carbohidratos es necesario en la dieta diaria para que sea balanceada”, sostiene Cosentino.

Pero algo que quizás más preocupa son los efectos de beber diariamente. Ante eso, la nutricionista explica que “el consumo moderado de alcohol, especialmente cuando se combina con una dieta saludable, ha demostrado que mejora la salud cardiovascular. (Pero) el consumo excesivo y continuado puede dañar el hígado, aumentar el riesgo de desarrollo de cáncer esofágico, garganta, laringe, boca y mamas; y puede causar daño al revestimiento del intestino delgado y al estómago, lo cual afecta la capacidad del cuerpo para absorber los nutrientes esenciales”.
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