Un grupo de 8
"therians" chilenos entregaron claves para entender el fenómeno que ya llegó al país. "Nosotros seguimos siendo personas. No porque tengamos un animal interior vamos a querer comer comida de perro o algo así. No comemos comida de perro. Nos gusta hacer este tipo de cosas para sentirnos más libres y conectados con nuestro animal, pero sin ponernos en riesgo. Por ejemplo, hay algunos que a veces toman agua o leche desde un pocillo en el suelo, pero es algo simbólico", puntualiza Laika. Agrega que
"hay gente que piensa que vamos a morder a las personas o que somos peligrosos, eso es mentira. No queremos dañar a nadie, solo ser como somos y expresarnos sin afectar a los demás. Tampoco estamos locos. No es que nosotros queramos vivir como animales todo el tiempo".
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El Mercurio.