La llamada "epidemia mundial de obesidad" ya no avanza de manera uniforme, según dio a conocer una extensa investigación internacional que reveló que las tasas de obesidad comenzaron a estabilizarse, e incluso a ralentizarse, en la mayoría de los países de altos ingresos, especialmente entre niños y adolescentes.
Sin embargo, el fenómeno continúa expandiéndose con rapidez en economías emergentes y en desarrollo, profundizando las desigualdades globales en salud y nutrición.
El análisis, liderado por la red científica NCD Risk Factor Collaboration y publicado en la revista Nature, examinó tendencias entre 1980 y 2024 utilizando información de 232 millones de personas.
Los resultados muestran fuertes contrastes regionales: mientras Estados Unidos mantiene algunos de los niveles más altos del mundo aunque con un crecimiento más lento, países de Latinoamérica como Brasil, Argentina, Perú y Colombia registran aumentos sostenidos y, en algunos casos, acelerados en todas las edades.
Desigualdades en nutrición y salud
La investigación a cargo de una red de casi 2.000 científicos del NCD Risk Factor Collaboration analizó las tendencias de obesidad entre 1980 y 2024 con datos de 232 millones de personas de 200 países y territorios.
El estudio revela una brecha global entre los progresos observados en países de ingresos altos y el aumento de las tasas de obesidad en los emergentes o en desarrollo, lo que pone de relieve las crecientes desigualdades mundiales en materia de nutrición y salud.
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"Existe una diversidad que no se corresponde con una única epidemia mundial y esto ocurre en países que, en muchos aspectos, parecen similares en cuanto a su situación económica, su geografía y su tecnología", señaló en una rueda de prensa virtual el autor principal del estudio Majid Ezzati, del Imperial College de Londres.
Estabilización en países de altos ingresos
Las tasas de obesidad se ralentizaron o estabilizaron en la mayoría de países de altos ingresos, aunque con diferente prevalencia.
Primero fue en los niños y adolescentes, a partir del año 2000, y aproximadamente una década más tarde entre los adultos.
En Estados Unidos, el aumento se estabilizó entre niños y adolescentes y se ralentizó en los adultos.
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Pese a ello, los niveles siguieron siendo de los más altos del mundo, y los más altos entre los países occidentales de ingresos altos.
Frente a esas señales de mejora en los países de ingresos altos, la obesidad sigue aumentado, e incluso se acelera, en la mayoría de economías emergentes y en desarrollo, donde -dijo el investigador- "se está volviendo cada vez más común".
Además, "no hay indicios de que vaya a dejar de aumentar de forma constante o incluso de acelerarse a niveles que son superiores" a los observados en el pasado en Europa, agregó.
Aumento en economías emergentes
La prevalencia de la obesidad sigue aumentando, en especial, en países de África, Asia, Latinoamérica y las naciones insulares de Pacífico y el Caribe.
El aumento se disparó en algunos países de ingresos bajos y medios, con una prevalencia del 30-40% entre los adultos en algunos países de Latinoamérica, como Brasil, y de Europa Central, como Rumanía y República Checa.
Los datos de Latinoamérica señalan que en Brasil el aumento se aceleró tanto en los niños como en las niñas y en todos los grupos de edad, con una prevalencia del 17% y el 18% en niñas y niños, y del 35% y el 27% en mujeres y hombres.
En México, el aumento podría haberse ralentizado en niñas y niños, con una elevada prevalencia del 16% y el 21%, pero continuó de forma constante en mujeres y hombres (43% y 34%), indica una nota del Imperial College de Londres.
David Velásquez, El Mercurio.
El aumento de la obesidad se aceleró en Colombia entre las niñas y los niños, con una prevalencia moderada del 13% y el 10%, y se mantuvo constante en mujeres y hombres (32% y el 19%).
También se aceleró en Argentina entre las niñas y los niños (22%), y se mantuvo constante entre mujeres y hombres (39% y el 37%), superior a la de la mayoría de los países de ingresos altos.
En Perú se aceleró en ambos sexos y grupos de edad, con una prevalencia del 15% y el 19% en niñas y niños, y del 34% y el 26% en mujeres y hombres.
Los investigadores destacan la necesidad de políticas de salud públicas adaptadas para abordar esa brecha creciente entre países, incluida aquellas centradas en la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables para los países y comunidades que actualmente no pueden permitírselos ni acceder a ellos.
Además, según Ezzati, hay que averiguar por qué algunos países obtienen resultados mejores que otros y aplicar las lecciones aprendidas.
¿Influyen los medicamentos?
Otro factor relevante, es que en la última década los nuevos medicamentos para la obesidad se volvieron ampliamente disponibles.
Pese a ello, el investigador considera que, en esta etapa, probablemente sea demasiado pronto para decir si tienen un impacto directo en poblaciones enteras.
Ozempic, medicamento usado para tratar la diabetes. | AFP
Los investigadores cree que probablemente desempeñen un papel importante en las tendencias futuras, especialmente si se mejora el acceso y la asequibilidad.