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Ni museo ni demolición: Tras décadas de debate, la casa natal de Adolf Hitler en Austria es transformada en una comisaría

El inmueble fue remodelado, pero en el exterior se mantuvo el monumento conmemorativo que recuerda a las víctimas del nazismo.

22 de Julio de 2026 | 10:17 | EFE / Publicado por M. Francisca Prieto, Emol
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Se intentó dar el aspecto que el edificio pudo tener en el siglo XVII, cuando fue originalmente construido.

AFP
La casa natal de Adolf Hitler (1889-1945) en Braunau am Inn, fue reabierta este miércoles como una comisaria de policía, tras una remodelación con la que Austria busca despojar al edificio de su carga simbólica y evitar que se convierta en un lugar de peregrinación para neonazis.

El inmueble alberga desde hoy el nuevo Centro Policial de la ciudad y dependencias de la Academia de Seguridad, donde también se impartirán cursos de formación para agentes, incluidos contenidos relacionados con los derechos humanos.

Con este nuevo uso, el Gobierno austríaco pretende que un edificio asociado al nacimiento de Hitler, el dictador que llevó al mundo a la Segunda Guerra Mundial y fue responsable del Holocausto, quede integrado en las estructuras de un Estado democrático.

La remodelación transformó por completo la imagen exterior del edificio, con el antiguo revestimiento amarillo, deteriorado por la humedad y el paso del tiempo, sustituido por una fachada blanca.

El proyecto arquitectónico ganador se inspiró en el aspecto que el edificio pudo tener en el siglo XVII, cuando fue originalmente construido.

El edificio, con una fachada lisa y un aspecto muy funcional, tiene 12 ventanas en su parte delantera.

Con la instalación de una comisaria, las autoridades pretenden impedir que grupos neonazis acudan al lugar para expresar su admiración por Hitler, considerado un delito en Austria, un país anexionado por la Alemania nazi entre 1938 y 1945.

Hitler nació en esta casa el 20 de abril de 1889, aunque solo vivió allí sus primeros tres años de vida antes de que su familia abandonara Braunau, una localidad que hoy tiene 17.500 habitantes y está situada a pocos kilómetros de la frontera con Alemania.

Reuniones nazis y neonazis


Ya desde los años 1930 hubo en Braunau am Inn reuniones de nazis y después de la Segunda Guerra Mundial de grupos neonazis.

Según informó la semana pasada el semanario alemán Der Spiegel, poco antes de la reapertura del edificio, hackers manipularon el mapa de google al sustituir el número de la calle Salzburger Vorstadt 15 -donde se encuentra la casa- por el número 88, considerado un código nazi para "Heil Hitler".

Y cuando se hacía click en ese número 88 se abría un otro mapa con el nombre "HH88", o sea, "Heil Hitler 88".

Según la prensa austríaca, la Justicia del país alpino tuvo en el pasado problemas para hacerse con sospechosos de delitos de apología del nazismo, como el caso de un ciudadano alemán que el 20 de abril (fecha del cumpleaños de Hitler) de 2021 dejó ante del edificio una ofrenda floral para "el difunto Adolfo".

Sobre la entrada principal luce ahora el logotipo de la Policía austríaca y frente al edificio permanece el monumento conmemorativo instalado en 1989, que recuerda a las víctimas del nazismo con la inscripción "Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más fascismo. Millones de muertos lo advierten".


Monumento conmemorativo que recuerda a las víctimas del nazismo. Crédito: AFP.

Décadas de debates


La apertura hoy pone fin a décadas de debate sobre el uso de un edificio cargado de simbolismo, y que algunos intelectuales e historiadores austríacos han señalado como ejemplo de las dificultades de Austria para afrontar la memoria de su pasado nazi.

Desde los años 1970, el Estado austríaco había arrendado el edificio con el objetivo de impedir que pudiera transformarse en un lugar de exaltación del dictador nazi.

La casa permaneció vacía desde 2011, cuando abandonó el inmueble una ONG que durante años había utilizado el espacio para atender a personas con discapacidad intelectual.

Tras varios intentos fallidos de alcanzar un acuerdo de compra con la antigua propietaria, el Estado expropió la vivienda en 2016.

Una comisión de expertos creada para decidir su futuro recomendó darle un uso social, benéfico o administrativo, al considerar que convertirla en un museo dedicado a Hitler podría aumentar aún más su atractivo para grupos extremistas, mientras que su demolición supondría borrar una parte incómoda del pasado.

Las autoridades optaron por convertirla en una instalación policial, una decisión anunciada en 2019 y que requirió una inversión muy superior a la prevista debido al retraso de las obras.

El coste del proyecto, que en un principio se calculó en unos cinco millones de euros, se elevó hasta cerca de 20 millones de euros.


Así lucía el inmueble antes de su remodelación. Crédito: AP.