"Todo padre quiere mantener a sus hijos a salvo, y las vacunas se encuentran entre las herramientas más eficaces para hacerlo", afirmó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS.
AFP
El director general de la Organización Mundial de la Salud (
OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, criticó este miércoles las
nuevas políticas sanitarias de Estados Unidos que, entre otros puntos,
reducen las vacunas infantiles recomendadas, algo que
"no está en consonancia con décadas de evidencia científica".
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La política de vacunación debe estar guiada por una revisión rigurosa, independiente y transparente de la mejor evidencia científica disponible, y
no por la influencia política", publicó Tedros en su cuenta oficial en X.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó esta semana una orden ejecutiva que
reduce de 18 a 11 las enfermedades contra las que el Gobierno federal recomienda vacunar a todos los niños y establece nuevas categorías para otras inmunizaciones.
La medida, impulsada junto al secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.,
deja vacunas contra la influenza, la covid-19, la hepatitis A y B, el rotavirus y la meningitis bajo criterios de riesgo o de decisión compartida entre padres y médicos, mientras ordena revisar el calendario federal de vacunación infantil.
De acuerdo con el máximo responsable de la OMS,
estos cambios no tienen en cuenta evidencias científicas "que muestran cuándo los niños son más vulnerables a las enfermedades, cuándo las vacunas proporcionan la mayor protección, cuántas dosis son necesarias y qué vacunas pueden administrarse juntas de forma segura".
"Retrasar las vacunas o separar innecesariamente las dosis no hace que la vacunación sea más segura, y
puede dejar a los niños desprotegidos", advirtió Tedros.
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Todo padre quiere mantener a sus hijos a salvo, y las vacunas se encuentran entre las herramientas más eficaces para hacerlo, ya que permiten prevenir enfermedades mortales", afirmó el jefe de la agencia sanitaria de Naciones Unidas, que el Gobierno de Estados Unidos abandonó este año.
Trump ha vinculado su decisión con el aumento del autismo en el país y ha cuestionado la seguridad de la vacuna triple vírica contra el sarampión, la rubéola y las paperas, pese a décadas de investigaciones que no han encontrado una relación causal entre las vacunas y el autismo.
Expertos en salud pública advirtieron de un posible repunte de enfermedades prevenibles mediante vacunación, en un año en el que Estados Unidos ya ha registrado su mayor número de casos de sarampión en décadas.