Mónaco eliminó al Real Madrid de la Liga de Campeones

Los franceses tuvieron en Morientes y Giuly a sus mejores armas para dar la sorpresa, mientras Chelsea hacía lo propio derrotando a Arsenal en su propia casa.

06 de Abril de 2004 | 16:42 | DPA
Cinco años de abrazos
(EFE) Real Madrid no era eliminado en cuartos de final desde la edición de la Liga de Campeones correspondiente a la temporada 1998-99, cuando fue derrotado por Dinamo de Kiev.

Desde 1997, el cuadro "merengue" sumó tres Champions Lueagues, dos semifinales y dos cuartos de final.

97-98 Campeón: Superó en semifinales a Borussia Dortmund.
98-99 Eliminado en cuartos por Dinamo Kiev.
99-00 Campeón: Superó en semifinales al Bayern Múnich
00-01 Eliminado en semifinales por Bayern Múnich.
01-02 Campeón: Superó en semifinales a Barcelona.
02-03 Eliminado en semifinales por Juventus
03-04 Eliminado en cuartos por Mónaco
MONTECARLO.- Mónaco y Chelsea, que partían como víctimas, cambiaron el pronóstico, se enfrentaron a la historia y levantaron marcadores adversos frente a Real Madrid y Arsenal, los dos "grandes" que parecían inalcanzables y, ahora, no se explican cómo fueron eliminados.

Algún osado apostante se habrá hecho hoy millonario, porque pocos eran los que esperaban que Mónaco y Chelsea entrasen en la penúltima ronda, tras los partidos de ida de los cuartos, y menos aún después de que concluyese la primera parte de sus partidos.

Porque si Mónaco se consideró afortunado tras perder (4-2) en el Bernabéu, casi daba por perdida la eliminatoria pasada la media hora, cuando Raúl González amplió aún más la ventaja madridista.

Pese a que Real Madrid no supo conservar su renta hasta el descanso, porque Ludovic Giuly empató en el minuto 46+, el conjunto que dirige el portugués Carlos Queiroz no se sintió en peligro.

Sin embargo, bebió el peor veneno, porque fue un jugador suyo, cedido este verano a Mónaco por no tener sitio en la plantilla, el que devolvió la esperanza a la afición monegasca y, especialmente, al Príncipe Alberto, que en el palco exhibía su peculiar sentido del protocolo.

Morientes, que ya en el Bernabéu había evitado la goleada con un tanto a última hora, marcó un bello gol de cabeza (48') y, entonces, Real Madrid comenzó a temblar.

Zizou
Zinedine Zidane no esconde su desilusión.
Se acordó, el conjunto madridista, del cansancio, de sus flojos segundos tiempos y del pánico a ser eliminado. Cedió terreno a un voluntarioso Mónaco y se vio eliminado en el minuto 66, gracias al talento de Giuly para rematar de tacón un centro desde la derecha.

El Madrid vivió, entonces, la peor media hora de la temporada, porque fue un equipo sin recursos, que pudo ser goleado si hubiesen entrado alguno de los dos disparos a los palos de Mónaco y al que la anulación por fuera de juego de un nuevo tanto de Raúl (74'), acabó por hundirle.

El "mejor equipo del mundo", la constelación de estrellas que despierta admiración allá por donde va, no pudo con un buen equipo, que jamás imaginó que podría llegar tan alto, pero que quedó imbuido del espíritu del técnico francés Didier Deschamps, un ganador nato.

Patrick
A Vieira no lo hacía reír ni Chaplin.
Si sorprendente fue la eliminación del Madrid "galáctico", no menos inesperada fue la debacle de Arsenal de Arsene Wenger, un conjunto que en cuatro días ha pasado de ser considerado imbatible a perder dos de los tres títulos a los que aspiraba.

El sábado, los "cañoneros" perdieron la semifinal de la Copa contra Manchester United (1-0) y, hoy, sucumbieron contra Chelsea, cuando tenían todo a favor.

Su dominio sobre el equipo que dirige el italiano Claudio Ranieri había sido indiscutible en la Liga y en la Copa y el empate a un gol en la ida le da un margen para manejar a su antojo el encuentro de vuelta.

Más aún después de que el español José Antonio Reyes le empujase al descanso con un tanto de ventaja. Pero, al igual que le ocurrió a Real Madrid, le empató la eliminatoria Frank Lampard y le asaltaron las dudas.

Las mismas que le impidieron sacar ventaja de su mayor o del apoyo del público y que acabaron por enterrarle tras encajar el gol de Wayne Bridge (87').

La clasificación de Chelsea a la semifinal es, sobre todo, un triunfo de Ranieri, un técnico denostado desde el principio de temporada, de quien se dijo que no llegaría al frente de los "azules" ni a diciembre.

Ranieri tuvo que leer que su puesto lo ocuparía el sueco Sven Goran Eriksson, el alemán Ottmar Hitzfeld o el italiano Fabio Capello. Mañana, quizá lea que es el mejor entrenador de la historia del Chelsea.
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