Sabor británico en la noche de los Grammy

Los premios estuvieron muy repartidos entre los británicos Coldplay y el rapero Lil Wayne. Sin embargo, el premio a mejor álbum se lo llevó el dúo formado por Robert Plant y Alison.

09 de Febrero de 2009 | 07:09 | DPA
LOS ÁNGELES.- Fue una fiesta por todo lo alto y ni siquiera el arresto de la estrella Chris Brown por una presunta agresión a su novia Rihanna pudo amargar el festejo de la 51 edición de los premios Grammy.

Hubo gran cantidad de emociones, cierta influencia británica, duetos insólitos y alguna que otra vuelta al pasado en la noche más celebrada de la industria de la música en Estados Unidos.

El Staples Center de Los Angeles se convirtió en una gran sala de conciertos, con un notorio despliegue de pantallas y distintos escenarios, en una velada en la que los premios estuvieron muy repartidos entre los británicos Coldplay y el rapero Lil Wayne. Sin embargo, el premio a mejor álbum se lo llevó el dúo formado por Robert Plant y Alison Krauss.

La noche más importante del año para la música dio su pistoletazo con U2, que interpretó la canción "Get on Your Boots", de su nuevo álbum "Not Line on the Horizon". Delante de una gran pantalla, Bono le dijo al público que "el futuro necesitaba de un gran beso".

Whitney Houston, que presentó el primer galardón de la noche, aprovechó la coyuntura para bromear con el cantante irlandés por no haberse puesto las botas y enseñar la pierna al público. Después, la cantante y actriz se fundió en un emotivo abrazo con la ganadora del premio al mejor álbum de R&B, Jennifer Hudson, que hace unos meses perdió a su madre, su hermano y su cuñado en un sonado asesinato.

La ganadora de American Idol y de un Oscar lucía un traje blanco y negro que parecía un proyecto de origami. Houston, que no soltó el bolso en ningún momento (quizá haciendo alusión a su personaje de la película "Sex and the City"), le dedicó el gramófono de oro a su familia en el cielo con lágrimas en los ojos.

Minutos después, con un traje negro de brillantes, la cantante entonó "You Pulled me Through", que inevitablemente volvió a llevar a la artista al llanto.

Fue un gran desfile de artistas de gran talla pero también hubo ausencias. Rihanna y su novio Chris Brown, que figuraban entre los artistas que amenizarían la noche, anunciaron a última hora que no estarían presentes. En lugar de interpretar el tema "Forever" delante de la multitud, Brown tuvo que comparecer en una comisaría de Los Angeles por una presunta agresión a su compañera sentimental la noche anterior. Fue dejado en libertad tras pagar una fianza de 50.000 dólares.

Salieron al rescate de esta pareja Justin Timberlake y su ídolo de Memphis, el reverendo Al Green, que con "Lets Stay Together" calentaron una velada que llegaba cargada de eventos musicales originales, como no podía ser de otra forma.

Después empezó la reconquista británica con la actuación del líder de Coldplay, Chris Martin, que sentado frente a un colorido piano protagonizó un dueto con el rapero Jay-Z. Sin abandonar el escenario, el británico salió corriendo en dirección contraria para unirse al resto de su banda e interpretar la que sin duda ha sido la canción del año, "Viva la vida", uno de los temas más celebrados por el público asistente.

Will Champion, el baterista de este cuarteto formado en Londres que además se hizo con el reconocimiento como mejor álbum de rock, se excusó con Paul McCartney por reciclar las mismas chaquetas que lució John Lennon en su álbum "Srt. Peppers Lonely Hearts Club Band".

El desfile de británicos continuó. La vocalista M.I.A. logró subir al escenario y bailar un ritmo rap al lado de Jay-Z, Kanye West, T.I. y Lil Wayne a pesar de su avanzado embarazo. Y es que a pesar de que la fecha de parto coincidía con la ceremonia, la intérprete de "Paper Planes" decidió no perderse esta gala. Acudió a la cita con zapatillas y una estrambótica vestimenta transparente que marcaba sus senos y su vientre.

La representación británica llegó a su máximo esplendor con Paul McCartney, ex el Beatle que supo transportar a la audiencia a los años sesenta con el tema "I saw you standing there". Le acompañó Dave Grohl en la batería, de Nirvana.

También arrasó su compatriota Adele, que le arrebató a los Jonas Brothers el galardón como mejor artista revelación. Esto a pesar de ya haber recibido el título de mejor interpretación vocal de pop femenina por "Chasing Pavements". Adele, que acudió a la cita vestida de negro y un tanto desgreñada, interpretó su éxito al lado de Jennifer Nettles.

Destacó además, la puesta en escena de la cantante Katy Perry, que inundó el escenario con un motivo de coloridas frutas, que se repetía en todas las pantallas y en su vestimenta mientras interpretaba el tema "I Kiss a Girl".

Nueva Orleans también tuvo su homenaje por parte de Lil Wayne, ganador de un Grammy en la categoría de mejor álbum de rap. El tema que protagonizó junto a Robin Thicke sirvió para mostrar las imágenes de la tragedia tras el paso del huracán Katrina hace ya tres años.

También hubo caras conocidas del mundo del cine, como Samuel L. Jackson, que se encargó de presentar un dueto poco habitual: el formado por Justin Timberlake, ganador de seis Grammys, que tocó el piano al lado de T.I. El rapero reconoció que trabajar con Timberlake "le había enseñado a dirigirse a otro tipo de audiencia".

El presidente Barack Obama y su familia, que últimamente aparecen en todas partes, también sonaron en la ceremonia. Se acordó de ellos el presidente de la Academia Nacional de las Artes y Ciencias de la Grabación de Neil Portnow.

Uno de los platos fuertes de la noche fue Neil Diamond, que recibió el galardón de "Persona del Año". El cantante estadounidense interpretó la archifamosa "Sweet Caroline", dándose un baño de masas.

Sólo queda el interrogante de si toda esa abundancia de ritmos y artistas habrá logrado subir los índices de audiencia que esperaba la Academia para una ceremonia que ha venido perdiendo encanto, según algunos críticos.
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