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Benjamín Vicuña tras "El bosque de Karadima": "Tengo fe y eso no me lo quita nadie"

"Ningún mal pastor, mal practicante o Karadima me va la va a quitar", aseguró el actor, quien habló con Emol sobre su rol en la polémica cinta y las huellas que ese trabajo le dejó.

25 de Abril de 2015 | 11:48 | Por Karen Cordovez, Emol

''Sentí la necesidad de sumarme a un proyecto así'', dice el actor, que interpreta a la víctima de los abusos del sacerdote.

Constanza Valderrama

SANTIAGO.- "Me parece que esta es una película que incomoda, que busca iluminar sectores que estamos acostumbrados a meter en las sombras o debajo de la alfombra, y a mí me enorgullece ser parte de un proyecto que busque iluminar esas zonas y no tenga miedo a represalias", dice Benjamín Vicuña sobre "El bosque de Karadima", la cinta de Matías Lira que acaba de aterrizar en la cartelera nacional.

En el filme, que tiene a Luis Gnecco en el rol del sacerdote Fernando Karadima, Vicuña interpreta a una de las víctimas de los abusos sexuales cometidos por el párroco y ex referente para los feligreses de la iglesia El Bosque. Los abusos quedaron al descubierto hace sólo unos años, y le valieron al religioso ser suspendido de sus funciones de por vida, tras ser encontrado culpable de todos los cargos durante un proceso canónico.

"Sentí la necesidad de sumarme a un proyecto así por un compromiso con la historia de mi país, porque siento que nos regala una realidad y tiene todos los elementos cinematográficos que componen una gran película, un gran drama", explica el actor a Emol, respecto de las razones por las que aceptó dar vida a Thomas Leighton, rol inspirado en la figura de los tres denunciantes del sacerdote (James Hamilton, Fernando Batlle y Juan Carlos Cruz).

Sobre este personaje, el otrora protagonista de "Prófugos" destaca la evolución que presenta a lo largo de la historia plasmada en este filme. "Arranca desde la vulnerabilidad y su juventud, que es interpretada por Pedro Campos, hasta la madurez, crisis, depresión, y finalmente la fuerza y la resiliencia que toma para salir adelante y denunciar el tema, que es lo que lo sana", comenta.

Benjamín Vicuña se vinculó a esta cinta tras haber participado de la obra "La Celebración", inspirada en la cinta del mismo nombre, que trata sobre la pedofilia. A raíz de este montaje, cuenta que comenzó a interiorizarse más al respecto, y poco a poco fue conociendo gente que fue víctima, directa o indirectamente, de algún tipo de abuso.

"Por eso, cuando me cae este guión (el de la cinta) pensé 'bueno, aquí voy a poder depositar todo esto que he trabajado, todo lo que sé y todo lo que he conocido de esta historia tan triste' ", recuerda, para luego añadir que tan importante como ese background fue la reunión que tuvo con James Hamilton, a quien dice admirar tanto como a las demás víctimas de Karadima.

"Admiro profundamente la lucha, el coraje y la valentía que han tenido para llevar adelante toda esta denuncia que ha sido dificilísima", detalla, y comenta que todos ellos vieron el filme en una función privada, que se realizó en forma previa al estreno. "Sé que fue muy doloroso, fue revisitar el trauma", dice.

"No es un ataque a la Iglesia"

En la cinta, que muchos han sindicado como polémica, Vicuña y Gnecco protagonizan escenas sumamente íntimas que grafican la concreción del abuso. Cuadros arriesgados, pero Matías Lira y su equipo lograron trabajar con tal certeza, que lograron esfumar el riesgo latente de lo burdo o chocante.

Al respecto, cuenta que "creo que se hizo (cada escena) con mucho tacto. El trabajo con Luis y Matías fue sensible, serio, criterioso, y a la vez se perdieron todos los pudores para enfrentarse a una situación que es difícil para cualquier actor y para un equipo, también. Estamos hablando de un vínculo entre un abusador y un abusado, una víctima y un victimario, y todo lo que se cruza entre medio: La figura de un Padre, la relación con Dios, la dependencia, el amor y el cariño. Hay de todo ahí. Y hay mucho de perversión por parte de este personaje, Karadima".

El actor, que también brilla en la escena argentina, celebra que "El bosque de Karadima" haya sido calificada para mayores de 14 años, porque va a poder generar "esa anhelada discusión, ese debate familiar, y que se pueda conversar sobre lo que sucedió y lo que pasa. Más allá del abuso sexual al interior de la Iglesia, hablamos del abuso de poder que se ejerce constantemente en muchas partes".

Y a algunos de esos comentarios Vicuña ya está prestando oídos, y sobre todo a aquellos que apuntan a que la cinta encierra un ataque a la Iglesia Católica, algo que él descarta de forma tajante.

"Esta película no es un ataque a la Iglesia", afirma, y destaca que "está hecha por gente que sufre y padece lo que está sucediendo en la Iglesia". Como él mismo, que se confiesa católico, y que desde esa confesión ve con pesar "que las autoridades de la Iglesia no toman cartas en el asunto. Vemos el caso de Barros (nuevo obispo de Osorno), y cómo Ezzati y diferentes autoridades, de alguna manera, avalan la impunidad constante, y eso sólo puede generar indignación, rabia e impotencia".

Más allá de su visión como protagonista del filme, el actor cuenta que al ver éste finalizado "me pasó lo mismo que le puede pasar a miles de voces disidentes al interior de la Iglesia. Yo, sin ser practicante, tengo una formación católica, tengo fe y eso no me lo quita nadie. Ningún mal pastor, mal practicante o Karadima me va la va a quitar. El problema es que lamentablemente hay personas a las que sí se la quitan, como estas víctimas".

Por todo aquello, el nominado a los premios Martín Fierro de Argentina espera "que todo esto pueda sumar, para que muchas personas encuentren la paz y puedan abandonar sentimientos de rabia, rencor e impotencia, y poder a través de la justicia encontrar paz. Creo que es justo y necesario".

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