Hotel Carrera cerró sus puertas tras 65 años de historia

El bombardeo a La Moneda y el fin del gobierno de Augusto Pinochet son algunos de los innumerables recuerdos de la historia de Chile que el mítico edificio guardará entre sus paredes.

29 de Febrero de 2004 | 13:54 | REUTERS

Después de 65 años el Hotel Carrera cerró hoy sus puertas.
SANTIAGO.- A las 12:00 horas en punto, el gerente general del Hotel Carrera, Paulo Rosales, cerró las pesadas puertas de bronce del más bello y tradicional hotel de Chile, el "Carrera", dejando atrapados entre sus muros, lámparas y tapices, episodios de seis décadas de la historia del país.

Enclavado en pleno centro cívico de Santiago y haciendo gala de su estilo "Art Deco", propio de la época de su construcción, el Hotel Carrera se apresta a volcar drásticamente su destino, para transformarse en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El Gobierno adquirió el inmueble, avaluado en más de 20 millones de dólares, a mediados del año pasado y prometió conservar lo más fielmente posible sus características.

Sin embargo, para quienes lo conocieron en sus tiempos de gloria, el cambio es difícil de asimilar, ya que el recinto no sólo acogió a ilustres personajes, como la reina Isabel II de Inglaterra o el Papa Juan Pablo II, sino que también fue catalejo desde donde se pudieron observar los hechos más relevantes del Chile reciente.

"Tengo sentimientos encontrados", comenta con nostalgia Luis Cruzat, segundo chef del hotel, al pensar que el que ha sido prácticamente su hogar en los últimos 14 años se desvestirá de su antigua elegancia.

"Como un edificio público puede cumplir con todos los requisitos, porque está muy bien ubicado, es amplio. Pero sucede que cuando uno lo ha visto como hotel, tan bonito, con tan linda decoración y han pasado tantas cosas, no me imagino que pueda transformarse en un edificio de oficinas, con archivos para guardar papeles", agrega.

Imágenes imborrables

Que han pasado cosas dentro y en las afueras del Carrera, no cabe ninguna duda, pero sus empleados coinciden en que la más dramática fue el bombardeo de la vecina sede del gobierno, La Moneda, el 11 de septiembre de 1973, que marcó el inicio del gobierno de Augusto Pinochet durante 17 años.

De hecho, todas las imágenes que han recorrido el mundo mostrando cómo en minutos el bello palacio proyectado en el siglo XVIII por el arquitecto italiano Joaquín Toesca era hecho añicos, fueron captadas desde las ventanas y azotea del Carrera por camarógrafos alemanes.

El hotel, con sus columnas de mármol y enormes lámparas de cristal de Bohemia, no sufrió daños graves a pesar de su cercanía de metros con la casa de gobierno.

No obstante, y al igual que todo en Chile, su funcionamiento se trastocó.

"La gente almorzaba y cenaba en los subterráneos o en las bodegas, donde hubo que habilitar los comedores por temor a más bombardeos", dice un antiguo funcionario del hotel que prefiere no identificarse.

Años más tarde, a principios de 1990, el hotel volvió a ser epicentro de otro gran cambio político.

Pinochet, tras haber perdido en 1988 un plebiscito que perseguía perpetuarlo en el poder por ocho años más, debía entregar el gobierno a su sucesor, el Presidente electo democráticamente, Patricio Aylwin.

Los ojos del mundo se posaban nuevamente sobre Chile y el flujo de periodistas y observadores internacionales, interesados en constatar una real transición a la democracia, desbordaba la capacidad del hotel.

"Recuerdo que hubo mucho trabajo cuando fue el cambio de Pinochet", dice Cruzat. "Ahí el hotel estaba lleno", agrega.

Maradona, no gracias

La historia del Hotel Carrera no está marcada sólo por hitos de la política chilena.

Estrellas del cine, la música y el deporte se hospedaron habitualmente en él, protagonizando algunos episodios insólitos.

Uno de ellos fue el ídolo argentino del fútbol, Diego Armando Maradona, quien, en una ocasión, huyendo del asedio de los periodistas que copaban los salones, decidió refugiarse en la cocina del hotel.

Amable, el "pibe" le ofreció un autógrafo a Luis Cruzat.

"Y como a mí no me gusta el fútbol, le dije no gracias", recuerda el chef, inconsciente aún de que cualquier apasionado hincha podría haber matado por una rúbrica de quien muchos consideran el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos.

Miles de otras anécdotas, protagonizadas por artistas como el francés Alain Delon, que también solía escaparse por la cocina para huir de sus admiradoras, quedarán ocultas en los rincones del hotel, que desde hace un mes se está despojando de sus galas.

El 29 de enero fue rematado la mayor parte de su mobiliario y hace pocos días los artículos de su afamada cocina que abastecía a cuatro restoranes de distintos estilos.

De los más de 150 empleados que trabajaban habitualmente sólo quedan unos pocos. Muchos se han reubicado en otros hoteles y otros aún no tienen certeza de cuál será su futuro laboral.

"Yo todavía no tengo una alternativa de trabajo, no sé que voy a hacer", dice Mauricio, quien desde hace ocho años se desempeña como recepcionista.

Algunos afortunados, como Cruzat, han sido ya recontratados por los propios ex dueños del Carrera, el grupo Luksic, para trabajar en los hoteles que poseen en Croacia.

"Parto a fines de marzo, me voy solo, así que es un cambio muy radical", dice.

Tan radical como la metamorfosis que sufrirá el legendario Hotel Carrera. El resto, ya es historia.
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