Akio Toyoda, presidente de Toyota Motor Corp.
EFETOKIO.- El fabricante de automóviles más grande del mundo está viendo dispararse sus ganancias al tiempo que el yen se debilita y la demanda aumenta en los EE.UU. y China. La compañía probablemente reportará mañana que sus ingresos netos se cuadruplicaron a 434.300 millones de yenes (US$ 4.300 millones) el trimestre pasado, de acuerdo con la estimación promedio de analistas compilada por Bloomberg, lo que se suma a los 3,88 billones de yenes en efectivo e inversiones a corto plazo que tenía a finales de septiembre.
La resistencia de Toyoda a gastar ha motivado a personas como Takaki Nakanishi, el más prestigioso analista automotriz japonés de la revista Institutional Investor, a decir que el fabricante del Camry debería devolver más dinero a los accionistas o incrementar las inversiones de capital. Las opciones incluyen mayores pagos de dividendos, recompra de acciones, o la construcción de fábricas en mercados como Norteamérica y China, donde la capacidad está saturada.
Toyota ha dicho que apunta a pagar el 30% de los ingresos netos en concepto de dividendos –un ratio de pago más bajo que en el último año fiscal de Honda Motor Co. - y que la empresa no va a construir nuevas fábricas hasta el año 2015, ya que se centra en mejorar la eficiencia en las plantas existentes.
Efectivo neto
"Nuestro enfoque fundamental de producción es construir automóviles donde esté la demanda", dijo Shino Yamada, portavoz de Toyota.
En cambio, Toyota tiene previsto aumentar su "efectivo neto" - fondos disponibles menos algunos pasivos –a 6 billones de yenes, desde 4,6 billones de yenes al final del último año fiscal.
Detrás de la vacilación de Toyota a gastar están los recuerdos de tiempos más difíciles, como cuando reportó una pérdida récord en el año finalizado en marzo del 2009, seguido por la retirada de millones de vehículos vinculada con una aceleración involuntaria.
EE.UU., China
En comparación, Volkswagen AG anunció el mes pasado en la feria del automóvil de Detroit que el fabricante de automóviles con sede en Wolfsburg, Alemania, invertirá más de US$ 7.000 millones durante los próximos cinco años en Norteamérica.
En China, Toyota prevé que sus ventas se elevarán por encima de 1,1 millones de vehículos en el 2014, aunque la compañía sólo ha dado a conocer sus planes de aumentar la capacidad anual en el país a 990.000 unidades en el 2015.
Riesgos geopolíticos
Uno de los riesgos de hacer esto es que, al igual que otros fabricantes de automóviles japoneses, Toyota es vulnerable a las tensiones geopolíticas, como lo ilustra la reciente visita del primer ministro japonés, Shinzo Abe, al Santuario Yasukuni, que incluye soldados de la Segunda Guerra Mundial condenados por crímenes de guerra Clase A. En el 2012, los consumidores se negaron a comprar productos japoneses debido a una disputa sobre un grupo de islas deshabitadas, lo que hizo que las ventas de Toyota cayeran un 4,9%.