BUENOS AIRES.- El jefe del Gabinete argentino, Jorge Capitanich, aseguró hoy que el Gobierno "continuará generando las condiciones para cumplir los compromisos y obligaciones de carácter financiero" que tiene el país y subrayó que es necesaria una "política de Estado" para el tema de la deuda.
En su rueda de prensa diaria, Capitanich hizo hincapié en que la deuda por la que Argentina está en una difícil situación a causa de un fallo judicial en Estados Unidos fue "contraída por otros gobiernos" y cuestionó a los que critican al Ejecutivo de Cristina Fernández por este motivo.
Argentina se encuentra en una difícil encrucijada después de que esta semana la Corte Suprema de EE.UU. no admitiera una apelación a un fallo de un juez neoyorquino que obliga al Gobierno a pagar más de 1.300 millones de dólares a fondos tenedores de deuda argentina no sujeta a las reestructuraciones hechas después del millonario cese de pagos de 2001.
"Hay analistas, economistas que participaron en períodos anteriores, que fueron responsables de contraer deuda, que pretenden dar recomendaciones y consejos. Los hubiesen tomado antes, cuando generaron esa deuda", criticó
Capitanich aseveró que durante los gobiernos kirchneristas (desde 2003 cuando llegó a la presidencia Néstor Kirchner) no se incrementó el nivel de deuda pública y que en el caso de la compensación a la petrolera española Repsol por la expropiación de YPF, que se realizó a través de bonos, "se emitió un instrumento para la adquisición de un activo que tiende a aumentar su valor".
En ese sentido, añadió que el acuerdo para pagar lo que Argentina debía al Club de París era un compromiso que estaba "en default hace 13 años", contraído "por gobiernos anteriores", por lo que no se ha agregado nueva deuda sino que se estableció una "estrategia de negociación" sobre un débito preexistente.
Capitanich acudirá hoy al Congreso junto con el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el responsable de la Secretaría Legal y Técnica, Carlos Zannini, para explicar ante todas las fuerzas políticas la estrategia del Gobierno tras la decisión de la Corte Suprema estadounidense.
"Pretendemos en esa reunión exponer la posición de la Argentina, recopilar las opiniones de los distintos bloques en virtud de que la negociación de la deuda argentina es política de Estado y requiere la opinión y el consenso de todo el sistema político argentino", afirmó Capitanich.
La deuda por la que los fondos demandaron a Argentina en EE.UU. se encuentra en mora desde la crisis económica y social de 2001 y corresponde al grupo de acreedores que no entraron a los canjes de deuda planteados por el Gobierno en 2005 y 2010, aproximadamente un 7 % del total.
La decisión judicial, según el ministro de Economía argentino, "empuja al país al default" (suspensión de pagos).
El cese de pagos se produciría porque si se le paga a los fondos litigantes, el resto de los acreedores que no aceptaron los canjes también podrían demandar el cobro de bonos en mora por valor de 15.000 millones de dólares, cifra equivalente a la mitad de las reservas monetarias de Argentina.
Asimismo, si se les pagará a estos acreedores, los inversores que sí aceptaron los canjes también tendrían derecho legal a reclamar el pago total, sin quitas, del capital original reestructurado más los intereses, suma que ascendería a 120.000 millones de dólares.
La alternativa planteada por el Gobierno para evitar incumplir los compromisos con los acreedores que se sí acogieron a los canjes de deuda de 2005 y 2010 es cambiar los bonos emergentes de esas reestructuraciones y emitidos bajo legislación estadounidense por otros nuevos pero con legislación argentina.