El fútbol femenino chileno ha avanzado en visibilidad durante los últimos años, con mayor presencia en torneos internacionales y una generación de jugadoras que marcó un antes y un después en la selección nacional. Sin embargo, ese crecimiento no siempre ha ido acompañado de mejoras organizacionales ni de estabilidad para quienes lo sostienen dentro de la cancha.
Por ejemplo, al día de hoy no hay calendarización oficial del Torneo 2026. No se sabe cuándo parte ni cuando termina. A esto se suman los problemas que aparecen cada día en distintos clubes.
Valentina Díaz (24) es una de las voces más autorizadas para hablar de la actualidad del fútbol femenino en Chile.
Hoy jugadora de la U, con paso en Colo Colo y una de las más jóvenes en estar en un Mundial con la "Roja". Fue parte de la cita planetaria en
2019, con solo 18 años.
Desde su experiencia, expone una sensación compartida por muchas futbolistas del medio local. "
No se valora mucho nuestro trabajo, jugamos un deporte que es muy conocido y ni así nos reconocen como se debería".
Cree que el crecimiento ha existido, como la profesionalización el año 2022, pero aún hay una distancia importante entre la exposición y las condiciones reales.
"Siento que hay muchas trabas, que el campeonato es corto, no hay ningún canal que transmita. Hay varias cosas en las que nos quedamos atrás y eso nos quita visibilidad", añade.
En esa línea, observa con preocupación situaciones como la de Santiago Morning Femenino. La rama está a punto de desaparecer por problemas económicos, debido al descenso del equipo masculino a la Segunda División Profesional.
"Es un tema difícil porque la mayoría son jugadoras que venían creciendo, en gran parte jóvenes. Muchas quizás se pierdan en ese camino, es muy lamentable la situación pero nosotras tampoco podemos hacer mucho", explica.
Esa mirada crítica no surge desde la distancia. Para la jugadora, la falta de valoración del fútbol femenino no es solo una lectura del presente, sino una experiencia que la ha acompañado desde sus primeros pasos en la actividad. Su historia personal, marcada por la convicción y la necesidad constante de validarse, refleja muchas de las barreras que aún persisten en el desarrollo del fútbol femenino en Chile.
Un camino marcado por la convicción
El vínculo de Valentina Díaz con el fútbol comenzó desde muy joven, en un contexto donde no siempre fue fácil abrirse paso. Durante su infancia y adolescencia debió enfrentarse a prejuicios ligados al género, una experiencia que, según relata, marcó su proceso formativo.
Todo comenzó cuando iba a ver a su hermano a jugar fútbol, le empezó a llamar la atención y quería hacer lo mismo que él. Desde ahí dijo "esto es lo mío". A los 7 años fue a su primera escuela de Huachipato. Desde ahí muchas personas le dijeron "no tienes por qué jugar al fútbol siendo mujer".
- ¿Fue difícil insistir en el fútbol en ese contexto?
"Sí, porque muchas veces te dicen que no es para ti, que no corresponde. Pero yo siempre tuve claro que quería jugar fútbol, una no debe tomar atención a esas cosas, debes ser feliz".
En ese camino, el apoyo familiar fue clave para sostener una decisión que, con el tiempo, se transformó en una carrera profesional. Tras sus inicios en el club de Talcahuano, su formación la hizo en Colo Colo, la institución le permitió dar sus primeros pasos competitivos y, posteriormente, abrirse espacio en la selección chilena.
Su presente y la consolidación deportiva
Tras su paso por Colo Colo, Valentina Díaz llegó a Universidad de Chile en 2022, club donde logró continuidad y regularidad con el paso de las temporadas. En el último campeonato disputó 31 de los 34 partidos, consolidándose como una de las titulares del equipo.
- ¿Qué te permitió sostener esa regularidad?
"Yo creo que cada vez tener más confianza, creer en las capacidades de uno, creer en lo que uno trabaja y llevar todo eso a la cancha el fin de semana".
Su velocidad, despliegue y vocación ofensiva por la banda se han transformado en una de sus principales características. Díaz reconoce que ha trabajado específicamente en potenciar esos aspectos para mantenerse competitiva. Además recibe el sobrenombre de "Pantera", un periodista la nominó así producto de su forma de jugar.
La Universidad de Chile, está clasificada a la próxima Copa Libertadores, torneo que ya estuvo el año pasado donde quedaron últimas en su grupo. "Creo que nos quedamos con una espinita ahí en que se pudieron hacer mejor", explica. Además de eso, también le gustaría ser campeona en Chile.
Enfatiza que lo mejor de estar en el club es su gente, el compartir el día a día con el plantel o trabajadores del Centro Deportivo Azul. "Es todo un ambiente muy sano", declara.