A sus 26 años,
Nikolás Sánchez Izquierdo (274°) nunca había vivido algo como lo que le ocurrió la semana pasada en el Challenger de Rosario, Argentina.
El español tenía que jugar octavos de final ante el local Valerio Aboian (466°), pero antes de su partido, recibió un mensaje brutal. "Tenemos localizada a toda tu familia, si no pierdes tu partido de hoy procederemos a secuestrarla. Tú tampoco saldrás vivo", leyó en su teléfono.
Sánchez Izquierdo quedó en schock. Avisó a la organzación del torneo y se activó un protocolo especial. El duelo se terminó jugando igual, pero a puertas cerradas y con estrictas medidas de seguridad.
Fue derrota ajustada del español (7-5 y 6-4),
que en un par de horas ya estaba viajando de vuelta a su país. Salvo un mensaje en redes, el jugador no había hablado públicamente de la angustia que tuvo que pasar. Hasta ahora.
"Una hora y cuarenta minutos antes del partido, a las 15:18, me llega un mensaje preguntándome si soy Nikolás, era un número desconocido. Les digo que sí y, tres minutos después, me vuelven a escribir. Me dicen que tienen localizada a mi familia, me escriben sus nombres completos, tanto de mis padres como de mi hermano. Me escriben el domicilio familiar explícito: calle, portal, piso y puerta. Me invitan es a perder de manera disimulada el partido que voy a jugar, pero que no se me ocurra decir nada, de lo contrario mi familia será secuestrada y yo sufriré graves consecuencias", parte contando en entrevista con el sitio especializado Punto de Break.
Sánchez Izquierdo se sigue llenando de preguntas. "¿Cómo han conseguido mi teléfono? Nunca me había pasado, eso es lo preocupante, que sepan también mi DNI. Me dicen que si no cumplo con sus peticiones, no saldré de allí con vida", cuenta.
Consultado por si sabía de algún colega que haya sufrido algo similar, es tajante: "Lo que me dicen es que no hay ningún precedente de algo así, es lo que me comunican desde los órganos superiores del tenis".
El español revela en su estremecedor relato cuál fue su primera reacción ante tamaña amenaza.
"Me dicen que tienen localizada a mi familia, me escriben sus nombres completos, tanto de mis padres como de mi hermano. Me escriben el domicilio familiar explícito con calle, portal, piso y puerta. Me invitan es a perder de manera disimulada el partido que voy a jugar, pero que no se me ocurra decir nada, de lo contrario mi familia será secuestrada y yo sufriré graves consecuencias"
Nikolás Sánchez Izquierdo
"Mirar a mi alrededor y buscar a alguien que se estuviera riendo, pensaba que era una broma. Lo segundo que hago es buscar a alguien que no conozca en el entorno, sobre todo por la amenaza de que algo grave va a pasarme si no sigo las instrucciones. En unos minutos me cambia el cuerpo y descarto que sea una broma... básicamente porque, de no ser así y luego pasara lo que dicen, jamás podría perdonármelo. ¿Mi familia sufriendo por un partido de tenis? Esto no puede suceder bajo ninguna circunstancia", narra.
Lo siguiente que hizo fue mostrarle los mensajes a su coach, quien actuó de inmediato. "Rápidamente se levanta y acude a denunciarlo al supervisor. Ahí es cuando vienen por mí y me sacan de la sala de jugadores para llevarme a una habitación donde permanezco durante unas tres horas", cuenta.
¿Y qué hizo ahí? "Esperar a que se estudien los temas de protocolo, ahí contactan con los máximos dirigentes para ver cómo hay que proceder. Yo mientras estaba contactando con mi familia para asegurarme que estuvieran bien, pero sin trasladarle el miedo que tenía en el cuerpo, no tenía sentido llamarles llorando. Intenté localizarlos primero, convocarles en casa y pedirles que ninguno saliera a dar un paseo ni nada parecido. Sin ningún tipo de experiencia en un caso así, todos empezamos a proceder de la mejor manera que sabemos. La directora del torneo se portó increíble conmigo, dotándome en todo momento de la máxima seguridad. Fueron momentos de angustia y mucho miedo".
En ese momento, el partido ya no tenía demasiada relevancia para el tenista español. "Pasó a un tercer plano", reconoce.
"Lo que me preocupa es la seguridad, la falta de privacidad, el miedo de pensar... ¿puede haber alguien en el portal de mi escalera? Mi hermano está volviendo del gimnasio, ¿puede haber una persona siguiéndole? El partido pasa a un quinto plano, no es prioritario, incluso pienso en no jugarlo. En esta época todos los jugadores solemos recibir mensajes horribles, al final permites todo lo que te llega, hasta que llega un día que pasa esto. Mi intención ahora es marcar una línea de tolerancia cero, contratar a un abogado y gastar dinero en estos recursos, reaccionando de inmediato al primer mensaje que vaya un paso más allá de una opinión. Que esa persona pague por lo que ha hecho, no veo otra solución", dice.
Sánchez Izquierdo se desahoga. Cuenta que ahora está tratando de descifrar quién escribió el mensaje. "En eso estamos ahora, siempre mediante marcos legales e instituciones privadas. Hay que ponerle nombre y apellidos a esa persona, al final a mí me contacta un número de teléfono, así que supongo que estará asociado a algún nombre o alguna cuenta bancaria, no tengo ni idea. Esperamos dar con esa persona en las próximas semanas", dice.
¿Por qué terminó jugando el partido?
El español revela que decidió jugar el duelo por una razón lógica.
"Para mí era perder o perder, porque la salud de mi familia es lo que está en juego después de ese mensaje. Pensé en no salir a pista, ojalá hubiera estado a 15 minutos de casa y volver con mi familia, pero estaba a muchos kilómetros de distancia. Intentamos retener la programación el mayor tiempo posible para que siguieran estudiando la situación, pero no logramos que se diera de baja el partido. Mi objetivo aquel día era ganar, conseguir puntos y prize money, como en cada torneo al que me presento. Si no salía a jugar, perdía todo eso, así que al final, después de hablarlo mucho, no quedó otra que competir", explica.
"No sé si verá en la cámara, pero acabé el partido llorando, con los ojos rojos (...) No aguanté, no lo supe gestionar, me vine abajo. Me marché directo al vestuario con la cabeza agachada y tapándome con la camiseta. Sentía rabia, frustración, impotencia. Luego lo primero que hice fue llamar a casa para preguntar si estaba todo bien"
Nikolás Sánchez Izquierdo
Sobre cómo se sintió en la cancha, es sincero: "De cabeza no estaba preparado, no había pasado ni media hora desde que me avisan que el partido se juega (...) Lo intenté, pero nunca tuve el control de mis pensamientos, intentaba centrarme en una cosa y mi cabeza se iba a otra. Al final juegas con miedo, con la sensación de que en cualquier momento iba a pasar algo. El control sobre mis capacidades tenísticas se vio muy afectado, sobre todo la parte mental. Fue muy angustioso, una situación muy fea".
Sánchez Izquierdo recuerda con crudeza el momento en que terminó el partido. "No sé si verá en la cámara, pero acabé el partido llorando, con los ojos rojos (...) No aguanté, no lo supe gestionar, me vine abajo. Me marché directo al vestuario con la cabeza agachada y tapándome con la camiseta. Sentía rabia, frustración, impotencia. Luego lo primero que hice fue llamar a casa para preguntar si estaba todo bien".
El español tenía planeado seguir jugando torneos en Sudamérica, pero decidió quedarse en España y pensar cuándo retomar la actividad.
En la entrevista, al jugador de 26 años le consultaron por si tenía algún "enemigo en el circuito".
"Lo he pensado, pero no tengo en mi vida problemas con nadie... más allá de una o dos personas contadas. Si realmente ha sido alguna de estas dos personas, hablamos de gente de un pasado lejano. Si ahora se les ha ocurrido hacer algo así, pues ellos sabrán, pero en mis últimos 27 meses no he tenido problemas con nadie. Por eso he descartado esa opción, no tengo ni idea de quién puede hacer algo así. He intentado buscar estos datos sobre mí mismo y ni Chatgpt ha podido sacarlos, así que no sé cómo se han podido filtrar", respondió.
Finalmente, Sánchez Izquierdo manda un aviso: "Por mi parte voy a luchar a muerte por esto. Los jugadores muchas veces somos rivales, pero lo que yo he vivido no se lo deseo a ningún jugador, ni a mi peor enemigo. Nadie tendría que pasar por eso, así que voy a trabajar con mi entorno para que, en el caso de que se repita un caso igual, el jugador pueda estar más protegido y el protocolo de actuación sea más claro. Que al menos este caso sirva para evitar futuros casos similares".