EMOLTV

Quién es Ilia Malinin, el patinador que impactó con su salto mortal en los JJ.OO. y por qué estaba prohibido

Ganó medalla de oro para su país.

11 de Febrero de 2026 | 14:17 | Redactado por Benjamin Morales Arqueros
imagen
AP y Agencias
Ilia Malinin no solo ganó una medalla olímpica, reabrió un capítulo cerrado del patinaje artístico durante medio siglo. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, el estadounidense se convirtió en el gran protagonista al ejecutar un salto mortal hacia atrás que desató la ovación del público, sacudió a los jueces y volvió a poner en escena una maniobra que estuvo prohibida durante casi 50 años.

El impacto fue inmediato. Las imágenes recorrieron el mundo, las redes explotaron y el patinaje artístico, un deporte tradicionalmente ligado a la elegancia y la técnica clásica se encontró, otra vez, discutiendo sus propios límites. Pero detrás de ese viral hay una historia de formación y herencia familiar que hace años viene rompiendo los esquemas de la técnica en el hielo.


Malinin nació en Estados Unidos eL año 2004, en una familia donde el patinaje no era una opción más, sino un lenguaje cotidiano. Sus padres, Tatiana Malinina y Roman Skorniakov, fueron patinadores profesionales que representaron a Uzbekistán en competencias internacionales y participaron en Juegos Olímpicos. Prácticamente creció en las pistas de hielo, rodeado de entrenamientos, coreografías y una disciplina extrema desde la infancia.

Muy pronto quedó claro que no era un talento común. Malinin se destacó desde categorías juveniles por su capacidad atlética y técnica, una combinación poco frecuente incluso entre los mejores del mundo. Con el paso de los años, se transformó en un nombre propio del circuito, fue campeón junior en 2022 y bicampeón mundial entre 2024-25.

El mismo año que salió campeón juvenil, el deportista logró un hito histórico, se convirtió en el primer patinador que completó un “axel cuádruple” en una competición oficial. Un salto que durante décadas se había considerado prácticamente imposible por las exigencias físicas y técnicas que implica, incluso entró al libro de Record Guinness por aquella acción.


¿Por qué el salto estuvo prohibido durante 50 años?


El backflip tiene una historia tan breve como polémica en el patinaje artístico. Su primera aparición oficial se dio en los Juegos Olímpicos de Invierno de Innsbruck 1976, cuando el estadounidense Terry Kubicka sorprendió al mundo ejecutándolo en su programa libre. En aquel entonces, el reglamento no lo prohibía explícitamente, por lo que fue válido y quedó registrado como un hito histórico.

Sin embargo, el impacto fue tan grande como incómodo para los organismos rectores del deporte. Apenas un año después, en 1977, la International Skating Union (ISU) decidió prohibir el salto. Los motivos fueron varios: se consideraba un movimiento demasiado peligroso, con alto riesgo de caídas y lesiones, y además no respetaba el principio técnico tradicional del patinaje, que exige aterrizajes sobre una sola cuchilla y una estética controlada.


Desde entonces, el backflip quedó desterrado de las competencias oficiales. Solo sobrevivió en exhibiciones, shows comerciales y espectáculos sobre hielo, donde la espectacularidad prima sobre el reglamento competitivo.

A lo largo de los años, algunos patinadores desafiaron esa prohibición de manera simbólica. El caso más recordado es el de Surya Bonaly, quien lo ejecutó en los Juegos Olímpicos de Nagano 1998 como un acto de protesta, aun sabiendo que sería sancionada. Su gesto quedó como una de las imágenes más icónicas y rebeldes del patinaje moderno.

De Kubicka a Malinin: el regreso del salto imposible


La diferencia entre Kubicka y Malinin no es solo generacional, sino reglamentaria. Mientras el salto de 1976 fue un acto pionero en un vacío normativo, el del actual medallista llegó tras un cambio clave: en 2024, la ISU levantó formalmente la prohibición, permitiendo el backflip solo como elemento coreográfico, sin valor técnico en el puntaje base.

Malinin lo integró a su programa por equipos con una ejecución limpia, controlada y perfectamente conectada con la música. No sumó puntos técnicos, pero sí sumó impacto, narrativa y una ovación que terminó de empujar a Estados Unidos hacia el oro.

Los tres saltos mencionados


EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?