El pasado 25 de noviembre, el Barcelona visitó al Chelsea por la Champions League.
El uruguayo Ronald Araújo, también capitán del club, fue el villano: Se fue expulsado a los 44' cuando su equipo ya perdía 1-0. El resultado final fue 3-0.
Luego de ese partido, explotó la bomba. Araújo no regresó más a las citaciones y desde el cuadro catalán señalaron que el charrúa no estaba bien y necesitaba recuperarse.
Hoy, Araújo -que hace unos días volvió a jugar- explica por primera vez qué le pasó. Sobre la expulsión ese día en Inglaterra, es sincero.
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Yo ya no venía bien de hace mucho tiempo, quizás más de un año y medio que no me sentía bien. Uno intenta ser fuerte, quizás por las raíces que tiene, de dónde viene, empieza a tirar para adelante, pero yo sentía que no estaba bien. No solo a nivel deportivo, sino también a nivel familiar y personal.
No me estaba sintiendo yo y ese momento fue cuando hice clic y dije: algo está pasando, necesito levantar la mano y pedir ayuda. Yo soy de los que se guarda todo para mí, pero también hay que entender que hay profesionales que te pueden ayudar, dar herramientas para saber cómo manejar ciertas situaciones...
Necesité levantar la mano y decir que algo me estaba pasando para poder recuperarme", dijo el charrúa de 26 años en entrevista con Mundo Deportivo.
"En el momento, con la adrenalina, te vas para afuera. Te sientes triste, pero después, cuando termina el partido, se te cae todo arriba. Yo ya sentía que no estaba bien, esa es la verdad, pero por inercia uno intenta seguir, y a veces necesitas ayuda. Llevaba un año y medio con ansiedad que se volvió depresión, y estaba jugando así. Eso no te ayuda, porque en la cancha no te terminas de sentir tú. Uno sabe el valor que tiene y lo que puede aportar dentro de la cancha y al no encontrarme bien sabía que algo estaba pasando. Ese día me di cuenta que ya estaba, que necesitaba hablar con profesionales y con el club para que me pudieran ayudar", reveló.
Araújo se abre: "Al final nosotros somos personas más allá de futbolistas. No todo es dinero, no todo es fama. Uno también sufre por las cosas que pasan dentro de la cancha. Somos afortunados por hacer lo que hacemos, sí, pero está la persona, están los sentimientos. Agradezco a la gente porque vi mucho el apoyo en ese tiempo que decidí parar y eso ayuda. Hay que entender que más allá de futbolistas, somos personas".
Al uruguayo le preguntaron si incluso pensó en dejar el fútbol para siempre.
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No pensé en dejar de jugar, pero uno se plantea muchas cosas porque no me sentía yo. Sabía que algo no estaba funcionando, que el rendimiento mío no era adecuado a lo que soy capaz de hacer... Por eso te planteas muchas cosas, pero no fue la idea. Porque yo siempre soñé con jugar al fútbol, desde chico. Aunque cuando pierdes un poco esa ilusión por las situaciones que pasas, uno se frustra. Yo jugaría al fútbol aunque no sea profesional. Lo haría en casa o con mis amigos. Ahora soy un afortunado porque me pagan por hacerlo, pero el fútbol prácticamente es mi vida. Cuando ya no disfrutas de eso, sabes que hay un problema".
Sobre el papel de sus compañeros en su recuperación, Araújo cuenta que el apoyo de ellos fue clave, al igual que el de su mujer.
"Después de tomar la decisión pasé días muy malos, no quería levantarme de la cama. Era duro, porque siempre había soñado jugar a fútbol y ahora tenía que parar. Gracias a Dios mi mujer fue clave: ha sido muy fuerte y me ha sostenido. Y al momento empezaron los mensajes de mis compañeros, mensajes muy buenos, que te levantan el ánimo. Todos me escribieron. Fue una motivación enorme".
Incluso, el seleccionado charrúa revela que de otros equipos le escribieron mensajes de aliento.
"Eso me sorprendió mucho. Cuando decidir parar no me imaginaba el boom que fue, pero, claro, estamos en el Barça. Jugadores de otros equipos de Italia, Alemania... Valoraban lo que había hecho. Algunos me contaban que habían pasado por lo mismo pero se lo habían guardado porque quizás estaban cobrando, tenían miedo de parar, de cómo van a reaccionar.... Muchos me valoraban lo que había hecho. Me decían que no me avergonzara, que lo que había hecho era tremendo. Algunos me decían que era lo que querían hacer ellos pero no habían tenido el coraje. No voy a decir nombres. Pero eso me dio un poco de ánimo".
Finalmente, Araújo hace una reflexión sobre la influencia que tuvieron las redes sociales en su estado y desclasifica un duro momento que vivió con su mujer.
"Con el paso del tiempo uno va entendiendo el lugar en el que está y lo que es, la dimensión que tiene todo lo que haces. Intentaba que no fuera así, pero al final te acaba llegando a través de un amigo, un hermano, la familia... Yo intento abrir el paraguas y taparme, pero cuando tocan a la familia es muy jodido. Le llega a tu mujer, a tu padre, a tus hermanos... Quizás la gente no puede llegar a ti, pero sabe que tocando a tu familia sí te llega. Voy a contar una cosa para dar la dimensión a lo que pasa. Me acuerdo un día tomando mate con mi mujer. Vi que le cambió el semblante mientras miraba el móvil y se le cayeron lágrimas. Le pregunté qué vio, qué pasó. 'No entiendo la maldad de la gente, están deseando la muerte a nuestras hijas', me dijo. Cuando las cosas llegan a esa dimensión, te replanteas muchas cosas, ves qué loca está la sociedad o qué loca está la gente en las redes sociales. A ti quizás no te llega directamente, pero la familia lo sufre, tu madre y tu mujer lo sufren, tus hermanos también. Van a tener que aprender, evidentemente, porque es el mundo que vivimos hoy en día, lamentablemente, pero es difícil cuando tocan a la familia".
Araújo cierra: "Creo que lo peor ya pasó. Ya toqué fondo. Estoy bien preparado, trabajando con grandes profesionales y con muchas ganas de afrontar lo que viene".