"Es un privilegio seguir acá. La verdad es que eliminamos a un campeón y esto va dedicado para todo el pueblo paraguayo". Palabras de un emocionado Orlando Daniel Gill Noldín solo minutos después del gran batacazo en el Mundial.
Paraguay eliminó a Alemania a penales en los dieciseiavos de final del torneo de Norteamérica. El portero de 26 años fue la gran figura: Tapó dos remates en la definición desde los doce pasos.
El guardameta de San Lorenzo de Argentina, con una estatura imponente de 1.98 metros, se agigantó en Boston y detuvo los remates de Kai Havertz y Nick Woltemade. Fue elegido el MVP de la clasificación guaraní.
Nacido en la ciudad de San Lorenzo, Paraguay y se formó en las divisiones inferiores del Club 13 de Junio de Reducto antes de dar el salto al
CS San Lorenzo de su país.
En 2024, el meta dio el salto en su carrera y curiosamente partió a San Lorenzo, pero esta vez de Argentina. Su llegada no fue fácil, pero con esfuerzo se ganó la titularidad con el técnico Miguel Ángel Russo.
Gustavo Alfaro lo eligió como su número uno para el Mundial. Fue una decisión que hizo ruido, pues a lo largo de las Clasificatorias el estelar fue Roberto Junior Fernández.
De hecho, precisamente su titularidad armó polémica en Paraguay con duras críticas del histórico ex portero, José Luis Chilavert. "Gill no habla, juega mudo. El arquero no puede jugar mudo. Tiene acomodar a su defensa", lanzó.
"Me hubiese gustado que Chilavert en lugar de ser un francotirador, me llame y me diga quiero hablar con Orlando", respondió Alfaro antes del partido frente a Alemania.
Chilavert contraatacó. "Alfaro preocúpese por Alemania, el Mundial es fútbol de alto nivel y no un congreso de la Corrupbol (Conmebol), donde usted es el filósofo de turno. Deje de mentir al pueblo paraguayo", disparó.
Pero el tiempo y Gill le dieron la razón al técnico del seleccionado guaraní. Batacazo ante Alemania y a los octavos de final del Mundial.
Un drama que golpeó su carrera
El éxito en Norteamérica tiene una historia de vida en la carrera de Gill. Detrás de sus espectaculares tapadas se esconde un relato de profundo sacrificio familiar.
Antes de consolidarse en el profesionalismo, el meta atravesó una dura crisis económica y tuvo que vender todas sus pertenencias para costear el tratamiento médico que salvó la vida de su hijo, quien en ese momento se encontraba en el vientre de su esposa, Melissa Ávalos. Ella ,lo reveló.
"Cuando Lauti nació y no teníamos nada y Orlando vendía sus prendas del club donde jugaba en ese entonces, para poder solventar los gastos. Nuestro hijo luchó por su vida y su papá siempre estuvo!! Vendió todo, vendió su camiseta de la selección de la sub 20 (no pudo guardar de recuerdo) vendió sus prendas, sus championes. Literal vendió TODO!!", escribió en Instagram.
"Tanta fue nuestra tristeza que lo que hoy estamos viviendo pedimos orando y llorando a Dios y él nos cumplió. No fue fácil y nunca será fácil nada, pero con amor y sacrificio todo se puede... Ojalá el mundo entero sepa el gran corazón que tenés y las ganas que tenés de seguir creciendo!! TU HIJO Y YO TE AMAMOS Y ESTAMOS ORGULLOSOS DE VOS", cerró.
Hoy la vida le sonríe. Paraguay está en octavos de final del Mundial y de la mano de Gill sigue soñando.