El Mundial ha llegado a su fin después de un mes de competencia y 104 partidos. España fue campeón, Rodri el mejor jugador y Kylian Mbappé el goleador.
Sin embargo, no se puede reducir el fútbol solo a títulos y estadísticas. La Copa del Mundo nos ha dejado historias tremendas y aquí las repasaremos.
De 50 mil a 29 millones de seguidores
Cabo Verde por primera vez se clasificó a una Copa del Mundo y en su primer partido sacó un inesperado empate cero a cero frente a España.
Hasta ese encuentro, "Vozinha" era un desconocido para la mayoría de los hinchas, un arquero de 40 años que ni siquiera era titular indiscutido en el G.D. Chaves de la segunda división portuguesa. Sin embargo, frente a la "Roja" europea mostró un nivel descomunal.
De repente, todos querían saber sobre él. Pasó de 50 mil a 29 millones de seguidores en Instagram.
El padre del arquero es fanático del fútbol. Tras ver el Mundial de 1986, le quiso poner a su hijo Jorge Valdano, como el delantero argentino, pero en el registro civil no le aceptaron ese nombre y optó por llamarlo Josimar Higino Pereira, tal como un futbolista brasileño que también estuvo en México '86.
Como sus padres trabajaban, el portero fue criado por sus abuelos. El abuelo era un hombre muy querido en la comunidad, pero lamentablemente sufría de alcoholismo. La abuela llegó a empeñar las pocas joyas con las que contaba e hizo todo lo que estuvo a su alcance para que a su nieto no le faltara nada. Es por ella que lo llaman "Vozinha", que es el diminutivo de avó, "abuela" en portugués.
A "Vozinha" desde niño le gustó el fútbol, fue defensor central antes que guardavallas y tuvo que aprender los secretos del arco de manera autodidacta mirando videos de Youtube, porque en su país no había muchos preparadores especializados.
"Hay cosas técnicas que, una vez que alcanzas cierto nivel, ya no se pueden arreglar; tengo muchos defectos que, si hubiera iniciado en un club profesional, los hubiera corregido", dijo en una entrevista con el youtuber Daniel Braune.
"Vozinha" pensó estudiar arquitectura, pero su pasión por el fútbol pudo más. Jugó en clubes semiprofesionales de Cabo Verde, aunque eso no le daba para vivir.
Fue a probar suerte a Angola, Moldavia, Chipre, Eslovaquia y Portugal. Incluso en Brasil hizo pretemporadas con algunos elencos. Recién a partir de 2015 pudo dedicarse completamente al fútbol, aunque nunca tuvo grandes contratos ni lujos.
Cuando terminó el partido contra España en el Mundial, "Vozinha" lloró.
"Muy orgulloso. Para mí, es un honor representar al país que amo. Nuestra clasificación fue muy difícil, hoy el sueño se ha hecho realidad al competir contra España. Estoy muy orgulloso de toda la gente involucrada en esto. He llorado porque crecí con mis abuelos y, desgraciadamente, no han podido estar aquí hoy. Mi madre tampoco está aquí por problemas con la visa y el dinero que había que pagar. No logramos hacerlo a tiempo", aseveró.
Eran 15 mil dólares los que había que pagar. Finalmente, se pudo obtener la visa y se vio a su mamá apoyándolo en los estadios.
¿Qué será de su futuro? Por primera vez, podría firmar un contrato importante. Sonó en Colo Colo recientemente.
Rechazó a Colombia para jugar por México
Julián Quiñones brilló con México en la Copa del Mundo. Hizo el primer gol del torneo frente a Sudáfrica, también le convirtió a la República Checa, a Ecuador e Inglaterra.
Quiñones es de origen colombiano. Creció en una zona llamada "Triángulo de Telembí", territorio muy afectado por el conflicto armado y el narcotráfico.
"Era un caserío deprimente, casas armadas con tablas, con latas, afectadas por la violencia de la guerrilla y el narcotráfico. Lugares en los que si no eres futbolista, eres guerrillero o narco", dijo el representante del jugador, Fabio Marín.
Esa violencia que presenció desde niño lo hizo tomar una decisión muy importante con 17 años. Sabía que ahí no había un buen futuro. Dejó su casa y se fue a Cali para hacer una prueba en Fútbol Paz, un club amateur.
No fue fácil para él separarse de su madre y de su abuela.
"Fue duro, pero el motor eran mi abuela y mi mamá que siempre me aconsejaban, siempre le daban pa' delante", declaró la "Pantera", quien desde muy chico fue "el hombre de la casa, el que tenía que ser fuerte".
"Le lleva bronca a su padre, porque no estuvo cuando más lo necesitaba", contó Gloria, su mamá.
Lo llamaron a la selección colombiana juvenil y en un torneo fue visto por los captadores de talento de Tigres de México. El club de Monterrey lo fichó y Quiñones, siendo aún menor de edad, arribó a suelo azteca.
Allá construyó su carrera. Pasó por los Lobos de la BUAP, volvió a Tigres, la rompió en el Atlas y lo compró el poderoso América. Actualmente milita en el el Al-Qadisiyah Football Club de la Saudi Pro League.
En un momento, el técnico Néstor Lorenzo lo llamó para que jugara para la selección adulta de Colombia, pero el atacante no quiso.
"Creo que todo mundo sabe que mi vida la hice en México, yo me di a conocer por México. Toda mi carrera la he hecho en México. Tengo a mi familia, la construí acá, entonces creo que a México le agarré un amor imposible. Todo lo que soy y lo que tengo ahora, no hablando de material, simplemente la persona que soy todo se lo debo a México. El agradecimiento que le tengo a México es mucho", declaró.
Pensaban que era un vagabundo y dormía en la calle
El arquero iraní Alireza Beiranvand jugó un gran torneo y en el partido contra Bélgica tuvo una atajada sencillamente espectacular, quizá la más impresionante de todo el certamen.
Juega en el Tractor S. C. de la Iran Pro League. Antes defendió al Royal Antewrp de Bélgica y al Boavista de Portugal.
Beiranvand carga con una difícil historia de vida. Nació en el seno de una familia de pastores nómadas de la etnia kurda lek y desde niño se tuvo que poner a trabajar.
Le gustaba el fútbol, le gustaba el arco, pero su padre nunca lo apoyó. Todo lo contrario. Trató de alejarlo del deporte. Para él, lo importante era que su hijo consiguiera un empleo.
"Prefería que trabajara. Una vez me rompió la ropa y los guantes y tuve que parar con las manos desnudas", le contó el jugador a La Gazzetta dello Sport.
Beiranvand dejó la casa y se la jugó toda por ser futbolista. Tuvo que dormir en la calle algunas noches y a veces cuando despertaba veía monedas a su alrededor, porque la gente pensaba que era un vagabundo.
Fue pizzero, barrió locales, lavó autos. "Hace años no tenía ni un lugar donde dormir, estaba lejos de mi familia y eso fue el mayor de los obstáculos", comentó.
Un dolor inmenso
El extremo Yan Diomandé, de 19 años, dejó muy buenas sensaciones con Costa de Marfil. Demostró gambeta y ser fuerte en los uno contra uno.
Nació en Abiyán y conoció la pobreza desde siempre. Robaba papas con otros niños y las preparaba con aceite para engañar al hambre.
Una de las personas más importantes de su vida era su hermana Roxane. El extremo recuerda que ella le dio uno de los tesoros más preciados de su infancia: una camiseta falsa del Manchester United a la que con un plumón le hizo el 7 de Cristiano Ronaldo en la espalda.
Diomandé, ya convertido en un deportista exitoso, le escribió una emotiva carta a Roxane que fue publicada en The Players' Tribune.
"No sabíamos lo que era ser rico o pobre. Solo sabíamos lo que era la felicidad. ¿Recuerdas cuando 25 personas dormían en una sola casa en Abidjan? Mamá quería ver sus telenovelas. Todos los demás querían ver películas. ¿Recuerdas cómo yo siempre fingía estar dormido y luego entraba al cuarto de la tele después de la medianoche? Ponía la tele bajito. Como en volumen 2. Veía fútbol en la oscuridad y soñaba. ¿Recuerdas cuando los adultos me vieron jugando fútbol en la tierra y me apodaron ‘Roberto Carlos’ por lo fuerte que pateaba? ¿Y recuerdas cómo en secreto me enojaba tanto por eso, porque CR7 era mi ídolo?", expresó.
El jugador siendo adolescente se fue a Estados Unidos para unirse a una academia. De ahí se probó en clubes europeos como el Chelsea, Olympiacos, Rangers, Crystal Palace y todos lo rechazaron. Clubes de la MLS también lo descartaron.
Pensó que el sueño de ser jugador profesional no lo iba a poder cumplir, pero ahí estuvo su hermana para apoyarlo.
"Me mandaron de vuelta a África, y lloramos juntos. Tú eras la que nunca dejó de creer. Unas semanas después, firmé por el Leganés y lloramos lágrimas diferentes. Eso fue cuando todavía tenía emociones", le escribió a su familiar en la mencionada carta.
Diomandé dijo que ahora "no siente nada". Roxane falleció
La muchacha fue una fiesta, solo semanas después de que su hermano debutara con el Leganés de España, y allí murió.
"Alguien de casa no paraba de llamarme. Estaba molesto. No entendía por qué seguían llamándome. Contesté, y ni siquiera lo suavizaron. Ya sabes cómo es en casa. Sin emociones. Solo…….. Tu hermana se fue. ¿Qué? Murió. ¿De qué estás hablando? Alguien le puso algo en la bebida en una fiesta, y nunca despertó. Se fue. Tú tenías 15. Nunca obtuve respuestas. No sé si quiero saber por qué. Tal vez fue envidia. Tal vez es algo que simplemente pasa en nuestro país. Tal vez podría haberte protegido. No sé", reflexionó el jugador refiriéndose a la difunta Roxane.
Diomandé pertenece al RB Leipzig alemán. Se espera que en este mercado llegan ofertas por él de alguno de los gigantes europeos.
Dice que la cancha es el único lugar donde se siente en casa ahora y que allí trata de hablarle a su hermana. Le gustaría decir que logró su sueño, el mismo que ella quería para él.
Lo atacaron tirándole ácido en la cara
El delantero Yoane Wissa convirtió el primer gol de la República Democrática del Congo en una Copa del Mundo. Lo hizo de cabeza frente a Portugal.
Hoy Wissa tiene una buena vida. Trabaja en lo que ama y tiene contrato con el Newcastle de la Premier League de Inglaterra. Las circunstancias han jugado a su favor en distintos momentos. Pero su trayectoria pudo ser muy distinta. Incluso corrió serio riesgo de perder la vista debido a un brutal e inesperado ataque.
Sus raíces son congoleñas, pero él nació en Francia y se formó como rugbista. Hasta que en la adolescencia dejó ese deporte y se metió en las inferiores del LB Chateaureoux. Destacó en tercera división y eso hizo que el Angers de la Ligue 1 se fijara en él. No se pudo consolidar en esa institución, lo mandaron a préstamo a elencos de la segunda categoría y en 2018 lo fichó el Lorient. En el club de la región de Bretaña anduvo muy bien, logró un ascenso y lo compró el Brentford de Inglaterra.
Pero, antes de que se cerrara el fichaje por las "Abejas", ocurrió un hecho extraño y violento. Una mujer llamada Laetitia Penvern dijo ser fanática de él y llegó hasta su casa. Sin embargo, no quería una foto o un autógrafo. Lo atacó rociándole ácido en la cara.
La mujer fue condenada a 18 años de cárcel por intento de asesinato y la justicia, además, determinó que su intención era secuestrar a la hija del jugador.
"Tuve cirugía en los dos ojos y el doctor dijo que tendré que usar gotas el resto de mi vida. Me tomó seis meses recuperar completamente la visión. De no ser por la atención rápida que recibí, los resultados podrían haber sido diferentes", comentó el futbolista.
Wissa optó por dejar ese turbulento episodio atrás y exprimir los momentos de felicidad.
Para que lo convocaran al equipo nacional congoleño, le envió un mensaje por Facebook a la Federación cuando era un adolescente de 16 años. Nunca le respondieron. Recién en 2020 lo citaron.
"Estuve técnicamente muerto"
Noruega, que llevaba 28 años sin ir a un Mundial, llegó hasta cuartos de final en Norteamérica.
Pieza clave en el éxito nórdico fue el entrenador Stale Solbakken, un tipo que en su etapa de futbolista estuvo clínicamente muerto.
En un entrenamiento del Copenhague, se desplomó. Afortunadamente para él, el medico del club estaba presente y le hizo reanimación cardiopulmonar hasta que llegó la ambulancia.
De acuerdo a Solbakken, solo se acuerda de cuando despertó en el hospital.
"Al principio no veía nada, solo una oscuridad total. Luego apareció un azul claro... llamémoslo túnel. Era una luz hermosa. Cuando me despertaron, pensé: 'Oh, no, ¿podría quedarme allí un poco más?'. No tengo explicación para lo que vi", reveló en una entrevista.
"Mi corazón dejó de latir. Estuve técnicamente muerto durante siete minutos. Me estaban llevando en la ambulancia cuando finalmente respondí y mi corazón comenzó de nuevo a latir. Estuve en coma durante casi 30 horas e ingresado en el hospital durante 14 días".
Le implantaron un desfibrilador. En ese momento, decidió retirarse del fútbol.
"Para quienes presenciaron todo esto, lo que vivieron debió de ser un trauma. Mi esposa todavía no puede hablar del tema, a pesar de que han pasado tantos años. En aquel momento se quedó sola con dos hijos: uno de cuatro años y otro de uno. Ella tenía apenas 23 o 24 años, y me asombraba cómo logró afrontar aquella situación tan difícil a una edad tan temprana", apuntó el entrenador.
"Yo lloraba mucho"
Pedro Porro se consagró campeón del mundo con España. El lateral derecho fue fundamental en el equipo que dirige Luis de La Fuente.
Porro, que juega para el Tottenham de Inglaterra, vivió una infancia muy compleja por los problemas económicos de su familia.
"He tenido una infancia difícil por el tema financiero. En casa hemos sufrido mucho económicamente. Cuando mi madre salía a trabajar a las 3, las 4 o las 5 de la mañana, me llevaba a casa de mis abuelos. Mi madre estaba en el Mercadona y mi padre trabajaba en lo que le iba saliendo, y por eso mis abuelos se tuvieron que quedar conmigo", recordó hace un tiempo.
"Yo lloraba mucho, lloraba por irme con mis abuelos y la verdad que ella también lloraba, porque entendía esa parte", dijo sobre su madre.
Sus abuelos lo criaron y el abuelo Antonio le regalaba un caramelo cada vez que hacía un gol. Lo acompañó siempre en el sueño de ser futbolista.
"Hasta Madrid he ido yo con mi nieto para que jugara al fútbol sala, y Extremadura entera, desde una punta hasta otra. Por él voy a donde haga falta, como si hay que ir al infierno", manifestó Antonio.
En esos viajes a otros ciudades, muchas veces debía dormir en el auto. No había dinero para un hotel o para arrendar un lugar.
"No se me olvida", dijo emocionado el jugador.