Puntajes bajo el promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y un retroceso en Matemáticas y Lectura en los estudiantes chilenos de 15 años, son parte de los resultados de la prueba Pisa, los que han abierto un escenario de preocupación tanto entre expertos, parlamentarios y exautoridades.
La prueba evaluó a más de 760 mil estudiantes de 15 años de 91 países y economías, que representan a unos 33 millones de jóvenes.
En matemáticas, los chilenos tuvieron un puntaje promedio de 403, la puntuación más baja en las últimas dos décadas; en Lectura, el promedio fue de 436 versus los 442 que se registraron en 2006; y en Ciencias, el promedio fue de 442, 1 punto menos respecto a 2022 y tres menos que Uruguay. Este último examen fue el único en que Chile no se posicionó como el mejor de la región.
Con todo, los resultados dieron cuenta de un deterioro que va más allá de Chile: entre 2015 y 2025, el promedio de la OCDE cayó 28 puntos en lectura y 22 en matemáticas.
En conversación con Emol, el exministro de Educación Nicolás Cataldo analiza los resultados y dice que "fue un error haber tenido las escuelas cerradas por tanto tiempo", y que no se puede evitar considerar el impacto de la pandemia, que afectó en los aprendizajes y en la salud mental. Tampoco deja de lado el impacto de los dispositivos tecnológicos. "Será interesante ver los resultados de la ley que aprobamos al final del gobierno del ex Presidente Gabriel Boric, que restringe el uso de celulares en contexto escolar", comenta.
— ¿Cuáles son las principales causas de la caída de Chile en la Prueba Pisa?
Lo primero que debemos señalar, es que esta cohorte evaluada, corresponde a estudiantes que estaban cursando cuarto y quinto básico en la pandemia. Naturalmente debemos considerar el impacto de la pandemia en este resultado y en esta cohorte en particular.
Mirando los datos que nos entrega Pisa en los elementos de contexto educativo, algunos de ellos pueden explicar los resultados, de igual forma. Un ejemplo son los distractores, como el uso de recursos digitales, como celulares. Entonces acá tenemos un problema de atención y concentración que está afectando los aprendizajes.
Esto pasa en Chile o en Europa, donde los aprendizajes cayeron más aún y no afecta de igual manera a los países asiáticos, y eso ocurre porque hay culturas de disciplina y respeto que inhiben los efectos indeseados del uso indiscriminado de recursos tecnológicos.
Será interesante ver los resultados de la ley que aprobamos al final del gobierno del ex Presidente Gabriel Boric, que restringe el uso de celulares en contexto escolar. Además, es posible pensar que se vuelve urgente discutir sobre regulaciones de uso de redes sociales, como los casos de Australia y Nueva Zelanda; así como también el fortalecimiento de las Habilidades Socioemocionales y la Salud Mental de las comunidades educativas.
—¿La pandemia, a su juicio, intensificó un mal desempeño que ya se venía presentando en esta medición?
Probablemente lo que hizo fue acelerar cambios que ya venían ocurriendo, cambios que no fueron percibidos por el largo período de encierro que tuvimos. Entonces, lo que debemos pensar es que los procesos de transformación se aceleraron sin que el ecosistema escolar lo percibiera en su profundidad. Adicionalmente, vino acompañado de un recrudecimiento de los episodios de violencia en contextos escolares, de problemas significativos de salud mental, de ausentismo y desvinculación educativa, entre otros factores que sin duda contribuyen a entender los resultados.
—Los resultados de 2025 también están por debajo de los registrados en 2015 y 2018, ¿Lo ve como un problema estructural?
Creo que obedece a cambios socioculturales que han operado más rápido que la capacidad del sistema de entenderlos y adecuarse a esa nueva realidad. Acá resultará clave el fortalecimiento de la educación emocional, repensar la Formación Inicial Docente, desplegar acciones para formar en los nuevos desafíos de la escuela a los profesores en servicio, trabajar fuertemente con las familias para convertirlas en cómplices de los esfuerzos de la escuela por fortalecer los vínculos y mejorar los aprendizajes. Lo que quiero decir es que se han tomado decisiones y se pueden seguir tomando decisiones para revertir esta tendencia. El tema es que deben ser las decisiones correctas para que los resultados de PiSA no terminen representando un problema estructural.
En cualquier caso, es interesante observar que los estudiantes del cuartil de menores ingresos mejoraron sus resultados si se mira desde el 2006, y que los estudiantes de grupos socioeconómicos de más altos ingresos son los que han disminuido sus resultados. Esto demuestra que han habido políticas, desde la ley SEP en adelante, incluyendo la Nueva Educación Pública, que han tenido un efecto en los estudiantes más vulnerables.
—¿Fue un error la decisión de cerrar los colegios durante un tiempo tan extenso? ¿Faltó voluntad política o hay algún mea culpa?
Lo dije siendo ministro, incluso antes siendo subsecretario: fue un error haber tenido las escuelas cerradas tanto tiempo. Yo creo que en ello hay un consenso instalado. Ahora, no me tocó a mí incidir en la decisión de cerrar o no las escuelas en pandemia, lo que sí sé es que desplegamos los máximos esfuerzos por evitar interrupciones de clases durante el periodo en que estuvimos a cargo y creo que en general se logró. En este punto hay que hacer un llamado a las familias a evitar el ausentismo escolar, pues es muy dañino en todas las dimensiones posibles que pueden afectar a nuestros niños y niñas.
— ¿Impactó aquello en la capacidad de aprendizaje y otras habilidades de los alumnos?
Totalmente, es un hecho que el encierro prolongado afectó aprendizajes, deterioró la salud mental y debilitó o impidió el desarrollo de habilidades socioemocionales en una parte significativa de nuestros estudiantes.
— ¿Cómo se observa el impacto de los dispositivos digitales en el aprendizaje? ¿Cómo orientar su uso sin caer en la dicotomía aliados-enemigos?
"Sin formación para un uso correcto, pasa lo que nos mostró el resultado de Pisa, que nos dice que a mayor uso de Inteligencia Artificial, menores son los resultados y nuestro país está en el grupo de mayor uso".
Nicolás Cataldo, exministro de Educación
Yo creo firmemente en la necesidad de profundizar las regulaciones. Durante el periodo en que me tocó ser ministro, junto al Parlamento legislamos una ley que restringe el uso de aparatos como celulares o tablets, con la excepción del uso pedagógico y otras causales debidamente acreditadas. Me parece que las comunidades educativas se han ido adaptando correctamente a esto. Entonces, esto no es negarse al uso de tecnología, tanto como un recurso para los estudiantes como para los docentes, todo lo contrario, es formar para un adecuado uso. El centro de innovación del Ministerio de Educación, generó el año pasado acciones formativas y materiales para avanzar en aquello.
Sin formación para un uso correcto, pasa lo que nos mostró el resultado de Pisa, que nos dice que a mayor uso de Inteligencia Artificial, menores son los resultados y nuestro país está en el grupo de mayor uso. Por eso digo que debemos evaluar los resultados de lo que ya legislamos, y profundizar en las regulaciones, sobre todo de redes sociales.
—¿Qué medidas cree que se deberían tomar para revertir estos resultados en los próximos años?
Continuar fortaleciendo los programas orientados a aprendizajes, como lo han sido Leo Primero y Sumo Primero. Por otro lado, debemos pensar en acciones focalizadas al segundo ciclo básico y a primero y segundo medio, sobre todo en temas de comprensión lectora, pues luego de aprender a leer, leemos para aprender, entonces si falla la comprensión se hace más difícil el aprendizaje en general.
Por otro lado, considero muy relevante el desarrollo y potenciamiento de la educación emocional. Esta línea debe convertirse en una política de Estado, pues está archi comprobado que mientras mejores climas y vínculos existen en la escuela, mayores y mejores son los aprendizajes. En este sentido la ley de convivencia que aprobamos en enero contempla el programa de bienestar socioemocional con cobertura universal a establecimientos públicos y particulares subvencionados. Esa es una línea que debe fortalecerse.
También debemos repensar la escuela y los desafíos que trae consigo y con la sociedad que tenemos. Esto debería permear en la formación docente para esta realidad de pleno siglo XXI, para lo cual las universidades deben reflexionar y hacer los cambios que se requieren en las mallas y perfiles de egreso. En este punto la relación universidad/escuela es fundamental.
Otra idea muy importante y que ya mencioné anteriormente, es profundizar la formación y ética del uso de tecnologías en educación. A la vez, Chile debe discutir las regulaciones a menores de edad en temas como uso de redes sociales o casas de apuesta on line, que se están volviendo un verdadero problema para los jóvenes. Acá el papel de la familia es clave, incluso diría que vulneratorio cuando se deja estar ese problema. Acá la regulación debería considerar algún tipo de sanción a las familias cuando no hay atención debida al problema de uso de redes sociales.