Si bien han pasado varios días desde que los "Pumas" cayeron 31-24 ante Inglaterra en Santiago del Estero por la tercera fecha del Nations Championship de rugby, la polémica sigue.
Y es que el partido tuvo un controvertido final, luego de que en la agonía se anulara un try del trasandino Bautista Delguy sobre la bandera y que hubiese podido igualar la cuenta.
Esta decisión del juez -que desestimó un tackle alto inglés en la jugada del try- hizo que Tomás Albornoz, apertura de los "Pumas", reaccionara de mala manera, pasando a llevar al árbitro Angus Gardner y con una actitud desafiante, algo que no se ve habitualmente en el rugby.
La reacción del argentino ya hizo que se abriera un expediente en World Rugby.
Las sanciones podrían ser de dos partidos o bien 18 semanas de suspensión, lo que lo haría perderse los duelos ante Sudáfrica y Australia.
"Tomás Albornoz ha sido acusado de mala conducta tras el partido del Nations Championship de Argentina contra Inglaterra en el Estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero el 18 de julio de 2026. De acuerdo con el procedimiento de sanción por abuso a los árbitros, los cargos se refieren a hechos ocurridos después del pitido final. Se vio a Albornoz protestando ante los árbitros tras el pitido final", dice el comunicado de World Rugby.
Pero el tema no se quedó ahí. Durante toda la semana hubo opiniones polémicas y Brian Moore, ex hooker de Inglaterra que jugó los Mundiales de 1987, 1991 y 1995, disparó en las últimas horas.
Moore se quejó porque en el partido, Argentina usó una camiseta casi idéntica a la de la "Albiceleste" en el Mundial de 1986, en referencia a Diego Maradona.
"Existe otro aspecto de la hostilidad que rodeó este partido que World Rugby debe investigar. Se trata del hecho de que a Argentina se le permitió jugar con una equipación que hacía referencia a la que usó la selección argentina de fútbol en 1986, una campaña que incluyó el infame engaño de Diego Maradona y su gol de la Mano de Dios contra Inglaterra", disparó en su columna en el The Telegraph.
"¿Por qué se permitió este gesto provocador e innecesario? El rugby es un deporte de choques violentos y ya es bastante peligroso sin este tipo de poses infantiles", agregó.
Moore consideró que "la consecuencia más lamentable de la hostilidad en torno al partido no fueron los empujones y forcejeos entre los jugadores. Eso ocurre y, aunque las autoridades pueden intervenir, a veces desearía que los árbitros les dieran permiso para una pelea multitudinaria, tras la cual todos podríamos seguir jugando o viendo rugby. Lo más preocupante son los informes de que el árbitro, Angus Gardner, fue objeto de insultos después del partido y que le arrojaron algo desde la grada. No me gustó ver a Tomás Albornoz, el apertura argentino, haciendo un leve contacto con el árbitro australiano después de que este anulara el try que podría haber empatado el partido. Que empujen a los rivales todo lo que quieran, pero a los jugadores nunca se les debería permitir ponerle la mano encima a los árbitros".
El ex hooker cerró pidiendo sanciones: "World Rugby tiene el deber de investigar a fondo estos informes y, si resultan ser ciertos, sancionar a Argentina de manera significativa. El rugby no puede permitirse el lujo de que sus árbitros queden en una situación vulnerable cuando están haciendo todo lo posible por dirigir partidos difíciles que a veces presentan un nivel de complejidad desconcertante en relación con sus reglas establecidas".
La jugada de la polémica