"Se le puso anestesia a un enfermo que quedó muy grave". Esa fue la sensación desde el mundo de las empresas de menor tamaño a seis años del estallido social, revelando un catastro que da cuenta de la magnitud del daño que los hechos de violencia de 2019 dejaron en las pequeñas y medianas empresas del país.
Según la Multigremial Nacional, más de 17.000 pymes fueron afectadas directa o indirectamente, y más del 40% de ellas cerraron definitivamente. A juicio del gremio, eso provocó que las pymes fueron desapareciendo del mapa económico sin haber recibido una reparación real por parte del Estado.
"Han pasado seis años y las pymes siguen pagando los costos del estallido social, mientras el Estado miró para el lado. Miles de locales fueron quemados o saqueados y nunca más pudieron volver a abrir. No hubo indemnización real ni reparación efectiva. Los emprendedores quedaron solos, cargando deudas y frustración", denunció la Multigremial Nacional.
De acuerdo con catastros elaborados junto a cámaras de comercio y asociaciones regionales, el daño total al sector superó los
US$1.800 millones, con más de 2.300 locales destruidos en todo Chile y al menos 600 solo en Santiago Centro.
Hoy, un 30% de esas propiedades sigue sin actividad comercial, afectando la plusvalía y seguridad urbana en sectores emblemáticos como Alameda, San Diego, Santa Rosa, Portugal y Recoleta.
"Han pasado seis años y las pymes siguen pagando los costos del estallido social, mientras el Estado miró para el lado. Miles de locales fueron quemados o saqueados y nunca más pudieron volver a abrir"
Multigremial Nacional
"No sólo se destruyeron locales; se destruyeron comunidades económicas completas. Detrás de cada pyme había una familia, trabajadores y proveedores que también desaparecieron del mapa. El daño fue estructural, no coyuntural", enfatizó la organización.
Seis años sin reparación
Pese a la magnitud del impacto, la Multigremial resaltó que el Estado nunca implementó un plan de compensación integral ni una política de reconstrucción comercial sostenida.
"Solo un bajo número de afectados accedió a ayudas parciales, muchas veces tardías y simbólicas. El resto fue abandonado a su suerte, sin reparación, sin apoyo y sin justicia", agregó el gremio.
Las estimaciones apuntan a que el 80% de las pymes afectadas no ha recibido ningún tipo de compensación, lo que se ha traducido en la pérdida de miles de empleos y en la desaparición de barrios comerciales históricos. En zonas como Alameda con Portugal, Santa Rosa o San Diego, la plusvalía ha caído hasta un 25%, y muchos locales permanecen vacíos o tapiados.
"El país olvidó a quienes generan el 65% del empleo nacional. Se habló de justicia social, pero lo que se hizo fue injusticia económica. Seis años después, las pymes siguen pagando los costos de un país que miró para el lado cuando más lo necesitaban. Chile no puede volver a vivir algo así nunca más", concluyó la Multigremial Nacional.
"El enfermo sigue con dolor"
El presidente de la Asociación de Emprendedores de Chile (Asech), Jorge Welch, coincidió con el diagnóstico general del catastro y advirtió que el país no ha logrado recomponer el tejido productivo ni generar condiciones de crecimiento para los pequeños negocios.
"Yo creo que se le puso anestesia a un enfermo que quedó muy grave. Uno pudo ver que con Fogape u otro tipo de iniciativas se pudo aliviar un poco el problema, pero en definitiva, una vez que se te va la anestesia los dolores han seguido", señaló Welch a Emol.
"Yo creo que se le puso anestesia a un enfermo que quedó muy grave. Uno pudo ver que con Fogape u otro tipo de iniciativas se pudo aliviar un poco el problema, pero en definitiva, una vez que se te va la anestesia los dolores han seguido"
Jorge Welch, presidente de Asech
"Lo que faltó, que es el ingrediente principal, es el crecimiento. O sea, en una economía que no crece, es muy difícil que a las pymes les vaya bien, salvo que estén recibiendo subsidios o ayudas, pero las ayudas al final son ayudas, no te hacen cambiar tu negocio", añadió.
En esa línea, el dirigente apuntó que sin un entorno macroeconómico dinámico, los emprendedores no tienen espacio para florecer. "Yo creo que sin crecimiento es difícil pensar en un entorno que las pymes y los emprendimientos puedan florecer", dijo.
Welch, además, coincidió en que "el Estado ha mirado para el lado".
Una mirada similar entregó el presidente de Conapyme, Héctor Sandoval, quien sostuvo que muchas pequeñas empresas nunca tuvieron opción de levantarse tras los destrozos de 2019.
"Hay algunas pymes que simplemente les destruyeron todo y murieron en el acto, no tuvieron ninguna posibilidad. Había gente que había intentado recuperarse, pero después de esas pérdidas millonarias, cuando no hay mucho capital, perdieron. Y además hay barrios que murieron producto del estallido social, sin duda no han podido recuperarse", afirmó.
"A lo mejor hubo algunas ayudas que no fueron suficientes, pero el daño que se ha hecho va a permanecer por siempre"
Héctor Sandoval, presidente de Conapyme
El dirigente sostuvo que "nadie hizo esfuerzos para que efectivamente se recuperaran". "A lo mejor hubo algunas ayudas que no fueron suficientes, pero el daño que se ha hecho va a permanecer por siempre", añadió.
"Efectivamente las ayudas no fueron suficientes, no hubo una preocupación real, además el Gobierno avaló muchas de estas cosas, incluso entregaron pensiones de gracia, hubo un respaldo implícito a la acción de esta gente y no hubo una solución o un intento de recuperación hacia esas pymes afectadas", cerró.