Durante su inicio y crecimiento, las pequeñas y medianas empresas enfrentan diferentes obstáculos para desarrollar un negocio sostenible en el tiempo. En ese contexto, la morosidad asoma como una de las barreras más difíciles de enfrentar, especialmente por la falta de flujo cuando los clientes no pagan a tiempo.
De hecho, una encuesta de CobranzaOnline.com y Asech reveló que el 95% de las pymes ha enfrentado clientes que no pagan o no pueden pagar y un 60% ha estado en riesgo de cerrar o ha debido recurrir a financiamiento externo como consecuencia directa de la morosidad.
Considerando este escenario es que el CFO de Maxxa (Fintech dedicada a impulsar el crecimiento y la operación financiera de las pymes), Felipe Hirane, entrega una serie de recomendaciones para evitar que la morosidad se convierta en un problema mayor.
Lo primero a considerar
El primer paso para prevenir este fenómeno es evaluar e comportamiento de los clientes. En este caso es importante revisar su historial de pagos y su nivel de cumplimiento previo. “Hoy existen plataformas que permiten a las pymes informarse mejor sobre sus clientes. Identificar oportunamente el nivel de riesgo de cada uno permite anticiparse a posibles problemas antes de que impacten en la liquidez del negocio”, dijo el experto.
Establecer condiciones claras del negocio asoma como el segundo punto a tener en cuenta. Es relevante definir plazos concretos y multas por atrasos.
De la misma forma, destaca el hecho de emitir las facturas de manera oportuna y sin errores administrativos que puedan retrasar los pagos, destacan desde Maxxa.
Seguir de cerca la facturación
El seguimiento de las facturas es el siguiente paso en las recomendaciones de Hirane. En ese sentido aconseja optar por herramientas que permitan visualizar en tiempo real el estado de cada cuenta por cobrar.
Diversificar los negocios
Finalmente, el CFO de Maxxa una de las formas más efectivas de mitigar los efectos de la morosidad es diversificar la cartera de clientes, ya que esto permite distribuir el riesgo y reducir la dependencia de un solo pagador.
“Cuando una pyme concentra gran parte de sus ingresos en un único cliente, cualquier atraso tiene un impacto grave en su flujo de caja. En cambio, una cartera diversificada permite amortiguar ese efecto y proteger la continuidad operativa del negocio”, concluye Hirane.