Codelco ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para la continuidad del proyecto minero de la División Radomiro Tomic.
En concreto, la iniciativa "Continuidad del Proceso de Lixiviación y Adecuaciones al Proyecto Minero División Radomiro Tomic" busca asegurar la continuidad operacional de la faena, ubicada en la comuna de Calama, por los próximos 30 años, entre 2029 y 2058.
El proyecto —que se desarrollará al interior de las instalaciones de la División Radomiro Tomic, a 25 kilómetros al norte de Calama— considera una inversión estimada de US$ 1.300 millones y se mantiene dentro de la vida útil ya aprobada para la faena, establecida en resoluciones ambientales vigentes.
Entre sus principales objetivos, la iniciativa apunta a dar continuidad operacional a la línea de hidrometalurgia de la División Radomiro Tomic durante 30 años, manteniéndose dentro de la vida útil de la faena aprobada en la respectiva Resolución de Calificación Ambiental (RCA).
Esto implica extender la operación del proceso de lixiviación clorurada a una tasa promedio anual de 154 mil toneladas por día, así como la habilitación y operación de un nuevo botadero de ripios, ubicado en el sector norte de la División, y el aumento de los movimientos mina desde 675 mil a 725 mil toneladas diarias en promedio anual.
A ello se suma la expansión y profundización del rajo, junto con la ampliación de botaderos de lastre y áreas de acopio de mineral.
Respecto del procesamiento de minerales sulfurados, la iniciativa actualiza los parámetros aprobados en la RCA y mantiene el envío de sulfuros hacia la concentradora de la División Chuquicamata a una tasa de 100 mil toneladas diarias. Además, considera el incremento progresivo del tratamiento en la futura concentradora de Radomiro Tomic, hasta alcanzar las 200 mil toneladas diarias. Asimismo, se incorpora de manera acotada —hasta 20 mil toneladas por día— el transporte de mineral y lastre en camiones durante los primeros años de operación.
Finalmente, el proyecto contempla la ampliación de instalaciones de soporte, como el relleno sanitario y el patio de neumáticos; la reubicación de infraestructura asociada al crecimiento del rajo; y la incorporación de una barrera hidráulica con fines preventivos para controlar el avance de infiltraciones históricas en el sector industrial, compuesta por dos pozos de extracción y dos pozos de inyección de agua.
De acuerdo con el documento presentado, la fase de construcción se extenderá por cinco años, con un peak de hasta 1.464 trabajadores, mientras que durante la etapa de operación no se prevé un aumento de la dotación.
El proyecto permitirá mantener una producción anual cercana a 310 mil toneladas de cátodos de cobre, los que continuarán siendo enviados para exportación a través del puerto de Mejillones.