La llegada de Millicom a Chile, tras la adquisición de las operaciones de Telefónica, se ha traducido esta semana en una fuerte restructuración laboral.
Las primeras jornadas tras el cierre de la transacción -anunciada oficialmente en febrero como parte de un acuerdo por aproximadamente US$1.215 millones acompañado de un componente variable de hasta US$150 millones- han estado marcadas por salidas masivas de trabajadores.
Según información a la que accedió Emol, casi 700 trabajadores ya fueron desvinculados. El número corresponde a más del 20% de la planilla total de Movistar Chile, que es de 1.200 trabajadores.
Otras fuentes -CNN Chile- hablan de un despido incluso más potente: con 800 trabajadores que estarían quedando sin empleo.
La ola de desvinculaciones se enmarca en los primeros pasos del nuevo controlador europeo, que ha señalado su intención de aplicar su modelo operativo para estabilizar las operaciones en Chile.