El fabricante chino de autos eléctricos BYD está evaluando opciones para ingresar al automovilismo competitivo.
Entre las alternativas se encuentran la Fórmula 1 y las 24 Horas de Le Mans, como parte de una estrategia para fortalecer su presencia y atractivo de marca a nivel internacional.
Según Bloomberg, la compañía analiza distintos caminos para concretar su entrada al deporte motor, en un contexto marcado por su
acelerada expansión fuera de China y por la transición de las competiciones hacia tecnologías híbridas.
De concretarse, el movimiento representaría un intento inusual de un fabricante chino por competir en un deporte históricamente dominado por equipos europeos y estadounidenses, ya que hasta ahora la participación de empresas chinas en el automovilismo internacional ha sido limitada.
Entre los ejemplos más destacados se encuentra Geely, que compite en carreras internacionales de turismos a través de Cyan Racing, anteriormente el equipo oficial de Volvo. También Nio logró el título de pilotos en la temporada inaugural de Fórmula E en 2015.
No obstante, el principal obstáculo para BYD sería el elevado costo de entrada. De acuerdo con una de las fuentes, desarrollar y registrar un monoplaza en la Fórmula 1 puede tomar varios años de negociaciones y requerir inversiones de hasta US$500 millones por temporada.
Por ahora no se ha tomado una decisión definitiva y existe la posibilidad de que la compañía finalmente no participe en ninguna de estas competiciones.
La eventual incursión en el automovilismo se produce en medio de los esfuerzos de la empresa por elevar su posicionamiento global. Aunque BYD es conocida por sus vehículos eléctricos e híbridos asequibles, la firma también busca expandirse hacia el segmento de lujo.
En 2025, su marca de alta gama Yangwang probó el modelo U9 Xtreme en un circuito de Alemania, donde el vehículo alcanzó una velocidad máxima superior a 494 kilómetros por hora.
Además, la firma china se ha convertido en uno de los principales protagonistas de la expansión de la industria automotriz de Beijing en el extranjero. La compañía superó recientemente a Tesla como el mayor vendedor mundial de vehículos eléctricos y ha intensificado su presencia en Europa, América Latina y otros mercados.
Una eventual asociación con la Fórmula 1 también podría aumentar significativamente la visibilidad de la marca en Estados Unidos, aunque la compañía actualmente no comercializa automóviles en ese país debido a los elevados aranceles y restricciones de mercado.
El interés llega además en un momento de creciente popularidad del campeonato, especialmente en EE.UU., impulsado en parte por la serie de Netflix "Formula 1: Drive to Survive" y por el aumento del número de carreras en territorio estadounidense.
El presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ha señalado anteriormente que la llegada de un fabricante chino sería un paso lógico para el campeonato, luego del ingreso de Cadillac.
Al mismo tiempo, el interés por la Fórmula 1 también ha aumentado dentro de China. El Gran Premio de Shanghái regresó al calendario en 2024 tras cinco años de ausencia, mientras que Zhou Guanyu se convirtió en 2022 en el primer piloto chino en competir en la categoría.
No obstante, la incorporación de nuevos equipos suele enfrentar resistencia por parte de las escuderías actuales, ya que diluye los premios económicos y puede afectar las valoraciones de los equipos existentes.
Aun así, las inversiones en la categoría continúan creciendo. Este año marca la primera temporada completa de Audi, que tomó el control total del equipo suizo Sauber, mientras distintos inversores exploran oportunidades en otras escuderías.
En paralelo, las principales competencias del automovilismo avanzan hacia tecnologías más sostenibles. La Fórmula 1 implementará nuevas regulaciones a partir de 2026, que aumentarán el protagonismo de los sistemas híbridos y la capacidad de las baterías, una tendencia que también está presente en el Campeonato Mundial de Resistencia.