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¿Sube o baja el cobre? El incierto camino del metal rojo en medio de la tensión en Medio Oriente

La ministra de Minería, Aurora Williams señaló que la fluctuación del precio hay que "seguirlo de cerca".

10 de Marzo de 2026 | 18:42 | Por José Tomás Guzmán, Emol.
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Codelco
En medio de la creciente tensión geopolítica por el conflicto en Medio Oriente, el mercado del cobre comenzó a mostrar señales de mayor volatilidad.

Luego de que a comienzos de año la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) publicó sus proyecciones del precio del metal rojo, que se ubicaría entre los US$4,95, ahora los inversionistas intentan anticipar los efectos que una eventual escalada podría tener sobre el crecimiento global, las cadenas de suministro y la demanda de materias primas.

Pues, en la semana pasada, con el aumento en las tensiones en el conflicto en Medio Oriente, el commodity cayó un 4,7% respecto la semana anterior, cerrando en US$5,81 por libra.

En ese contexto, la ministra de Minería, Aurora Williams, señaló en conversación con el DF que las proyecciones estructurales para el cobe se mantienen relativamente estables pese a las fluctuaciones recientes. Según explicó, Cochilco estima un precio promedio de US$4,95 por libra para 2026 y de US$5 para 2027, aunque actualmente el cobre se ubica cerca de US$6 por libra.

"Hoy día vemos precios del orden de US$6 y que en el segundo semestre se espera que ese precio se atenúe, lo que permite proyectar un precio de US$4,95 para el año 2026", afirmó la secretaria de Estado.

Williams añadió que "también hoy día estamos viendo conflictos bélicos que hacen cambiar las proyecciones. Esta dinámica que tiene Cochilco de revisar el precio trimestralmente es muy adecuada en estos tiempos de alta volatilidad".

Respecto al impacto del conflicto en Medio Oriente, la ministra señaló que la evolución del precio debe seguirse con cautela. "Podría hacer subir el precio del cobre. Hemos visto, eso sí, en estos últimos tres días una baja, dado que el conflicto estaba en etapas de inicio. Por lo tanto, hay que seguirlo muy de cerca", indicó.

Análisis académico


Desde el mundo académico, los analistas coinciden en que el comportamiento del cobre frente a episodios geopolíticos suele depender principalmente de cómo estos afectan las expectativas de crecimiento global.

Pablo Pérez, economista del Instituto Libertad, explicó que el metal rojo "suele reaccionar más a las expectativas de crecimiento global que a los conflictos geopolíticos en sí".

Según detalló, en el corto plazo un aumento de la incertidumbre internacional tiende a fortalecer al dólar y deteriorar las perspectivas de actividad económica, factores que generalmente presionan a la baja el precio del cobre o aumentan su volatilidad.

No obstante, Pérez añadió que si los conflictos se prolongan y generan disrupciones en la oferta de materias primas o en las cadenas de suministro, el efecto podría ser el contrario. "Podría observarse un efecto alcista en algunos commodities estratégicos. Por lo tanto, el impacto depende principalmente de la duración e intensidad del conflicto y de cómo afecte al crecimiento global", afirmó.

Una visión similar plantea Ronald Guzmán, docente de Ingeniería Civil en Minería de la UDD, quien señala que históricamente el precio del cobre ha estado estrechamente ligado al ciclo económico mundial. Sin embargo, sostiene que en la actualidad el metal ha adquirido un rol más estratégico dentro del mercado de materias primas.

"Sus fundamentos actuales lo sitúan no sólo en un recurso propio del mayor crecimiento de la electromovilidad, sino también como una especie de refugio estratégico para inversionistas", explicó.

A su juicio, pese a la reciente corrección desde los máximos históricos sobre los US$6 por libra, el escenario de tensiones geopolíticas podría terminar impulsando el valor del cobre en el mediano plazo, especialmente considerando la creciente demanda asociada a la transición energética y la limitada capacidad de aumentar rápidamente la producción mundial.

En tanto, Nicolás Román, académico de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, enfatiza que el impacto del conflicto debe analizarse diferenciando entre factores estructurales y coyunturales.

"Estructuralmente sabemos que el mundo está transitando desde el uso de combustibles fósiles hacia energías limpias, lo que impulsa industrias como la electromovilidad. Por lo tanto, la tendencia de largo plazo del cobre debiera ser más bien al alza", señaló.

Sin embargo, "el mercado parece estar internalizando una desaceleración mundial por una menor producción de petróleo y un alza en su precio. También habría mayores tiempos de traslado por el no uso del estrecho de Ormuz, lo que aumentaría los costos de insumos", explicó.

"En definitiva se contraería la demanda global y haría disminuir coyunturalmente el precio del cobre", concluyó.