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Dólar, cobre, petróleo y más: El impacto económico en Chile de la escalada en Medio Oriente

Luego de poco más de tres semanas de iniciado el conflicto, el impacto pareciera estar lejos de disminuir.

22 de Marzo de 2026 | 18:02 | Redactado por José Tomás Guzmán, Emol.
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El Mercurio/EFE
La intensificación del conflicto en Medio Oriente —marcado por ataques a infraestructura energética y el riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial— comienza a tener efectos concretos en la economía chilena, impactando simultáneamente variables clave como el tipo de cambio, el precio del cobre y las expectativas inflacionarias.

El shock geopolítico, que ya se extiende por más de tres semanas sin señales claras de resolución, ha elevado con fuerza la aversión global al riesgo y tensionado los mercados internacionales.

Uno de los efectos más visibles se ha registrado en el tipo de cambio.

El dólar cerró el viernes en $927 vendedor, tras subir $11,1 en la jornada, encadenando su tercera sesión consecutiva al alza.

Se trata de su mayor nivel en lo que va de 2026 y el más alto desde diciembre del año pasado.

En términos acumulados, la divisa estadounidense ha subido cerca de $43 desde el inicio del conflicto, pasando de $884 a los niveles actuales, reflejando el clásico movimiento hacia activos refugio en escenarios de incertidumbre global.

Este comportamiento se inserta en un ajuste más amplio en los mercados cambiarios, donde el fortalecimiento del dólar se combina con el alza de los precios energéticos. Según analistas de ING, institución financiera de origen neerlandés, los precios de la energía y del gas natural están subiendo, al igual que el dólar, configurando un entorno particularmente adverso para las monedas emergentes.

En ese contexto, advierten que "el peso chileno parece el más vulnerable, especialmente si el cobre sigue cayendo", dada la doble exposición del país: como importador neto de energía y exportador de commodities.

Las proyecciones del banco ubican el tipo de cambio en torno a $875-$900 en el corto plazo, pero con una trayectoria de depreciación hacia niveles cercanos a $950 en un horizonte de doce meses.

Además, el conflicto también ha impactado con fuerza al mercado energético. El crudo Brent superó los US$115 por barril, llegando incluso a aproximarse a los US$120 en algunos momentos.

Para Chile, altamente dependiente de la importación de combustibles, este escenario implica un riesgo inflacionario directo, al encarecer los costos de transporte, producción y bienes finales.

El efecto es particularmente sensible en un contexto en que la autoridad fiscal ya enfrenta restricciones y donde mecanismos como el Mepco están bajo revisión. Actualmente, el petróleo se mantiene sobre los US$100.

Cobre retrocede


En paralelo, el cobre —principal exportación del país— ha resentido el deterioro del escenario global.

El metal rojo cayó con fuerza en los mercados internacionales, perdiendo las ganancias acumuladas en lo que iba del año. El viernes cerró en torno a US$5,40 por libra, con una baja diaria de 2,32%.

El movimiento responde a una combinación de factores: el alza en los costos energéticos, el temor a una desaceleración económica global y una demanda ya debilitada desde China.

El cobre no ha sido el único afectado. Otros metales industriales han registrado caídas aún más pronunciadas. El aluminio llegó a retroceder hasta un 8,4% en la semana, marcando su mayor caída desde 2018, mientras que el estaño y el níquel también mostraron descensos relevantes.

Un shock que depende de su duración


A nivel macroeconómico, el principal canal de transmisión hacia Chile es inflacionario.

"El aumento de los precios del petróleo incrementa la presión inflacionaria global y, mientras más tiempo se mantenga, mayor será su impacto", advirtió Wu Kunjin, jefe de investigación de metales básicos en Minmetals Futures, a Bloomberg.

Este escenario se cruza, además, con una Reserva Federal que ya venía alertando sobre la persistencia inflacionaria, lo que abre la puerta a tasas de interés más altas por más tiempo.

Además, el impacto ya comienza a reflejarse en las expectativas internas.

El Banco Central publicó esta semana la Encuesta de Operadores Financieros (EOF) de marzo, donde se evidenció un aumento en las proyecciones de inflación en medio del conflicto. Los expertos prevén que el IPC registre una variación de 0,6% en marzo, por sobre el 0,4% estimado previamente.

Para abril, en tanto, la inflación proyectada sube a 0,5%, más del doble del 0,2% previsto en la encuesta anterior.

En este escenario, el mercado descarta recortes de tasas en el corto plazo y anticipa que el Banco Central mantendrá la Tasa de Política Monetaria en 4,5% al menos hasta septiembre, revirtiendo las expectativas de bajas que predominaban a inicios de año.

Semana clave para el Banco Central


En este contexto, la próxima semana será clave para el rumbo económico local.

El Banco Central realizará su Reunión de Política Monetaria (RPM), la primera desde el inicio del conflicto, instancia en la que el mercado espera señales respecto de cómo la autoridad incorporará este shock externo en su escenario base.

Además, el miércoles 25 de marzo se publicará el Informe de Política Monetaria (IPoM), documento que estará inevitablemente condicionado por el aumento de la incertidumbre global derivada de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
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