El mapa global del salmón tiene dos protagonistas indiscutidos: Noruega y Chile.
Desde los fiordos del norte de Europa y los canales del sur austral se abastece la mayor parte del mercado mundial. No es una metáfora: entre ambos países concentran cerca del 75% de la producción global de salmón de cultivo, configurando un verdadero duopolio y, al mismo tiempo, una competencia cada vez más intensa.
Una rivalidad que volvió a la palestra luego de que un reportaje de TVN revelara que la ONG
Norwegian People’s Aid financió a asociaciones indígenas del sur del país, las cuales pueden incidir en el desarrollo de la actividad acuícola bajo la Ley Lafkenche. La información generó duras críticas de parlamentarios en Chile, quienes piden sanciones y cambios a la normativa.
Además, el episodio gatilló un llamado a competir sobre la base de "buenas prácticas" por parte del Consejo del Salmón, gremio que agrupa a grandes empresas salmoneras que operan en el país.
Mientras que Patricio Melero, presidente de SalmonChile, comentó a Emol que "el financiamiento internacional a organizaciones locales para intentar obstaculizar el desarrollo productivo es un tema que debe preocupar a todos los sectores, pues genera legítimas inquietudes sobre transparencia y los verdaderos propósitos de esos financistas".
"Acá lo relevante es que Chile pueda desarrollar su potencial productivo en el marco de una competencia justa y transparente", subrayó.
Noruega domina
Las cifras no admiten mucha discusión sobre quién lleva la delantera.
En 2025, Noruega concentró el 46,4% de la producción mundial; Chile, el 30,5%. En exportaciones, la brecha es similar: los noruegos despacharon 1,4 millones de toneladas por casi 12 mil millones de dólares, un récord. Chile cerró el año con US$6.549 millones en salmón y trucha.
Para Noruega, el salmón no es solo una industria más: la acuicultura explicó el 73% del valor de todas sus exportaciones de productos del mar en 2025, y el gobierno la define como la segunda mayor industria exportadora del país. Para Chile también es decisiva, aunque en otro registro: el salmón fue el segundo producto más exportado, representó más del 6% de la canasta exportadora total y prácticamente la mitad de todos los alimentos industriales que Chile vende al mundo.
En el caso noruego, la industria está encabezada por gigantes de escala mundial. Mowi sigue siendo el número uno: en 2024 cosechó 501.530 toneladas a nivel global, equivalentes a cerca de 20% del mercado mundial de salmón Atlántico, y solo en Noruega reportó 304 mil toneladas ese año.
SalMar, por su parte, informó una cosecha consolidada de 231.800 toneladas en 2024 y proyectó 256 mil toneladas en Noruega para 2025. Lerøy Seafood Group añadió otras 171.228 toneladas de salmón y trucha en 2024. Cermaq, controlada por Mitsubishi, reportó ventas globales por 193 mil toneladas en 2024 y se ubicó como el cuarto actor en Noruega, según su propio reporte de sostenibilidad.
Mowi Chile
Chile también exhibe compañías de gran tamaño, aunque con una estructura algo más fragmentada y una mezcla productiva distinta.
AquaChile, controlada por Agrosuper, produjo 250.933 toneladas equivalentes de pez entero de salmón Atlántico y coho en 2024, cifra que la mantuvo como el mayor actor chileno. Mowi Chile reportó 73 mil toneladas en 2024. Salmones Camanchaca cosechó 47.661 toneladas WFE de salmón Atlántico y 4.493 toneladas WFE de coho en 2024.
Cermaq se define además como el segundo actor en Chile. A ellos se suman otros nombres relevantes como Australis, Blumar y Multi X, que completan el grupo de grandes productores del sur austral.
Las diferencias
La primera gran diferencia entre ambos países está en el tipo de oferta. Noruega es, sobre todo, una máquina de salmón Atlántico orientada a grandes mercados de alto volumen, con fuerte foco en producto fresco y cercanía logística con Europa. Sus mayores destinos para el salmón en 2025 fueron Polonia, Estados Unidos y Francia.
Chile, en cambio, combina Atlántico, coho y trucha; con una especial supremacía del primero. Aunque Chile cuenta con una ventaja singular en coho, especie donde ha construido una posición muy fuerte, especialmente hacia Japón. Además, EE.UU. siguió siendo en 2025 su principal mercado, concentrando cerca del 40% de los envíos, mientras Japón y Brasil se mantienen como plazas clave.
AquaChile
Otra diferencia es competitiva. Durante años, Noruega fue vista como el referente absoluto en productividad, escala y acceso a mercados. Sin embargo, en el último ciclo Chile ha recuperado terreno en costos.
El analista senior de Rabobank, Gorjan Nikolik, dijo en marzo de 2026 que la industria chilena es "probablemente la líder mundial" en costo a nivel de granja.
Eso contrasta con la advertencia que había hecho en 2024 Fernando Villarroel, gerente general de Mowi Chile, cuando sostuvo que el país había perdido su antigua ventaja frente a Noruega y que hoy produce "al mismo costo", con retornos mayores para el productor noruego.
La lectura que hoy predominaría es que Chile mejoró notablemente su desempeño biológico y sus costos, pero sigue cargando una mochila regulatoria y sanitaria más pesada.
También difiere el modo en que cada país inserta su salmón en el mundo. Noruega vende desde una plataforma geográfica privilegiada para abastecer a Europa y, además, opera con una marca-país salmonera muy consolidada; el gobierno destaca que el salmón noruego llega a más de 140 mercados.
Chile, en cambio, compite desde el extremo sur del Pacífico, con mayores distancias y una logística más costosa, pero ha aprendido a jugar con formatos, especies y canales: según el Consejo del Salmón, en 2025 la vía marítima concentró 56% del volumen exportado, con el coho congelado como emblema hacia Japón y Asia, mientras el Atlántico fresco mantiene su protagonismo en Norteamérica