El debate por las contribuciones volvió a instalarse con fuerza. Esta vez, no por algún anuncio del Gobierno a una rebaja -con foco en adultos mayores como se baraja-, sino por las declaraciones del ex presidente del Banco Central, José de Gregorio.
Hace unos días el decano de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de la Universidad de Chile planteó que los adultos mayores que enfrentan altas contribuciones podrían optar por vender sus viviendas y trasladarse a propiedades más pequeñas.
"Muchas veces, lo voy decir con respeto, con cuidado, porque hay excepciones. ¿Qué es lo que debería hacer un adulto mayor cuando paga mucha contribución? Cambiarse de casa, porque tal vez la casa donde crecieron sus hijos, cuando tenía tres hijos, hoy día, con su señora o la señora con su marido, no es necesario tener tanto y que se cambie cerca. Van a pagar menos contribuciones y les va a sobrar un poquito plata. Si cambian algo más chico van a tener menos gasto", aseveró en el programa de televisión "Sin Filtro".
Luego el economista planteó: "Pero ¿Quiénes son los que no quieren que se cambie? Los hijos porque cuando los padres no estén, eso es lo que heredan".
La idea, sin embargo, generó reacciones en el mundo económico, donde si bien se reconoce la tensión entre patrimonio e ingresos en la vejez, también se advierte que soluciones de ese tipo pueden ser simplistas frente a un fenómeno más complejo.
Derecho a la vivienda versus presión tributaria
Por ejemplo, Cecilia Cifuentes, economista y directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School cuestionó directamente el planteamiento. "No, no comparto este planteamiento. Yo creo que al final, esto es alguna forma de atentar contra la contra la propiedad privada. Yo creo que las personas deberían tener el derecho de poder seguir viviendo en la casa que siempre han vivido, si así lo quieren hacer", profundizó a Emol.
"No, no comparto este planteamiento. Yo creo que al final, esto es alguna forma de atentar contra la contra la propiedad privada"
Cecilia Cifuentes, economista y directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School
En esa línea, propuso alternativas que eviten forzar decisiones patrimoniales en etapas avanzadas de la vida. "Ahora, ¿qué se podría hacer con el tema de las contribuciones? Que queden como una deuda en el minuto que se venda la casa, o sea, que, efectivamente, fallezcan y la casa se vende, ahí se paga la deuda acumulada de contribuciones. Me parece que eso resuelve el problema de una forma mucho más simple que obligarlos a salir de la casa donde han vivido siempre".
Además, advirtió sobre efectos no económicos de este tipo de medidas. "Hay situaciones en esto que son bien dramáticas en el fondo, de personas que porque las desvinculan del lugar donde han estado toda su vida, a una edad mayor, caen en situaciones de mayor depresión. Yo creo que hay formas mejores de resolverlo que la que está planteando el expresidente del Banco Central".
Un problema de diseño tributario
Desde el centro de estudios LyD, la economista Macarena García apuntó al origen del conflicto: la naturaleza del impuesto territorial. "Este es justamente el gran problema de las contribuciones al ser un impuesto al patrimonio. Esto implica que el impuesto a pagar no se relaciona con los ingresos que la persona genera en ese momento, sino por su situación económica en el pasado, por lo que puede llevar al contribuyente a tener que vender sus bienes para pegar o dejar de pagar sus impuestos".
A su juicio, esto choca con principios básicos de un buen sistema tributario. "En economía, uno de los principios de un buen sistema tributario es que estos sean neutrales. Esto quiere decir que los impuestos deben interferir lo menos posible en las decisiones económicas de las personas y las empresas. Más aun cuando el contribuyente ya generó los ingresos necesarios para comprar la casa y ya pagó todos los impuestos correspondientes por este acto", aseveró a Emol.
García enfatizó que el problema radica en gravar el stock y no el flujo. "Es justamente por esto que los impuestos deben relacionarse con los ingresos (flujo) y no riqueza (stock) ya que las personas pueden ubicarse en distintas situaciones de ingresos (deciles) en distintos momentos de su vida".
Ajustes al cálculo: una alternativa intermedia
Una visión más intermedia planteó el economista Tomás Izquierdo, gerente general de Gemines, quien propuso ajustar el cálculo del tributo para los adultos mayores. "a mí me parece que algo razonable, un criterio que uno podría aplicar a las contribuciones de los adultos mayores, es que lo que se pague en contribuciones tenga que ver con una tasa sobre el valor de adquisición".
El planteamiento busca desacoplar el impuesto de la plusvalía acumulada. "Es decir, si esa familia compró hace 30 años una casa en 10 mil UF, y hoy día esa casa vale 30 mil UF, lo lógico es que pague una tasa de contribución a partir del precio que compró, congelado obviamente en UF, en valor real, y no pague, por lo tanto, en exceso por la plusvalía que tuvo esa propiedad".
"A mí me parece que algo razonable, un criterio que uno podría aplicar a las contribuciones de los adultos mayores, es que lo que se pague en contribuciones tenga que ver con una tasa sobre el valor de adquisición"
Tomás Izquierdo, gerente general de Gemines
Izquierdo añadió que este criterio permitiría corregir distorsiones relevantes. "Si es que un adulto mayor, hace treinta años atrás o cuarenta años atrás, compró una casa en San Miguel, y otro en Las Condes, y las dos casas costaban lo mismo. El que de Las Condes haya tenido una plusvalía mucho mayor no tiene por qué ser recogido por ese adulto mayor, que compró en función del ingreso que tenía cuando compró
. Yo creo que ese puede ser un criterio más razonable".
Eso sí, acotó su aplicación. "Lo que sí es importante tener en cuenta es que esto debe ir a aplicar solo para adultos mayores y a la primera vivienda, en ningún caso tomar en cuenta otra vivienda".
Focalización y coherencia con la política pública
Por su parte, Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno USS, respaldó la dirección que ha tomado el Ejecutivo, destacando la focalización de los beneficios. "Como política pública me parece razonable lo que ha plantado el gobierno, es decir, que los adultos mayores no paguen contribuciones para su primera vivienda exclusivamente".
Según explicó, la propuesta no parte desde cero. "Esto viene a profundizar y ampliar un beneficio que ya existe en nuestro país para algunos adultos mayores- quienes tengan ingresos bajo 13,5 UTA anuales (unos $10.900.000 al año) y su inmueble esté tasado en menos de $225 millones-, por lo que es coherente con nuestra legislación reciente".
El ex subsecretario de Hacienda también puso énfasis en la realidad económica de este grupo. "Es evidente que muchas personas mayores no reciben mayores ingresos, salvo la PGU, y su casa suele ser el único activo con el que cuentan. Sin flujos, no están en condiciones de absorber los costos que significa el pago de las contribuciones".
Con todo, llamó a evitar soluciones simplistas. "Por supuesto, cada caso es particular, las realidades son muy heterogéneas, por lo que no me atrevo a realizar recomendaciones puntuales".
Y cerró subrayando la necesidad de equilibrio en el diseño de políticas. "Lo relevante es que debemos abordar el problema en su complejidad y fijar reglas que sean racionales, con sentido social pero también y prudentes fiscalmente. Por eso, focalizar exenciones en adultos mayores y únicamente para la primera vivienda me parece apropiado".