Cuando José Antonio Kast confirmó a Daniel Mas como biministro de Economía y Minería, el siguiente movimiento que las empresas y los grandes inversionistas esperaban con más atención no era el de un subsecretario, sino el del jefe de la Oficina de Autorizaciones Sectoriales e Inversión (OASI), creada por la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales.
El nombre que terminó asumiendo el cargo el 11 de marzo fue Pablo Eguiguren Reyes.
Tiene poco más de 30 años, perfil bajo en medios tradicionales, pero con una actividad constante en redes sociales.
Entre sus antecedentes figura una de las credenciales académicas más altas que puede exhibir un funcionario chileno de su rango: un joint degree en Harvard que combina el MBA de Harvard Business School con el MPA-ID (Master in Public Administration in International Development) de Harvard Kennedy School.
Eguiguren es ingeniero comercial de la Pontificia Universidad Católica de Chile y posee un magíster en Economía de la misma casa de estudios. En marzo de 2018, recién egresado y con 24 años, fue designado jefe de gabinete del entonces ministro de Economía José Ramón Valente, durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera.
La nominación —junto con la de Ricardo Sande en Mineduc— provocó críticas de la FECh y la FEUC, que acusaron una "incoherencia tremenda" del Movimiento Gremial UC, militancia que Eguiguren mantiene como marca de origen. Esto, porque desde el gremialismo solían cuestionar a otros movimientos políticos por usar la FEUC como trampolín hacia la política nacional.
Cabe señalar que Eguiguren fue candidato derrotado a la presidencia de la FEUC en la elección de octubre de 2016, frente a la candidata del NAU, Sofía Barahona.
Cuando Valente dejó el gabinete en junio de 2019, Eguiguren se trasladó al Segundo Piso de La Moneda, al equipo de asesoría presidencial dirigido por Cristián Larroulet.
Su rol formal era sectorialista de Economía, Agricultura y Hacienda. No obstante, su función real cambió con la pandemia. Junto con Ignacio Parot y Benjamín Salas integró el reducido grupo de "asesores de los números" que, a partir de mayo de 2020, recibió un encargo presidencial directo: revisar en profundidad los datos del Ministerio de Salud sobre el manejo de la crisis sanitaria.
En esos mismos días, en abril de 2020, Eguiguren firmó como autor la minuta interna "Coronavirus: Chile versus Argentina", que terminó publicada en la prensa argentina y derivó en un episodio diplomático con la Casa Rosada.
Con el cambio de gobierno en marzo de 2022 partió a Boston para cursar el joint degree en Harvard.
Durante sus tres años allá tuvo pasos por Boston Consulting Group en Washington, la OCDE en París —dentro del equipo de Crecimiento Verde del Departamento de Economía— y Southern Cross Group en Santiago, donde se desempeñó como asesor de private equity.
Volvió a Chile tras la victoria de Kast. Aunque no asistió a la reunión posterior a la primera vuelta del equipo económico de Chile Vamos, su nombre comenzó a circular rápidamente.
El 2 de diciembre de 2025, incluso antes de que su designación fuera pública, registró una reunión por lobby con la Subsecretaría para las Fuerzas Armadas para abordar una investigación sobre los tiempos de tramitación de las solicitudes de concesiones marítimas mayores.
El 11 de marzo asumió formalmente la OASI, un órgano funcionalmente desconcentrado de la Subsecretaría de Economía, con 27 cargos.
Su labor incluye la administración de la ventanilla digital única SUPER, la supervisión del cumplimiento de plazos y estándares de tramitación, y la propuesta de mejoras continuas al sistema —tanto regulatorias como de gestión— para que las personas y las empresas tengan mayor certeza jurídica y predictibilidad al iniciar y desarrollar sus proyectos de inversión.
Eguiguren no aprueba ni rechaza permisos —la ley blinda la autonomía técnica de los servicios sectoriales—, pero define qué se mide, cómo se mide, qué proyectos entran al fast track y cuándo se escala un incumplimiento. En un sistema de más de 380 permisos repartidos en 37 servicios, esa capacidad de orquestación es la verdadera palanca.
Su debut público en este cargo fue esta semana, en un evento del Observatorio de Tramitación y Evaluación de Inversiones de la FEN de la Universidad de Chile y en una reunión con la Cámara Chilena de la Construcción.
Allí instaló la tesis que orienta su trabajo: "La mayor parte del costo de los retrasos viene por lo sectorial y no tanto por lo ambiental", sostuvo.
Además, respaldó explícitamente la estimación que Gabriel Boric había hecho al promulgar la ley —reducción de plazos entre 30% y 70%, según el tipo de proyecto— y defendió las técnicas habilitantes alternativas como instrumento central, trasladar las obras de bajo riesgo a un régimen de declaración jurada.
Su estilo combina bajo perfil en entrevistas con una presencia activa en X, donde se autodefine como "Piñerista y Cruzado" y donde durante 2025 confrontó con datos al exministro Giorgio Jackson y al expresidente Boric.
En una de esas publicaciones sostuvo: "Presidente: el hilo muestra que el 10% de los estudiantes (los de colegios particulares pagados) concentra el 50% de los mejores puntajes PAES. El 90% restante concentra la otra mitad. En otras palabras, quienes fueron a colegios pagados tienen nueve veces la probabilidad de obtener un puntaje top que el resto". Ese es un ejemplo de sus intervenciones.