Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) anunciaron este martes que abandonarán la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) a partir del 1 de mayo.
Esto, en una decisión que despoja al cartel de uno de sus tres mayores productores —detrás de Arabia Saudita e Irak— y de un miembro fundador que ingresó al bloque en 1967, cuando aún era el emirato de Abu Dabi.
El país también se retirará de la OPEP+, el grupo ampliado liderado por Rusia.
El comunicado oficial, transmitido por la agencia estatal WAM, sostiene que la decisión refleja la "visión estratégica y económica de largo plazo" del país y un perfil energético en evolución, apalancado en una inversión acelerada en producción interna.
Además, "tras su salida, los Emiratos Árabes Unidos seguirán actuando de manera responsable, aportando producción adicional al mercado de forma gradual y mesurada, en consonancia con la demanda y las condiciones del mercado", añadió el comunicado.
La noticia se produjo con el barril Brent operando sobre los US$ 111 en Londres —más de 50% por encima de los niveles previos al estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán el 28 de febrero—, en un mercado dominado por la prima de riesgo geopolítico tras el cierre del estrecho de Ormuz, vía por la que circula cerca del 20% del crudo mundial.
La lectura de los analistas
Para Emanoelle Santos, analista de mercados de la app de inversiones XTB, la salida es "más una señal política que un evento con impacto inmediato sobre el mercado físico".
Explicó a Emol que "con el estrecho de Ormuz operando a menos del 20% de su capacidad normal por el conflicto con Irán, los EAU no pueden materializar su nueva libertad de producción; la infraestructura de exportación alternativa está muy lejos de compensar los más de 9 millones de barriles diarios que el Golfo tiene bloqueados".
A su juicio, el repunte del petróleo intermedio de Texas WTI, que subía este martes un 3,9 % en la media jornada, hasta los US$99,9 dólares el barril y del Brent que se ubicó entorno a los US$113 "refleja más el nerviosismo geopolítico acumulado que un cambio real en los fundamentos de oferta".
Lo relevante, agregó, es estructural "con la salida de un productor con capacidad instalada de casi 5 millones de barriles diarios, se espera un debilitamiento de la capacidad del cartel para gestionar precios una vez que el estrecho reabra, porque los EAU tendrán tanto los incentivos como la capacidad para producir sin restricciones de cuota", advirtió.
"Con la salida de un productor con capacidad instalada de casi 5 millones de barriles diarios, se espera un debilitamiento de la capacidad del cartel para gestionar precios una vez que el estrecho reabra"
Emanoelle Santos, analista de mercados
En concreto, según constató la agencia AP, antes del estallido del conflicto los EAU producían unos 3,4 millones de barriles diarios. La petrolera estatal Adnoc estima que la capacidad instalada del país asciende a 4,85 millones de barriles diarios, con un objetivo declarado de alcanzar los 5 millones, lo que en teoría dejaba al país junto a Arabia Saudita como uno de los pocos miembros del cartel con capacidad excedente real para volcar al mercado.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) cifraba esa holgura en torno a 660.000 barriles diarios, aunque varios operadores estimaban que Abu Dabi ya estaba operando cerca de su techo.
La decisión también se inserta en un deterioro de la relación con Arabia Saudita, su histórico socio en la coalición contra los hutíes en Yemen, alianza que se quebró a fines de diciembre tras un bombardeo saudí a un envío de armas que Riad atribuyó a separatistas yemeníes respaldados por Abu Dabi.
Karen Young, investigadora principal del Center on Global Energy Policy de la Universidad de Columbia, planteó a AP que la salida calza con la necesidad emiratí de mayor flexibilidad frente a los grandes consumidores de energía —en particular China— y con una relación crecientemente competitiva con Arabia Saudita.
Santos añadió, además, que el precedente "puede animar a Irak o Kuwait a replantearse sus propios términos".
En la misma línea, Juan Ortiz, economista sénior del OCEC-UDP, dijo a Emol que la salida "debilita al bloque" en su capacidad de coordinación, considerando que "la OPEP no es más que un cartel que, dada su capacidad de coordinación entre los diferentes países miembros, tiene incidencia en los precios del crudo del mercado internacional".
Desde la perspectiva de Abu Dabi, agregó, la decisión obedece a las "limitaciones que genera la propia OPEP en cuanto a fijarse cuotas de producción y exportación", y le permitirá una mayor flexibilización de su política energética.
No obstante, el economista matizó que en el corto plazo la dinámica del precio "está determinada fundamentalmente por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente" y que el efecto de los EAU "podría tener un impacto más bien limitado".
"En el largo plazo habrá alguna influencia leve de una mayor oferta relativa"
Juan Ortiz, economista sénior del OCEC-UDP
En el largo plazo, sostuvo, habrá "alguna influencia leve de una mayor oferta relativa", pero no un cambio estructural en los fundamentos del precio, dado el peso simultáneo de Rusia, Estados Unidos y Arabia Saudita en la oferta global.
Desde Capitaria, el analista Agustín Vargas coincidió en que el principal driver del mercado sigue siendo el conflicto en Medio Oriente y que "la noticia de Emiratos pasa a un segundo plano en el corto plazo".
Sin embargo, alertó que se trata de "un cambio de régimen, desde un mercado más gestionado hacia uno más abierto y menos predecible", con implicancias macroeconómicas globales: "un petróleo con sesgo bajista en el largo plazo podría aliviar presiones inflacionarias globales, impactando las decisiones de política monetaria y las expectativas de tasas".
Vargas agregó que para economías exportadoras de commodities como la chilena, esto puede traducirse en ajustes en los términos de intercambio y mayor exposición del peso a un dólar fortalecido en episodios de "ruido global".
Un cartel cada vez más erosionado
La salida de los EAU se suma a una tendencia de erosión institucional del cartel.
Angola se retiró a fines de 2023 tras una disputa por cuotas, Ecuador lo hizo en 2020 por la caída de su producción y Qatar abandonó el bloque en 2018 para enfocarse en gas natural.
A esto se agrega el sostenido aumento de la producción estadounidense y las críticas reiteradas del Presidente Donald Trump al cartel a lo largo de sus dos mandatos en la Casa Blanca.
"La consecuencia a largo plazo es una OPEP estructuralmente más débil", afirmó Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy y exfuncionario de la secretaría de la OPEP, en declaraciones recogidas por Bloomberg.
Fuera del grupo, dijo, los EAU tendrán tanto el incentivo como la capacidad de elevar su producción, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad del rol estabilizador de Arabia Saudita en el mercado. Perder a un miembro con casi 5 millones de barriles diarios de capacidad le resta al cartel una herramienta real para calibrar la oferta.
Los EAU tenían previsto participar este domingo, junto con otros siete miembros importantes de la OPEP+, en la videoconferencia mensual del bloque, donde se discutirá el plan de restablecimiento gradual de la producción que el grupo venía revisando antes del estallido bélico.