Cuando Nvidia se transformó el año pasado en la primera empresa del mundo en superar los US$4 billones de capitalización bursátil, los titulares apuntaron a Jensen Huang y a la fiebre de la inteligencia artificial.
Sin embargo, quien fabrica los chips que sostienen esa valorización es otra compañía, ubicada a más de 11 mil kilómetros de Silicon Valley: Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) con sede en el parque científico de Hsinchu, en Taiwán.
La taiwanesa cruzó por primera vez la barrera de los US$2 billones de capitalización bursátil en febrero de 2026, según consignó Bloomberg. La cifra, aunque enorme, puede no representar fielmente el peso que tiene actualmente esta compañía para la economía global.
Es, de todas formas, una de las empresas más valiosas del mundo y de la cual, literalmente, dependen las denominadas "siete magníficas": Nvidia, Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta y Tesla.
Una apuesta pública
La historia comenzó en 1985.
Morris Chang —ingeniero nacido en China continental, formado en Estados Unidos y con más de dos décadas en Texas Instruments, hoy de 94 años— fue reclutado por el gobierno taiwanés para presidir el Industrial Technology Research Institute.
En 1987 fundó TSMC, con capital aportado mayoritariamente por el fondo soberano taiwanés y la holandesa Philips.
La innovación de Chang no fue tecnológica, sino de modelo. TSMC sería la primera pure-play foundry del planeta, una fábrica dedicada exclusivamente a manufacturar chips diseñados por terceros y comprometida por contrato a no competir con ellos.
Esa neutralidad permitió que florecieran las firmas fabless —Nvidia, Qualcomm, AMD, Broadcom y MediaTek—, que diseñan procesadores sin tener una sola fábrica propia.
El despegue real ocurrió, sin embargo, recién en 2012, cuando logró el primer contrato para fabricar el procesador del iPhone. Ese acuerdo marcó un punto de inflexión.
Dos años después, los chips taiwaneses alimentaban el iPhone 6, el smartphone más vendido de la historia, con 220 millones de unidades. El revenue de ese ciclo financió el salto al liderazgo absoluto.
De los US$48 mil millones a los US$122 mil millones en cinco años
En 2020, según las cifras compiladas por The Economist, TSMC facturaba US$48 mil millones y obtenía una utilidad operacional de US$20 mil millones, ubicándose en el puesto 11 mundial por capitalización bursátil, con US$564 mil millones.
En 2025, los ingresos consolidados llegaron a US$122.420 millones, un alza de 35,9% interanual, con una utilidad neta de US$55.210 millones, un avance de 51,2%, y un margen bruto de 59,9%, según el reporte 6-K presentado ante la SEC.
El primer trimestre de 2026 amplificó la tendencia. La compañía registró ingresos de US$35,7 mil millones, un alza de 35,1% interanual, y un margen bruto récord de 62,3%. El segmento de High Performance Computing, HPC —los chips para centros de datos e inteligencia artificial— pasó a representar 58% de los ingresos, desplazando por primera vez a los smartphones, que llegaron a 29%.
América del Norte concentró el 75% de las ventas.
El cuello de botella
La importancia que tiene TSMC para la industria tecnológica global es directamente proporcional a la preocupación que genera en los reguladores. En la conferencia de resultados de octubre de 2024, el analista Charlie Chan, de Morgan Stanley, preguntó directamente al CEO C.C. Wei por el riesgo "antitrust", dada la posición "casi monopólica" de la firma, según consignó Bloomberg.
Wei respondió introduciendo el concepto de Foundry 2.0, una métrica más amplia bajo la cual TSMC tendría cerca del 30% del mercado.
Pero las cifras del segmento original son inequívocas. El vicepresidente senior de TSMC, Kevin Zhang, reconoció a inicios de 2024 que el 99% de los aceleradores de IA del mundo se fabrica con tecnología avanzada de TSMC, según el mismo reporte de Bloomberg.
Jensen Huang, CEO de Nvidia y principal cliente de la taiwanesa, lo sintetizó en una conferencia de Goldman Sachs. TSMC es la mejor del mundo "por un margen increíble".
El reordenamiento de 2025 y la dependencia cruzada
El año pasado, según el reporte financiero de la propia TSMC, Nvidia desplazó a Apple como cliente número uno tras una década.
La firma de Jensen Huang aportó US$23,4 mil millones, equivalentes al 19% de los ingresos, frente a los US$20,5 mil millones de Apple, que representaron el 17%. Los diez mayores clientes concentraron alrededor del 78% de los ingresos.
La dependencia es prácticamente total para las Siete Magníficas del S&P 500.
Chris Miller, autor del bestseller Chip War y considerado un referente en la meteria, dijo durante a DFMAS que "hay una concentración extraordinaria, y está concentrada no sólo en una empresa, TSMC, sino en una isla, Taiwán. Y eso suma riesgo. Si China decide moverse sobre Taiwán, todo el sector tecnológico está en peligro".
Consultado sobre qué pasaría si TSMC dejara de operar, comentó que lo que ocurriría sería "una Gran Depresión. Y aquí está el porqué. Algo así como el 98% de los chips de IA del mundo se producen en Taiwán. Pero no es sólo eso. Los procesadores de smartphones, los procesadores de computadores, la gran mayoría son producidos en Taiwán. Pero hay más. Un auto nuevo típico lleva 1.000 chips dentro. Esos chips no tienen que estar fabricados en Taiwán, pero muchos lo están, porque TSMC también produce un gran volumen de chips menos avanzados".
"Así que veríamos enormes interrupciones en la fabricación de vehículos, equipos de construcción y dispositivos médicos, porque todos estos aparatos llevan decenas, cientos o incluso miles de chips, muchos de los cuales también se fabrican en Taiwán. TSMC produce una cuota tan grande del total mundial de chips que no habría suficiente capacidad para reemplazarla", indicó.
Apple acaba de iniciar conversaciones exploratorias con Intel y Samsung como segunda fuente, según reveló Bloomberg hace algunos días, pero las negociaciones están en fase preliminar y Tim Cook reconoció en su última conferencia de resultados que la principal limitación operativa hoy no es la memoria, sino el acceso a los nodos avanzados donde se fabrican sus procesadores principales.
La concentración tiene, además, un efecto reflejo en los mercados. TSMC representa hoy 44% del índice ponderado de la Bolsa de Taipéi y casi 12% del MSCI Emerging Markets. La acción se ha más que triplicado desde el lanzamiento de ChatGPT, a fines de 2022.
Esa centralidad tiene un nombre geopolítico: El silicon shield.
Un conflicto en el estrecho de Taiwán costaría US$10 billones a la economía global en el primer año.
Bajo presión de Washington, TSMC anunció el 3 de marzo de 2025, junto al presidente Donald Trump, una expansión adicional de US$100 mil millones en Arizona, llevando la inversión total a US$165 mil millones. Se trata de la mayor inversión extranjera directa, IED, en la historia de Estados Unidos, según afirmó la propia firma ante la SEC.
Aun así, The Economist proyectó que, para fines de la década, cuando la tercera fábrica de TSMC en Estados Unidos empiece a producir chips de 2 nanómetros, dos tercios de esos semiconductores seguirán fabricándose en Taiwán.