A las 9 de la mañana, con el cielo gris sobre el lago Llanquihue y una temperatura que apenas rozaba los 12 grados, más de mil personas comenzaron a llenar el Teatro del Lago de Frutillar.
Afuera caían gotas intermitentes de lluvia; adentro, la industria salmonera desplegaba su principal encuentro del año con una mezcla de expectación, mensajes técnicos y también escenas que escaparon del libreto.
El SalmonChile Summit 2026 avanzaba con normalidad entre paneles y exposiciones, hasta que cerca de las 12:40 el ambiente cambió. La jornada, que venía marcada por intervenciones de autoridades como la ministra del Medio Ambiente, Francisca Toledo, y el biministro Daniel Mas, tuvo un giro cuando la conductora María Elena Dressel interrumpió para anunciar la llegada del Presidente José Antonio Kast.
Desde ese momento, el encuentro dejó ver su "lado B": aplausos espontáneos, gestos improvisados y detalles que, sin estar en pauta, terminaron marcando el algunas particularidades del evento.
Con todo, más allá de las cifras, regulaciones y proyecciones, el Summit también fue escenario de guiños, anécdotas y episodios que reflejan la cultura de una industria acostumbrada -como el propio salmón- "a nadar contra la corriente", como dijo el Mandatario.
Una entrada que encendió el teatro
El punto de inflexión llegó pasado el mediodía. Mientras terminaba el bloque encabezado por Toledo y Mas, Dressel hizo una pausa para dar paso al ingreso del Presidente Kast, quien venía de una actividad en Calbuco. La reacción fue inmediata: el público se puso de pie y aplaudió su entrada.
Hasta ese momento, las luces de la sala se mantenían bajas, concentrando la atención en el escenario. Pero con la llegada del Mandatario, el Teatro del Lago se iluminó por completo, marcando un cambio de iluminación que acompañó el resto de la jornada.
Kast avanzó saludando a la primera fila .donde se ubicaban autoridades y empresarios- aunque dejó a algunos asistentes sin ese gesto inicial. Luego, cuando fue llamado a realizar su alocución, se excusó y completó los saludos pendientes, en un gesto que fue bien recibido por los presentes.
Discursos, humor y relato salmonero
Ya en su intervención, el Presidente combinó anuncios, recuerdos y momentos de cercanía con la audiencia. A los pocos minutos de comenzar, hizo un reconocimiento directo a quienes sostienen la industria:
"Y quiero pedir un abrazo especial para los trabajadores del salmón", dijo, generando aplausos inmediatos. Luego añadió: "Nosotros queremos reconocer ese día, el 26, como el Día del Trabajador del Salmón". Y remató: "Así que ese día, el 26 de mayo, va a ser oficialmente el Día del trabajador del salmón".
El tono del discurso también tuvo espacio para la memoria reciente. Kast recordó su participación en el mismo evento, pero como candidato presidencial, apelando al humor: "Y hace un año, me decían 'estuvo hace un año aquí y yo dije ¿cómo olvidarlo?". La frase desató risas que crecieron cuando agregó: "Había un poco más de tensión en el ambiente, estábamos tres candidatos presidenciales ahí, algunos más conocidos, estaba el 'aplausometro'". Hizo una pausa entre las risas y concluyó: "Yo lo pasé muy bien".
En esa misma línea, retomó una metáfora que ya había utilizado antes: "Les dije que el salmón era terco. Porque el salmón se atreve a nadar contra la corriente. Y no es porque le guste pelear, sino porque sabe que tiene un propósito".
Cerró la idea con un guiño que provocó nuevas reacciones: "Y hoy vuelvo a contarles que el salmón llegó".
Guiños locales y complicidad con el público
El discurso también tuvo referencias al territorio. Kast mencionó al alcalde de Puerto Montt, Rodrigo Wainraihgt, destacando su rol como promotor de la ciudad: "Recuerdo muy bien cuando llegaron distintos alcaldes a visitar a todos los candidatos presidenciales... pero llegó el alcalde Rodrigo Wainraihgt que es el mejor promotor de Puerto Montt".
La frase generó risas, que aumentaron cuando añadió: "uno ve y dice 'yo me quiero quedar aquí a vivir a Puerto Montt'".
El cierre, entre aplausos y momentos espontáneos
Mientras el presidente de SalmonChile, Patricio Melero, avanzaba en su discurso de cierre, también hubo espacio para gestos fuera de protocolo.
En medio de sus palabras, agradeció al exlíder del gremio, Arturo Clement, quien respondió levantándose de su asiento y, al estilo del Festival de Viña del Mar, se giró para reconocer los aplausos del público.
No fue el único momento inesperado. Durante la jornada -incluido el cierre- se escucharon varias caídas de celulares en la sala. Una de ellas ocurrió en primera fila, cuando al biministro Mas se le deslizó el teléfono al suelo, generando un ruido que no pasó desapercibido en el teatro.