La economía chilena está mostrando cada vez menos capacidad para emplear profesionales, especialmente universitarios. Si bien el mercado laboral en su conjunto arrastra un notorio declive en su capacidad de crear puestos de trabajo, el panorama general esconde un descalce más estructural entre la oferta y la demanda por trabajadores altamente calificados. Así se expresa en el reporte más reciente del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), donde las personas con educación superior completa exhiben una tasa de desempleo del 8,6%, la más alta que hay en los registros, sin considerar el período de pandemia. No es un dato puntual, pues el deterioro en la empleabilidad de este grupo se agudizó desde el impacto que significó la aparición del covid-19: entre 2010 y 2019, la tasa de desempleo promedio fue de un 6,1%, muy por debajo de los niveles actuales. Aunque los demás grupos educacionales también han visto una merma en su situación laboral, ninguno de ellos empeoró tanto como los "ilustrados", especialmente aquellos con formación universitaria.