La megarreforma económica del Gobierno ha enfrentado esta semana cuestionamientos desde distintos frentes, no solo políticos, sino también técnicos, con los economistas más escuchados por la oposición exponiendo reparos y sugiriendo ajustes a varias de las medidas contempladas en el proyecto.
Estos coinciden en un mismo diagnóstico: el proyecto, tal como está diseñado, profundiza el déficit fiscal, contiene medidas de impacto incierto sobre el crecimiento y requiere cambios.
Por ejemplo, este miércoles, en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, expusieron el exministro
Mario Marcel y la directora de la Escuela de Gobierno UC,
Andrea Repetto. En paralelo, el académico de la FEN de la U. de Chile,
Eduardo Engel, profundizó sus reparos en una entrevista con La Tercera, el exministro de Hacienda
Nicolás Eyzaguirre lo hizo en Radio U. de Chile y el exsubsecretario de Hacienda
Alejandro Micco planteó sus reparos en el seminario "Situación fiscal de Chile: estado actual y desafíos futuros", organizado por la FEN.
En tanto, en un seminario de Clapes UC, el exministro de Hacienda y otrora vicepresidente del Banco Central, Manuel Marfán, hizo un llamado al Gobierno a crear una mesa técnica transversal de especialistas para abordar el proyecto.
La convergencia es visible: respaldan el objetivo de impulsar el crecimiento, pero rechazan que ese impulso se haga de la forma en que está planteado actualmente.
Marcel: una brecha de US$10.000 millones y un informe financiero "subestimado"
Según Marcel, "existen razones para pensar que el informe financiero subestima los costos del proyecto de la reforma". De acuerdo con sus cálculos, al corregir "las omisiones más evidentes", la diferencia con lo proyectado por el Ejecutivo a 2030 es del orden de US$2.000 millones, y la relación deuda producto, solo por efecto de la reforma, se incrementaría en 47%.
Detalló que las medidas permanentes —rebaja de la tasa de Primera Categoría, reintegración del impuesto a la renta, crédito al empleo, eliminación del impuesto a las ganancias de capital, ampliaciones del DFL 2, invariabilidad tributaria y eliminación de contribuciones a adultos mayores— implican una reducción directa de ingresos tributarios por más de US$14.000 millones entre 2026 y 2031.
El efecto crecimiento estimado por el Ejecutivo, en torno a US$6.400 millones en seis años, "compensa algo menos de la mitad del costo fiscal directo".
Sobre la meta fiscal de cerrar el mandato con déficit estructural cero en 2030, Marcel calculó que, solo para alcanzarla, sin considerar la megarreforma, se requeriría cerrar una brecha cercana a US$8.600 millones. Al sumar el impacto fiscal del proyecto, la cifra sube a aproximadamente US$10.000 millones. "Ya no son US$1.900 millones, ya no son US$3.000 millones, ya no son US$6.000 millones, sino que son US$10.000 millones", advirtió, recordando que esa cifra equivale a cerca del 15% del gasto del Gobierno Central.
Así, el expresidente del Banco Central recomendó una serie de ajustes. Primero, llamó a focalizar la discusión en lo que considera el componente central: la rebaja de la tasa corporativa y su eventual efecto sobre inversión, crecimiento y empleo. Por lo que propuso calibrar la extensión y el plazo de la reducción del impuesto corporativo, de manera que su efecto fiscal pueda ser efectivamente compensado. Incluso planteó incorporar condicionalidad: que las siguientes etapas de la reforma avancen solo si se cumplen las metas fiscales.
En paralelo, pidió revisar medidas que calificó como de impacto incierto o bajo rendimiento, entre ellas la reintegración del impuesto a la renta, la exención de contribuciones y la exención del IVA a la vivienda. Otra recomendación fue reemplazar el crédito tributarios para empleo que contempla el proyecto por un fortalecimiento del Subsidio al Empleo, en línea con lo planteado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Marcel además llamó a buscar nuevas medidas de compensación por el lado del gasto, retomando proyectos de ley que ya están en trámite, como la reforma paramétrica del SIL, las apuesta en línea y el financiamiento estudiantil en la educación superior. "Puede que a uno no le guste la propuesta que hizo el gobierno anterior, pero eso no quiere decir que no deba hacerse algo respecto de ese sistema", sostuvo.
Repetto: una iniciativa que "requiere resguardos importantes"
La economista calificó el proyecto como una iniciativa que "requiere resguardos importantes". Si bien reconoció aspectos positivos, recalcó que también contiene elementos cuestionables.
Criticó que la reintegración tributaria "está reduciendo el incentivo a la reinversión. Es más barato retirar utilidades de la empresa y por eso se está reduciendo el ahorro". Sobre el crédito tributario al empleo, sostuvo que "abre espacios para la elusión tributaria, también para no subirle los sueldos a los trabajadores. Se subsidia el trabajo ya existente".
La solución, dijo, debe ser focalizada y eficiente.
También pidió revisar las medidas transitorias del proyecto, entre ellas la repatriación de capitales, la rebaja del impuesto a las donaciones y el tributo sustitutivo a los retiros en exceso del FUT.
"Las medidas transitorias en general, o la reintegración, caen en la categoría... en que son cosas que no van a traer más crecimiento, pero sí tienen costos fiscales y, por lo tanto, hay que revisarlas", señaló. Como alternativa para promover el empleo, sugirió retomar la modificación del artículo 203 del Código del Trabajo para avanzar hacia una provisión más universal de salas cuna.
Engel: "La versión actual no resuelve el tema fiscal"
Desde el ámbito académico, Eduardo Engel sostuvo que la rebaja de la tasa de Primera Categoría de 27% a 23% "es una medida razonable que podría contribuir al crecimiento, siempre y cuando sea compensada". Pero advirtió que la reforma "no hace más que incrementar" el déficit con que parte el Gobierno.
El académico citó el famoso informe de la Comisión Marfán, según el cual por cada punto adicional de crecimiento el espacio fiscal que se abre es solo "un sexto de ese punto, un 0,16%", y recordó que las propias estimaciones de esa comisión suponen que el proyecto está compensado.
Engel criticó también la eliminación de contribuciones a la primera vivienda para mayores de 65 años, que calificó como una medida regresiva que "no contribuye al crecimiento", y la rebaja temporal del impuesto a las donaciones, que, a su juicio, sacrifica recaudación futura.
Sobre la invariabilidad tributaria fue tajante, ya que la describió como "una forma indirecta de amarrar una solución por 25 años" en una discusión que considera democráticamente legítima.
Y sintetizó, "la versión actual del proyecto no resuelve el tema fiscal". Advirtió, además, sobre lo que percibe en el Ejecutivo como "una fe muy grande en que aumentar los márgenes de ganancia de las empresas o de las personas de alto patrimonio va a llevar a un crecimiento enorme" que se compensaría solo.
Eyzaguirre
El exministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre fue el más crítico en el tono. En conversación con Radio U. de Chile, dijo que el proyecto contiene "algunos visos populistas que van a significar que las finanzas públicas se deterioren y que el crecimiento prometido no sea tan efectivo".
En esa línea, planteó que el proyecto tiene "un conjunto de disposiciones que nada tienen que ver con el crecimiento y significan ingentes recursos fiscales que usted está gastando". Apuntó como ejemplo emblemático a la eliminación de contribuciones para los mayores de la tercera edad.
"Eso tiene que ver con el crecimiento, cuesta dinero y nos saca de la trayectoria de crecimiento, más que la profundice", planteó.
"Lo que está en el trasfondo es una ideología de que achicar el Estado es bueno per se"
Nicolás Eyzaguirre, exministro de Hacienda
A su juicio, hay un trasfondo ideológico en el proyecto: "Lo que pretende es que este proyecto sea pro crecimiento, lo que está en el trasfondo es una ideología de que achicar el Estado es bueno per se, porque se cree que una economía donde el sector privado no solo tenga el rol más importante, sino que es casi el único rol", premisa que rechazó argumentando que la evidencia "empírica" de los países desarrollados no la respalda.
Micco: Concentrarse en mínimos comunes
El exsubsecretario de Hacienda Alejandro Micco puso el foco en la forma en que se compensaría la baja de impuestos.
A su juicio, "la baja de impuestos en general son más o menos más ciertas: la baja de Primera Categoría, la reintegración, el gran subsidio al empleo. Son gastos que son más o menos más ciertos. El tema viene por la recaudación", advirtió.
En esa línea, cuestionó que las medidas tributarias destinadas a compensar el menor ingreso fiscal sean transitorias y de efecto incierto.
"Las dos políticas tributarias que están en términos de recaudación son bien menores y muy inciertas", sostuvo. A su juicio, ese diseño genera dudas sobre la capacidad real del proyecto para reducir el déficit.
"El impacto de reducción del déficit por ese lado genera mucho ruido".
Según recordó, esos temas ya habían sido discutidos en instancias técnicas previas, sin lograr acuerdo. "¿Para qué metemos el tema de la reintegración si no había acuerdo?", cuestionó.
Sobre la invariabilidad tributaria, fue en la misma línea: "Tampoco hubo consenso en ese grupo". Por eso, afirmó que incluir ese tipo de elementos vuelve más difícil construir acuerdos y provoca inquietud entre economistas de centro o centroizquierda. "Son temas que dan un poco más de escalofrío y que no nos permiten llegar a un acuerdo", planteó.
Por último, Micco llamó a separar las medidas con mayor consenso de aquellas que pueden trabar la discusión. Entre las primeras mencionó la rebaja de la tasa de Primera Categoría desde 27% a 23%, los avances en permisos sectoriales y una eventual fórmula para incentivar la formalización laboral.
"Todos llegamos a un acuerdo del 27% al 24%, ya el 23, ok. Démosle la oportunidad de que esa rebaja tenga posiblemente un efecto de crecimiento", planteó.
También valoró las medidas vinculadas a permisos, que calificó como uno de los elementos más relevantes para impulsar la inversión. "El tema de los permisos para mí es lo más importante para el crecimiento", afirmó.
Mesa técnica
Manuel Marfán, por su parte, sostuvo que el principal problema del proyecto es que "está desfinanciado" y que parte de las fuentes de recursos contempladas "son muy inseguras".
"Yo invito a que especialmente las autoridades políticas con administración del gobierno evalúen la posibilidad de tener una mesa técnica plural de visiones que se puede construir con una altísima probabilidad de llegar a un buen acuerdo en lo técnico", señaló.
"Aquí hay una oportunidad que yo creo que sería un error histórico desaprovechar", concluyó.