El cobre ha superado varias marcas en los últimos años.
Por ejemplo, aquel récord anual de US$4,22 la libra que el metal rojo marcó en 2021 —el mayor desde que la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) tiene registro, en 1935— fue superado en 2025, cuando el promedio anual cerró en US$4,51 la libra, según las estadísticas oficiales del organismo.
Y 2026 viene en otra escala, pues entre enero y abril el precio contado en la Bolsa de Metales de Londres (LME) y
a promediaba US$5,85 la libra, más del doble del valor registrado en 2020, cuando llegó a US$2,80.
En cada uno de esos hitos pasados, las autoridades celebraron sin matices.
En mayo de 2021, cuando el metal rompió la barrera de los US$4,70 la libra, el entonces biministro de Energía y Minería, Juan Carlos Jobet, afirmó que se trataba de "una muy buena noticia para Chile".
Este miércoles, sin embargo, cuando el cobre subió 1,62% y cerró en un nuevo máximo histórico de US$6,39 la libra —superando el récord intradía del 29 de enero, de US$6,27—, los aplausos llegaron con ciertos asteriscos.
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, calificó el hito como "una buena noticia para la economía chilena".
No obstante, Cochilco subrayó que el alza se explica por "el riesgo de continuidad operacional de faenas fundamentales de la industria, una menor disponibilidad efectiva de metal a nivel global y cargos de tratamiento en niveles negativos".
Las razones
Pero ¿Qué hay detrás del alza?
Detrás del nuevo máximo histórico hay una combinación inusual de factores, todos apuntando en la misma dirección: una oferta global más frágil de lo habitual, justo cuando la demanda no cede.
Así lo planteó Cochilco en un comunicado de este martes.
La vicepresidenta ejecutiva subrogante de la entidad, Claudia Rodríguez, señaló que el mercado está incorporando simultáneamente diversos factores de tensión que afectan la cadena global de suministro del metal rojo.
Entre ellos identificó cuatro frentes: la caída de 5,8% en la producción chilena durante el primer trimestre de 2026; la lenta normalización de la mina Grasberg en Indonesia; la escasez de ácido sulfúrico asociada a disrupciones logísticas en el Estrecho de Ormuz; y el persistente déficit de concentrados, que mantiene los cargos de tratamiento y refinación (TC/RC) en niveles negativos.
"El mercado del cobre está reflejando una creciente preocupación por la capacidad de respuesta de la oferta mundial frente a una demanda que se mantiene sólida", afirmó Rodríguez.
"El mercado del cobre está reflejando una creciente preocupación por la capacidad de respuesta de la oferta mundial frente a una demanda que se mantiene sólida"
Vicepresidenta ejecutiva Cochilco, Claudia Rodríguez
La autoridad sostuvo que la baja en la producción local "tiene un impacto particularmente relevante porque proviene del principal productor mundial de cobre" y agregó que ello "refuerza la percepción de una mayor fragilidad operacional en la base productiva global".
En el plano internacional, Rodríguez indicó que "la postergación de la normalización productiva de Grasberg hacia 2028 y las restricciones logísticas derivadas de las tensiones en el Estrecho de Ormuz están incrementando la percepción de riesgo sobre la continuidad operacional de distintas faenas y procesos industriales".
Sobre el ácido sulfúrico —insumo crítico para los procesos de lixiviación y SX-EW que sostienen aproximadamente el 20% de la producción chilena de cobre—, señaló que su escasez "se ha transformado en un factor crítico para algunas operaciones mineras".
Y respecto del mercado de concentrados, planteó que los TC/RC en terreno negativo "reflejan una fuerte competencia entre fundiciones por material disponible y evidencian que el cuello de botella hoy está en la disponibilidad de concentrados, más que en la capacidad de fundición".
A la estrechez de la oferta se sumaron señales positivas desde el lado de la demanda.
China —el mayor consumidor mundial del metal— reportó este martes un alza de 14,1% interanual en sus exportaciones durante abril, una cifra mayor a la esperada por el mercado, lo que refuerza las expectativas de una actividad industrial sostenida en el gigante asiático.
Por su parte, Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, explicó que el alza no obedece a una escasez actual, sino a una "relocalización del riesgo regional" tras la guerra en Medio Oriente, que ha empujado al mundo a polarizarse en tres grandes focos: Estados Unidos, China —donde se concentra el consumo— y el resto del mundo, representado en la Bolsa de Metales de Londres.
"El mundo está acumulando cobre, asumiendo que en el futuro va a estar más caro o va a ser más escaso", afirmó.
Guzmán proyectó que el metal se mantendrá sobre los US$6 la libra "en la medida que el riesgo de rompimiento de las cadenas de suministro se mantenga", lo que dependerá de cuánto se prolongue la incertidumbre en torno a Irán, Israel y Estados Unidos.
En la misma línea, Ronald Guzmán, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Desarrollo, señaló que "la transición energética, la expansión de redes eléctricas, los vehículos eléctricos y el crecimiento de los data centers asociados a inteligencia artificial seguirán aumentando significativamente la demanda de cobre durante la próxima década", mientras los nuevos proyectos mineros enfrentan "crecientes desafíos relacionados con permisos, costos, leyes minerales decrecientes y tiempos de construcción más largos".
Aumento de los ingresos fiscales
Más allá de los riesgos asociados al rally, la principal exportación del país podría dar un respiro al Gobierno, que enfrenta un escenario de estrechez fiscal, bajo crecimiento e inflación al alza, debido a los efectos de la guerra en Irán sobre los valores del combustible.
Álvaro García, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de los Andes, sostuvo a El Mercurio que, para Chile, "el alto precio del cobre representa un alivio en términos de ingresos fiscales y balanza comercial".
En esa línea, señaló que este potencial aumento en la recaudación fiscal se explicaría porque "los mayores excedentes proyectados de Codelco y la mayor recaudación tributaria minera permiten una mayor holgura presupuestaria".
Patricio Faúndez, líder de Economía de GEM Mining Consulting, planteó que los valores promedio del metal ya se encuentran por sobre lo estimado por Cochilco —en torno a US$4,95 la libra para 2026—, por lo que prevé que el Estado sumará mayores recursos.
"Para las arcas fiscales y el déficit que tiene el Estado, esto puede ser muy aliviador", afirmó.
Destacó que, por cada centavo de dólar adicional al precio del cobre presupuestado, el fisco recauda entre US$20 millones y US$25 millones extras.
Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, agregó que para el país "lo importante es que es el precio promedio a lo largo de todo el año, que hoy está por sobre las proyecciones oficiales, lo que generará ingresos adicionales a lo presupuestado".
Según Guajardo, la consultora contemplaba a inicios de 2026 un rango de precios entre US$5,3 y US$5,8 la libra, con un promedio de US$5,5. En ese escenario, el fisco obtendría hasta US$4.000 millones de ingresos adicionales.
{CIFRA: US$4.000_ millones de ingresos adicionales}
Si bien Guajardo advierte que aún mantienen esta proyección, reconoce que "parece ser que al final el precio podría estar en la parte alta del rango y eso podría aumentar el monto que habíamos estimado".
Guajardo, además, señala que, desde una visión preliminar, "el balance sería un poco más positivo para los ingresos del cobre respecto al incremento de costos asociados al petróleo", en medio de la coyuntura en Medio Oriente.
Una visión más amplia entregó este miércoles la consultora Gemines, que en un análisis firmado por el economista Tomás Izquierdo sostuvo que "no se debe subestimar el importante aporte del muy alto precio del cobre sobre nuestra economía".
Si bien la consultora reconoció que el alza del precio de los combustibles tiene efectos negativos —especialmente por su componente inflacionario—, planteó que "el alza del precio del cobre, en un contexto de economía en su conjunto, es positivo y más significativo".
Desde la perspectiva de las cuentas externas, Gemines destacó que la balanza comercial chilena acumula un superávit de US$27.000 millones en los últimos 12 meses, un récord histórico.
"Ello permite entender, entre otras cosas, por qué el precio del dólar se ha mantenido relativamente contenido, a pesar del alto precio del petróleo en una situación geopolítica altamente incierta", apuntó la consultora.
A esa contención cambiaria contribuirían, además, la señal del Banco Central sobre un Tipo de Cambio Real de equilibrio de $880 por dólar entregada en el último IPoM, y la instrucción de la Superintendencia de Pensiones a las AFP para reducir su exposición en derivados asociados a tasas de largo plazo en Estados Unidos.
Con el tipo de cambio actual, algo por debajo de los $900, Izquierdo proyectó que una resolución relativamente pronta del conflicto en Irán "podría generar una corrección significativa a la baja en el valor de la divisa", a niveles en torno a los $850 por dólar.
"Más aún, un éxito político para el Gobierno, aprobando pronto el grueso del proyecto de Reconstrucción y Desarrollo Económico, podría llevarlo incluso más abajo", agregó.