El Banco Central publicó esta mañana el Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al primer semestre de 2026.
En el documento, la entidad presidida por Rosanna Costa señaló que "el principal riesgo para la estabilidad financiera local proviene de un estrechamiento abrupto de las condiciones de financiamiento, que podría ser consecuencia de una intensificación del conflicto en el Medio Oriente o de sus efectos sobre la inflación y crecimiento mundial", apuntó el organismo.
"Las vulnerabilidades globales se mantienen altas", añadió, asociadas al "
elevado endeudamiento fiscal, las altas valoraciones de activos riesgosos, y la mayor interconexión entre la banca y otros agentes financieros".
En ese sentido, el ente emisor destacó que las condiciones financieras internacionales "se deterioraron durante marzo, pero han retornado a niveles que son coherentes con una visión benigna de la economía, lo que contrasta con los riesgos asociados con el conflicto y otras fuentes de incertidumbre".
Por otra parte, el informe del Banco Central apuntó al alto nivel de endeudamiento fiscal en economías avanzadas y a las presiones de mayor gasto para los próximos años, factores que "podrían presionar al alza las tasas de interés de largo plazo a nivel global".
A esto sumó la advertencia respecto de las valoraciones bursátiles asociadas a la inteligencia artificial, que "mantienen vigente el riesgo de corrección de precios", dado que estas "descansan en utilidades esperadas que podrían no realizarse" y se concentran en "un reducido grupo de compañías líderes" cuya interconexión "eleva riesgos de contagio".
A esto, el ente rector sumó como nuevo foco de preocupación las consecuencias que los modelos avanzados de IA "puedan tener para la seguridad informática de instituciones e infraestructuras financieras". Estas herramientas, indicó, "pueden aumentar la capacidad de identificar y explotar vulnerabilidades, elevando el riesgo de incidentes simultáneos en sistemas interconectados".
"El principal riesgo para la estabilidad financiera local proviene de un estrechamiento abrupto de las condiciones de financiamiento"
Banco Central
Sobre la transmisión local de estos riesgos —ya sea por el conflicto en Medio Oriente, las valoraciones bursátiles ligadas a la IA o una evaluación más negativa sobre la sostenibilidad fiscal en economías avanzadas—, el ente rector advirtió que su materialización "podría desencadenar salidas de capitales, aumentos de las tasas de interés o movimientos del tipo de cambio".
Asimismo, "los efectos reales de la crisis en el Medio Oriente podrían deteriorar la actividad económica y el empleo local, con efecto negativo sobre la capacidad de pago de los usuarios de crédito".
De todas formas, el documento señaló que la economía chilena "cuenta con solidez macroeconómica y estándares de regulación y supervisión financiera robustos, que le permiten disponer de mecanismos de ajuste y holguras para mitigar los efectos de shocks severos".
Condiciones financieras locales
En cuanto a las condiciones financieras locales, el informe señaló que los mercados "se han acoplado a la dinámica observada en los mercados externos y han operado ordenadamente".
De hecho, las tasas de largo plazo de bonos corporativos en UF y sus spreads respectivos "se ubican en niveles algo más bajos que el informe anterior", situación que se repite para las tasas y spreads de bonos bancarios en UF.
Asimismo, "las empresas han continuado emitiendo bonos y los indicadores de valoración accionarios no muestran grandes cambios respecto del IEF anterior".
También destacó que las vulnerabilidades de los hogares "se han mantenido acotadas", mientras que las de las empresas "permanecen sin cambios significativos, en niveles normales". La deuda agregada de las empresas no bancarias alcanzó 103% del PIB al cierre de 2025, cifra menor al 106% del informe anterior. El sector inmobiliario residencial, en tanto, "muestra algunas mejoras, pero continúa débil, con impago elevado y alto stock de viviendas terminadas".
Asimismo, indicó que los bancos cuentan con "niveles de rentabilidad, capital y liquidez que les permitiría mantenerse solventes en un escenario de tensión severo". Las pruebas de tensión muestran que frente a una contracción abrupta de la actividad y un alza en los costos de fondeo, "los bancos mantienen niveles de capital por sobre los requerimientos regulatorios bajo la métrica más exigente del capital ordinario de nivel 1 (CET1)".
En relación con la persistencia de déficits fiscales estructurales, el instituto emisor advierte que "la persistencia de déficits por varios años ha reducido las holguras fiscales y la deuda pública ha aumentado". Al cierre de 2025, el déficit efectivo alcanzó 2,8% del PIB y el déficit estructural un 3,6%, mientras que la deuda pública se ubicó en 42,6% del PIB al primer trimestre de 2026.
En ese contexto, el ente rector reiteró la necesidad de un "manejo prudente de las cuentas fiscales" para "preservar adecuadas condiciones de financiamiento de hogares y empresas, así como la capacidad de la economía de mitigar el impacto de futuros shocks".