El primer Informe de Finanzas Públicas (IFP) del Gobierno de José Antonio Kast no solo actualizó las proyecciones económicas y fiscales para 2026, sino que también instaló un severo diagnóstico sobre el estado de las cuentas públicas heredadas de la administración anterior de Gabriel Boric.
El documento, presentado esta tarde por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, corrigió cifras de déficit, sinceró gastos comprometidos y reveló inconsistencias en las proyecciones de deuda fiscal a mediano plazo.
La principal señal del informe fue el deterioro de las cuentas públicas. Mientras el IFP del cuarto trimestre de 2025 proyectaba un déficit fiscal efectivo de 1,8% del PIB, el nuevo cálculo elevó esa cifra a 2,4%, aunque Hacienda sostuvo que, sin las medidas de ajuste ya implementadas, el desbalance habría escalado hasta 2,9% del producto. A ello se sumó la revelación de deuda no considerada por más de US$10 mil millones entre 2026 y 2030.
El documento también modificó el escenario macroeconómico esperado para el país. Hacienda redujo la proyección de crecimiento económico para 2026, elevó la inflación promedio anual esperada y reconoció un escenario de mayor fragilidad fiscal, marcado por el aumento de la deuda pública y una fuerte dependencia de ingresos ligados a materias primas como el cobre y el litio.
En paralelo, economistas y especialistas consultados por Emol coincidieron en que el informe representa un "sinceramiento" de las cuentas fiscales, aunque advirtieron que el desafío hacia adelante será equilibrar el ajuste del gasto con la necesidad de impulsar el crecimiento económico.
También alertaron que, aun con las medidas ya adoptadas, la convergencia hacia un déficit cercano a cero aparece lejana.
El informe, además, se transformará en la base del próximo decreto de política fiscal y de la discusión del Presupuesto 2027, en momentos en que el Ejecutivo busca consolidar recortes de gasto y evitar que la deuda pública supere los niveles considerados prudentes.
Un déficit fiscal mucho mayor al proyectado
Uno de los elementos más relevantes del informe fue la corrección de las proyecciones fiscales elaboradas por la administración anterior. El nuevo IFP elevó el déficit efectivo esperado para 2026 desde 1,8% a 2,9% del PIB antes de considerar las medidas de ajuste ya implementadas por el Ejecutivo.
Para Alejandro Weber, decano de la facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la USS y exsubsecretario de Hacienda, el documento implica una fuerte desautorización de los cálculos previos.
"El primer informe de finanzas públicas del Gobierno de Kast le pone nota roja a la administración anterior, corrigiendo prácticamente todas sus cifras", afirmó a Emol.
El economista explicó que el deterioro responde tanto a menores ingresos esperados como a gastos que no habrían sido reconocidos previamente. "Baja la proyección de ingresos para el 2026, de 22% del PIB a 21,6% del PIB y al mismo tiempo sincere gastos que no habían sido reconocidos, aumentando de 23,8 a 24,4% del PIB, lo que aumenta significativamente el déficit efectivo para 2026 de 1,8 a 2,9 puntos del producto", sostuvo.
A juicio de Weber, el panorama fiscal heredado es considerablemente más complejo de lo que se estimaba inicialmente. "La fotografía es muy mala y confirman que la mochila que heredó la anterior administración es más pesada de lo que creíamos", agregó.
El deterioro del balance estructural
Otra de las claves del informe estuvo en el empeoramiento del balance estructural, indicador que permite medir la posición fiscal descontando efectos extraordinarios o coyunturales de la economía.
Según Weber, la caída de los ingresos estructurales y el aumento del gasto comprometido profundizaron el desequilibrio fiscal de largo plazo. "Cae la proyección de ingresos estructurales, de 21,1 a 20,3% del producto, lo que al aumentar los gastos comprometidos en más de US$2.000 millones, el déficit estructural se profundiza a 4,1% del PIB", explicó.
El informe también mostró cómo las medidas de ajuste impulsadas por el Gobierno buscan amortiguar parte del deterioro. "El Gobierno calcula cómo se afectan el déficit efectivo y estructural al incorporar las medidas correctivas de ajuste que ya se han implementado, lo que permitiría pasar a un déficit efectivo de 2,4% del PIB y de 3,7% en términos estructurales", señaló el exsubsecretario.
Sin embargo, los especialistas advierten que la convergencia fiscal seguirá siendo compleja en los próximos años. Weber sostuvo que el propio informe reconoce que alcanzar un equilibrio fiscal en el actual escenario base resulta prácticamente imposible. "De no concretarse ajustes mayores del gasto, será imposible llegar a déficit cero", afirmó.
La deuda pública y las inconsistencias detectadas
Uno de los puntos políticamente más sensibles del informe fue la detección de inconsistencias en las proyecciones de deuda pública realizadas anteriormente.
Hacienda aseguró que existía deuda no considerada por más de $9,5 billones para el período 2026-2030, lo que equivale a más de US$10 mil millones.
La situación llevó al ministerio a anunciar una investigación administrativa interna para determinar responsabilidades y revisar los procedimientos de cálculo dentro de la Dirección de Presupuestos.
El informe advierte además que, de mantenerse la trayectoria actual, la deuda pública superaría el umbral prudencial de 45% del PIB en 2028 y llegaría a 46,5% hacia 2030.
Benjamín Villena, investigador del Instituto de Políticas Económicas de la Universidad Andrés Bello, sostuvo que el problema no solo radica en el nivel de deuda, sino también en su velocidad de crecimiento.
"Aunque la deuda bruta permanece bajo el límite prudente del 45% del PIB, su velocidad de crecimiento deja al fisco en una situación comprometida si aumentan las tasas de interés o el peso chileno se deprecia", advirtió.
El académico agregó que el escenario se vuelve especialmente sensible frente a shocks externos o menores ingresos fiscales. "La posición actual de mayor endeudamiento pondrá en dificultades mayores si hay eventos que gatillen una recaudación algo inferior a lo esperado", dijo.
Dependencia de ingresos volátiles y presión sobre el gasto
Otro de los elementos destacados por los expertos es la fuerte dependencia que mantienen las cuentas fiscales respecto de ingresos provenientes de commodities, particularmente cobre y litio.
Villena señaló que la recaudación fiscal sigue expuesta a fluctuaciones externas relevantes. "La recaudación fiscal depende excesivamente de ingresos volátiles por commodities para sostener el presupuesto", afirmó.
A ello se suma la presión estructural del gasto público. Según el investigador, incluso con recortes implementados por el Ejecutivo, el tamaño del gasto sigue mostrando rigidez. "El gasto público consolidado tiene muchísima inercia; pese a los recortes, se mantiene bastante estable como proporción del PIB", indicó.
El especialista agregó que los compromisos permanentes del Estado limitan significativamente la capacidad de ajuste frente a escenarios adversos. "Los compromisos corrientes limitan el espacio de consolidación fiscal ante eventos adversos", sostuvo.
Además, Villena advirtió que las diferencias entre ingresos efectivos y estructurales podrían ampliarse si cambian las condiciones de mercado para el cobre, el litio o Codelco. "El balance estructural introduce ajustes significativos por litio y Codelco; desvíos en estos precios generan brechas severas entre el déficit efectivo y las metas fiscales programadas", explicó.
Menor crecimiento y desafíos para el mediano plazo
El IFP también actualizó el escenario macroeconómico para los próximos años, incorporando menores expectativas de crecimiento y un contexto externo más desafiante.
Weber destacó que Hacienda ajustó las proyecciones en línea con lo que ya anticipaban organismos internacionales y el Banco Central. "El Gobierno actualizó el escenario macroeconómico, con un menor crecimiento de la economía a 2,1%, un estancamiento del PIB minero en 0%, una menor demanda interna (2,5%) y un punto más de inflación promedio anual (3,7%)", detalló.
En ese contexto, el economista afirmó que la recuperación fiscal dependerá tanto del control del gasto como de la capacidad del país para retomar mayores tasas de crecimiento.
"Con todos estos antecedentes cobra más importancia que nunca lograr dos objetivos simultáneos: que la economía vuelva a crecer y seguir ajustando el techo de gasto", indicó.
A juicio de Villena, las proyecciones de crecimiento incluidas en el informe son plausibles, aunque el margen de maniobra fiscal seguirá siendo estrecho.
"Las proyecciones hasta 2030 tienen supuestos razonables de crecimiento, aunque la posición actual de mayor endeudamiento pondrá en dificultades mayores si hay eventos que gatillen una recaudación algo inferior a lo esperado", señaló.
El académico resumió el diagnóstico con una advertencia sobre la fragilidad de las cuentas públicas. "En suma, la posición fiscal actual está en un estado complejo y con vulnerabilidades de cuidado", concluyó.