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"No se bota, se hace bota": Caranca, el emprendimiento que convierte materiales reciclados en calzado

La emprendedora, Domi Hollemart, aborda los desafíos y proyecciones de su negocio nacido en Puerto Varas.

06 de Julio de 2026 | 08:02 | Por: Equipo Economía Emol
Foto del equipo del emprendimiento o empresa
La historia de Caranca comenzó en Puerto Varas con la idea de transformar un problema ambiental en una oportunidad de negocio.

Inspirada por la lluvia y el entorno del sur de Chile, la empresa combina economía circular, diseño e innovación para fabricar botas de agua utilizando materiales reciclados.

Con el paso de los años, el emprendimiento amplió su alcance y hoy desarrolla equipamiento para familias, trabajadores e industrias agrícolas y acuícolas, apostando por productos de mayor durabilidad y menor impacto ambiental.

Su lema, "No se bota, se hace bota", resume una filosofía que busca demostrar que la sostenibilidad puede ser parte del negocio y no solo un valor agregado.

En una nueva edición de Lo pensó/Lo hizo de Emol, Domi Hollemart repasa los orígenes de Caranca, los principales desafíos que enfrentó para consolidar la empresa, sus planes de expansión internacional y por qué considera que el apoyo del Estado fue clave para convertir una idea nacida en el sur de Chile en un emprendimiento con proyección global.
Pitch del emprendimiento
¿Qué problema viste y cómo decidiste convertirlo en negocio?
¿Qué haces hoy y por qué tu propuesta es distinta?
¿Cuál ha sido el momento más difícil y cómo lo enfrentaste?
¿Hacia dónde quieres llevar la empresa en los próximos años?
¿El Estado es un facilitador o un obstáculo para tu negocio? ¿Por qué?
  • Pitch del emprendimiento

  • Caranca nació en Puerto Varas al ver una oportunidad donde otros veían un residuo. Inspirados por la lluvia y la naturaleza del sur de Chile, creamos las primeras botas de agua sustentables del mundo. Desarrollamos equipamiento de calidad incorporando materiales reciclados, con foco en diseño, comodidad, desempeño y durabilidad. Lo que comenzó como una literal “lluvia” de ideas, hoy es una empresa que desarrolla soluciones en calzado e impermeabilidad para familias, trabajadores e industrias agrícolas y acuícolas. Bajo el lema “No se bota, se hace bota”, buscamos demostrar que la sostenibilidad no es una tendencia, sino una nueva forma de hacer las cosas: mejor, con propósito y con las botas puestas.
  • ¿Qué problema viste y cómo decidiste convertirlo en negocio?

  • Detectamos que la mayoría de las botas de agua disponibles eran incómodas, poco atractivas y fabricadas sin considerar su impacto ambiental. Al mismo tiempo, vimos cómo toneladas de materiales terminaban desechadas sin una segunda oportunidad. Decidimos unir ambos desafíos y crear una alternativa diferente: botas de alta calidad fabricadas incorporando materiales reciclados. Así nació Caranca, una empresa que transforma residuos en productos útiles y necesarios. Demostramos que la sostenibilidad puede ser una ventaja competitiva y no solo una buena intención.
  • ¿Qué haces hoy y por qué tu propuesta es distinta?

  • Hoy desarrollamos botas y equipamiento para familias, trabajadores e industrias que buscan productos de alto desempeño y menor impacto ambiental. Nuestra diferencia está en unir innovación, diseño y economía circular en una categoría tradicionalmente poco innovadora. No solo incorporamos materiales reciclados, sino que trabajamos para que cada producto tenga una vida útil más larga. En Caranca creemos que el futuro no es desechar mejor, sino diseñar mejor desde el principio.
  • ¿Cuál ha sido el momento más difícil y cómo lo enfrentaste?

  • La pandemia afectó nuestra producción y recibimos botas defectuosas. Fue devastador: no solo por la inversión perdida, sino porque Caranca nació para no generar desechos, y teníamos un contenedor lleno de botas que nadie usaría. Para revertir esa situación le pusimos mucho empeño y convicción. Hicimos control de calidad, exigimos reposición, tardamos dos años. Mientras tanto fortalecimos el vínculo con nuestro proveedor, hoy somos partners reales. Nos hicimos cargo de las botas falladas las reciclamos en neumáticos para grúas horquilla. Ni una bota desperdiciada.
  • ¿Hacia dónde quieres llevar la empresa en los próximos años?

  • Queremos que Caranca siga escalando globalmente desde la innovación y la sostenibilidad. Aspiramos a expandirnos a nuevos mercados, ampliar nuestro portafolio de productos y profundizar nuestro modelo de economía circular. Más que sólo vender botas (las mejores botas del mundo), buscamos deconstruir modelos de producción y codificar una industria donde los residuos se transformen en oportunidades y donde el crecimiento económico vaya de la mano con el cuidado del planeta.
  • ¿El Estado es un facilitador o un obstáculo para tu negocio? ¿Por qué?

  • Para Caranca ha sido facilitador, sin duda. En 8 años nos hemos ganado fondos bajo distintos gobiernos y siempre ha sido igual: el Estado fue el primero en desafiarnos, creer en nosotros y financiarnos. Un Corfo nos permitió investigar, sentar bases sólidas y escalar la producción. Comparando al trabajar con partners de Alemania, Polonia, China y Argentina, nunca vi algo equivalente: un Chile que invierte en emprendimientos, te exige, mide tu impacto y te obliga a rendir cuentas. Es tedioso y latero, pero sin duda a la larga a sido un tremendo apoyo.