Mientras Wall Street se prepara para una nueva temporada de megaestrenos bursátiles, con SpaceX apuntando a recaudar hasta US$75.000 millones en su salida a bolsa y Anthropic avanzando con una solicitud confidencial de IPO en plena carrera con OpenAI, en Chile el tablero se mueve a otro ritmo.
Mejor dicho, casi no se mueve.
La última vez que la Bolsa de Santiago recibió una empresa nueva,
Sebastián Piñera estaba en La Moneda, el dólar se ubicaba bajo los $700 y el estallido social todavía no ocurría.
Era 2019 y la debutante fue Cencosud Shopping, hoy Cenco Malls. Desde entonces, han pasado siete años sin nuevos nombres en el mercado local.
El diagnóstico apunta a una mezcla de factores, incertidumbre política, menor profundidad del mercado accionario, valorizaciones locales castigadas frente a otras plazas y un ecosistema de financiamiento alternativo que ganó terreno, desde deuda hasta capital privado.
De forma más simple, abrirse a bolsa no sería una opción demasiado atractiva para muchas compañías chilenas.
¿Podría haber candidatos? Según Felipe Sepulveda, analista jefe de Admirals Latam los candidatos naturales para una apertura en la bolsa chilena estarían en sectores con alto crecimiento o alta necesidad de capital: infraestructura, energía, tecnología, consumo, fintech, minería o litio. También podrían aparecer filiales de grandes grupos económicos que busquen financiar expansión o destrabar valor.
En las quinielas figuran nombres como Agrosuper, Carozzi, NotCo, Fintual y Sky Airline, de acuerdo con analistas citados por El Mercurio.
Pero la receta todavía exige varios ingredientes. Gabriel Valenzuela, académico de la Escuela de Negocios UAI, planteó al citado medio que "se necesita estabilidad económica (reglas claras) y que sea más beneficioso emitir acciones que financiarse con deuda".
Gonzalo Reyes, socio de Abaqus, apuntó a recuperar profundidad de mercado y atraer capital extranjero. Carlos Guayara, cofundador de Trii, resumió el desafío en tres conceptos: certeza regulatoria, liquidez de mercado y valorizaciones atractivas.
Hay algunas señales a favor.
El IPSA ha marcado máximos históricos, las tasas podrían tender a la baja y el mercado mira con atención eventuales cambios tributarios, como la eliminación del impuesto a las ganancias de capital o una rebaja del Impuesto de Primera Categoría.