Huachipato, la acería que durante décadas fue el corazón siderúrgico del sur de Chile y que cerró sus puertas en 2024, firmó hoy los acuerdos que abren el camino a su reactivación.
Aceros AZA compró el 100% de la propiedad de Huachipato a CAP, la cual recibirá a cambio US$130 millones y un 15% de participación, con lo cual crearán una nueva compañía de producción de "acero verde".
Además, según CAP, AZA integrará a la compañía sus dos plantas productivas en la Región Metropolitana (Colina y Renca), junto con su red de recolección y procesamiento de chatarra a nivel nacional, activos valorizados en US$354 millones.
El acuerdo considera un nuevo modelo para Huachipato, con menos alto horno y más reciclaje, chatarra y electricidad.
En concreto, la transacción considera 91 hectáreas de las 443 hectáreas del complejo de Huachipato, es decir, equivalentes a cerca del 20% del paño total, además de activos siderúrgicos estratégicos como una acería y dos laminadores.
La operación alcanza una contraprestación para CAP de US$130 millones, compuesta por US$25 millones en efectivo, un 15% de la propiedad de la empresa combinada, valorizado en US$62,5 millones y un pago contingente de US$42,5 millones ligado a la puesta en marcha de unidades de laminación y al desarrollo futuro de una acería eléctrica.
Próximos pasos
Pero antes de que el nuevo Huachipato comience a tomar forma, hay varios hitos pendientes. El primero será la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica (FNE). La operación está sujeta al visto bueno del organismo, por lo que el cierre no será inmediato. A ello se suma una reorganización societaria de Huachipato o mejor dicho de Compañía Siderúrgica Huachipato S.A. (CSH), mediante la cual CAP deberá separar los activos que serán parte de la nueva compañía de aquellos que quedarán destinados a otros proyectos del complejo.
Ese proceso incluye dividir los terrenos, excluir los activos logístico-portuarios y ordenar las áreas que CAP busca desarrollar en paralelo: el distrito industrial, el logístico-portuario, el de innovación y el inmobiliario.
Siderúrgica Huachipato
Tras esa reorganización, AZA comprará a CAP el 100% de las acciones de CSH, sociedad donde quedarán radicados los activos siderúrgicos incluidos en la operación. Luego, CSH y AZA se fusionarán para dar origen a una compañía combinada, que operará bajo el nombre Aceros AZA S.A.
En esa nueva sociedad, CAP quedará con una participación inicial de 15%, lo que le dará derecho a nombrar un director. Además, el acuerdo contempla la opción de que CAP aumente su participación hasta 20% si se concreta el proyecto de acería eléctrica, escenario en el que podría sumar un segundo representante en el directorio.
En entrevista con La Tercera, el gerente general de CAP, Nicolás Burr, explicó que aún no hay nombres definidos para el director que nominará CAP y que primero se debe cerrar la operación, completar la reorganización de Huachipato y esperar el análisis de la FNE.
Dos etapas principales
El primer paso industrial será activar unidades de laminación existentes en Huachipato. AZA proyecta invertir cerca de US$20 millones para poner en marcha mejoras en el laminador de la planta, con miras a 2028.
Según la compañía, esta etapa permitiría generar cerca de 200 empleos directos y activar también servicios y proveedores asociados en la Región del Biobío. Desde el punto de vista productivo, CAP estima una producción inicial de unas 200 mil toneladas anuales en esta fase.
AZA, por su parte, proyecta que la operación de Huachipato complemente su actual capacidad en la Región Metropolitana. Hoy la empresa puede laminar cerca de 480 mil toneladas de acero al año y, con el nuevo laminador en Talcahuano, espera llegar a 700 mil toneladas laminadas de palanquillas, lo que implicaría un aumento de 45% en su producción.
Siderúrgica de AZA en Colina
La lógica es aprovechar el excedente de producción de acero de la planta AZA Colina y procesarlo en Huachipato.
El proyecto de mayor escala vendría después. AZA y CAP evaluarán, según las condiciones de mercado, la construcción de una nueva acería eléctrica en Huachipato. Esa inversión se estima en torno a US$250 millones y podría entrar en operación en un plazo de cinco a siete años.
El objetivo de esa planta sería producir cerca de 500 mil toneladas anuales de acero, aunque Burr señaló a La Tercera que el horno eléctrico podría tener capacidad para algo más, del orden de 700 mil toneladas, dependiendo de la decisión económica y de mercado que adopte en su momento el directorio de AZA.
Este nuevo proceso cambiaría radicalmente el modelo histórico de Huachipato. La antigua siderúrgica operaba con coque, alto horno y reducción de mineral de hierro. El nuevo esquema reemplazaría las primeras etapas por un horno de arco eléctrico, que funde chatarra ferrosa reciclada para producir acero verde.
Acero verde
La principal apuesta de AZA es reforzar su modelo de acero verde.
La empresa sostiene que su sistema productivo, basado en acería eléctrica, economía circular, uso de chatarra reciclada y energía limpia, permite fabricar acero con emisiones cercanas a diez veces menos CO2 que el promedio de la industria.
La compañía afirma que cuenta con una de las cinco huellas de carbono más bajas del mundo en la industria siderúrgica y que el proyecto en Huachipato permitiría extender ese modelo a Talcahuano.
Burr también apuntó, en la entrevista con La Tercera, que la permisología debiera ser más fluida porque se trata de una producción más amigable ambientalmente. De todos modos, precisó que la laminación ya cuenta con permisos, mientras que el nuevo horno eléctrico sí requeriría ingresar un permiso ambiental, algo que todavía está siendo evaluado por AZA.
Así, el cronograma depende de cuatro hitos principales: la aprobación de la FNE, la reorganización societaria de Huachipato, la separación de los activos que entrarán a la operación y la firma final de la fusión entre CSH y AZA.
Solo después de eso se anunciaría la estructura definitiva de la nueva compañía combinada, incluido el directorio y el representante que nominará CAP.
Reacciones parlamentarios de la zona
Desde el congreso, el acuerdo también genero reacciones.
Francesca Muñoz, diputada PCS, comentó que "ver que hoy se abre una ventana concreta para reactivar la economía bajo un modelo sustentable y moderno, es una importante noticia que espero marque el inicio de una nueva etapa de productividad en nuestra zona, sobre todo para la recuperación de puestos de trabajo de calidad y dinamismo económico para nuestra región".
Por su parte, el diputado por Concepción, Patricio Briones (PDG) dijo que el acuerdo "genera una luz de esperanza para un sector que ha estado inerte, prácticamente ausente de la palestra industrial de la región del Biobío los últimos 24 meses. Una luz de esperanza para miles de personas que ven en esta una oportunidad laboral que les compete dentro de sus acciones naturales, pero esto también reactiva o dinamizará un poco la alicaída economía local".
En tanto, el diputado de Concepción Roberto Arroyo (PSC) agregó que "debemos ser realistas. Este acuerdo es un paso importante, pero no resuelve por sí solo los desafíos estructurales que enfrenta la industria del acero, ni la necesidad de una política industrial de largo plazo que entregue certeza a los trabajadores, proveedores e inversionistas".
"Esperamos que este avance se traduzca en mayor inversión, más empleo y una estrategia que permita proyectar el desarrollo productivo del Biobío hacia el futuro, fortaleciendo completamente la competitividad de nuestra región y del país", cerró.