¿Puede el "Niño Godzilla" convertirse en un nuevo dolor de cabeza para la economía chilena? La pregunta comenzó a instalarse entre economistas y analistas luego de que organismos internacionales advirtieran sobre la posible formación de un "Superniño" durante los próximos meses, un fenómeno climático asociado a un calentamiento excepcional de las aguas del Pacífico ecuatorial.
El tema incluso apareció en análisis económicos recientes. Tras el decepcionante Imacec de abril (-1,2%), algunos análisis posteriores al dato incorporaron el riesgo climático dentro de sus escenarios. Entre ellas, Coopeuch, que mantuvo su proyección de crecimiento para este año (1,9%), aunque advirtió un sesgo negativo asociado a la eventual materialización del fenómeno.
Los especialistas coinciden en que un "Superniño" no necesariamente implica un impacto profundo para la economía, pero sí podría generar interrupciones temporales en diversas actividades productivas. El alcance de sus efectos dependerá de la intensidad que alcance el fenómeno y de los daños que pueda provocar en infraestructura, logística y producción.
La agricultura, la pesca y algunos segmentos energéticos aparecen como los sectores más sensibles ante cambios abruptos en las condiciones climáticas.
Sin embargo, otros expertos advierten que si el fenómeno deriva en inundaciones masivas o daños significativos a caminos, puentes y puertos, las consecuencias podrían extenderse a buena parte de la economía.
Un riesgo para la actividad
Uno de los economistas que ha incorporado el fenómeno dentro de sus análisis es Nicolás García, de Coopeuch. A su juicio, un eventual "Superniño" sí podría afectar la actividad económica, aunque principalmente mediante impactos transitorios sobre sectores específicos.
"Eventos como el 'Superniño' asociados a lluvias más intensas de lo habitual, pueden afectar el Imacec a través de shocks de oferta transitorios que operan vía disrupciones operativas -como inundaciones, cortes de conectividad y paralización de faenas- en sectores vinculados a la producción de bienes", explicó.
Según García, la agricultura, la pesca y la construcción serían algunas de las actividades más expuestas, debido a pérdidas de cosechas, menores capturas o interrupciones en obras. A ello se podrían sumar problemas operacionales y logísticos en la minería.
"Con todo, se trata de un shock sectorial y de carácter transitorio, que puede afectar la actividad en el corto plazo, pero no implica una desaceleración estructural de la economía", sostuvo.
¿Efecto acotado?
Esto último es compartido por Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, quien considera que los efectos económicos serían relativamente limitados, aunque concentrados en algunas actividades productivas. "El efecto lo consideraría más bien acotado. Afectaría especial a la pesca, agro y generación de energía, en su componente hidro", señaló a Emol.
El economista indicó que algunas señales podrían comenzar a observarse en la actividad pesquera y que la próxima temporada agrícola podría enfrentar menores rendimientos productivos. "Del lado de la pesca, algo se podría estar viendo. La próxima temporada agrícola también podría verse afectada, con menores rendimientos en los cultivos", comentó.
Para Alex Godoy, director del Centro de Investigación en Sustentabilidad (CiSGER) de la Universidad del Desarrollo, la agricultura es uno de los focos de mayor preocupación. Explicó que alteraciones climáticas durante la temporada de floración podrían afectar directamente la producción de frutas y verduras.
"Si realmente llegan lluvia y periodos de sequía entre septiembre y noviembre, todos los que son cultivos que florecen estacionalmente se van a ver infectados en producción", indicó a Emol.
A su juicio, una menor producción podría traducirse en problemas de abastecimiento y mayores precios para los consumidores. "Y eso significa que se podría ver una escasez interna y obviamente un aumento de precios", agregó.
¿Y si el fenómeno es intenso?
La discusión cambia de dimensión cuando se analiza un escenario de mayor intensidad. Tomás Izquierdo, economista y gerente general de Gemines, distingue entre un fenómeno moderado y uno extremo. En el primer caso, estima que los efectos económicos serían acotados y principalmente concentrados en la agricultura.
"Si no es extremo, desde el punto de vista de lluvias, inundaciones etc, el efecto es acotado y se concentrado en el sector agrícola, que estacionalmente aporta poco al PIB en invierno", afirmó a Emol.
Sin embargo, advierte que un escenario de inundaciones masivas podría tener consecuencias mucho más amplias. "Si es masivo, con amplias inundaciones y afectación de caminos, etc., el efecto puede ser mayor, impactando a transporte, servicios, comercio, turismo, transmisión de electricidad etc. En ese caso el impacto puede ser relevante, aunque transitorio", sostuvo.
Si es masivo, con amplias inundaciones y afectación de caminos, etc., el efecto puede ser mayor, impactando a transporte, servicios, comercio, turismo, transmisión de electricidad etc. En ese caso el impacto puede ser relevante, aunque transitorio".
Tomás Izquierdo
Godoy coincidió en que los principales riesgos económicos aparecen cuando los daños alcanzan infraestructura crítica. Según explicó, inundaciones urbanas, aluviones, cortes de suministro eléctrico y afectaciones a obras públicas generan costos directos para municipios, gobiernos regionales y empresas.
"Todo eso tiene costos en la economía", enfatizó.
Puertos, exportaciones y cadenas logísticas bajo observación
Otro de los focos identificados por los especialistas está en la actividad portuaria y logística. Godoy advirtió que marejadas, tormentas o eventos extremos en el borde costero podrían traducirse en cierres temporales de puertos, afectando especialmente a los sectores exportadores. "Lo que vamos a ver es un incremento de los días de cierre de puertos. Eso significa que podríamos tener retrasos y disrupciones en las cadenas de suministro, principalmente tanto a nivel de exportación como a nivel de importación", afirmó.
A su juicio, las industrias vinculadas a alimentos y otros productos biológicos podrían resentir particularmente estos problemas logísticos, considerando su dependencia de cadenas de transporte eficientes y oportunas.
Además, señaló que instalaciones ubicadas en zonas costeras podrían enfrentar problemas operativos derivados de marejadas o daños en infraestructura.
Los posibles efectos positivos y la experiencia del pasado
No todos los efectos de un "Superniño" serían necesariamente negativos. Algunos especialistas destacan que mayores precipitaciones podrían favorecer la generación hidroeléctrica. García mencionó que la hidroelectricidad es uno de los sectores que podría verse beneficiado, aunque precisó que se trata de impactos secundarios dentro del conjunto de la economía.
"Lo que vamos a ver es un incremento de los días de cierre de puertos. Eso significa que podríamos tener retrasos y disrupciones en las cadenas de suministro, principalmente tanto a nivel de exportación como a nivel de importación".
Alex Godoy
Lehmann también apunta a este componente energético, aunque advierte que los efectos sobre el PIB no necesariamente serían positivos en términos agregados. "Del lado de la hidroelectricidad, habría que compensar con otra fuente, c
uyo valor agregado puede ser menor desde el punto de vista del PIB", señaló.
Godoy, en tanto, recordó eventos similares registrados hace más de una década y sostuvo que, si las proyecciones climáticas se concretan, podrían repetirse impactos observados anteriormente en sectores como la agricultura y la infraestructura.
¿Un factor decisivo para el crecimiento?
Pese a las advertencias, los economistas coinciden en que el fenómeno climático no aparece hoy como la principal explicación detrás de las débiles perspectivas de crecimiento de Chile.
Izquierdo subrayó que los desafíos estructurales de la economía siguen siendo más relevantes que cualquier shock climático temporal. "Con todo, lo más relevante es la dinámica de muy lento crecimiento que trae la economía, que es lo más incidente para los malos pronósticos de crecimiento para el año", concluyó.