En un mercado donde las heladerías abundan, diferenciarse no solo pasa por ofrecer nuevos sabores. Para Fernando Echeverría y Valentina Valdés, el desafío fue trasladar a Chile la experiencia auténtica del gelato italiano, respetando -según cuentan- recetas, procesos y materias primas que forman parte de una tradición gastronómica centenaria.
La idea tomó forma tras años de aprendizaje y contacto directo con la cultura italiana. Así nació Ciao Amore, una propuesta que combina gelato artesanal, cafetería de especialidad y pastelería inspirada en Italia, con el objetivo de acercar a los consumidores una experiencia que va más allá de un simple postre.
La apuesta por la autenticidad les permitió alcanzar un hito poco común en el país. A solo dos años de su creación, Ciao Amore se convirtió en la segunda gelatería chilena en obtener el sello Ospitalità Italiana, reconocimiento internacional que certifica el cumplimiento de estándares vinculados a la calidad, las tradiciones y el uso de ingredientes auténticos de la gastronomía italiana.
Hoy, mientras proyectan expandir su presencia a nuevas ciudades y consolidarse como referentes del gelato italiano en Chile, sus fundadores recuerdan los desafíos de emprender, las dificultades para mantener la calidad y las metas que buscan alcanzar.
En una nueva edición de Lo pensó/ lo hizo de Emol, Fernando Echeverría y Valentina Valdés cuentan la historia detrás de Ciao Amore y los próximos pasos de su crecimiento.