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Micron, el mayor fabricante estadounidense de chips de memoria para computadores, superó completamente las estimaciones del mercado, impulsada por la escasez de componentes provocada por el auge de la inteligencia artificial, que ha hecho disparar los precios del sector.
Según informó la empresa en un comunicado emitido este miércoles,
sus ingresos ascenderán a aproximadamente US$50.000 millones en el cuarto trimestre fiscal, que finaliza en agosto. La cifra quedó ampliamente por sobre los US$43.200 millones que proyectaban, en promedio, los analistas de Wall Street.
Asimismo, la compañía también anticipó ganancias ajustadas de alrededor de US$31 por acción, frente a una estimación de US$25,31.
La reacción del mercado fue inmediata.
Las acciones de Micron subieron cerca de 9% al cierre de la sesión tras la publicación del informe, extendiendo un fuerte rally bursátil. De hecho, los papeles de la compañía ya habían triplicado su valor en lo que va del año, superando a otros grandes nombres del sector de semiconductores.
El buen momento de Micron se explica por el fuerte crecimiento de la demanda vinculada a la inteligencia artificial. La compañía, junto con Samsung Electronics y SK Hynix, se ha convertido en una de las grandes beneficiadas por el aumento del gasto de los operadores de centros de datos, que requieren tanto memoria convencional como memoria de alto ancho de banda, conocida como HBM, clave para los sistemas de IA.
Los resultados del tercer trimestre fiscal también reforzaron esa lectura. En el periodo finalizado el 28 de mayo, las ventas de Micron llegaron a US$41.500 millones, mientras que las ganancias por acción alcanzaron los US$25,11. Ambas cifras superaron con holgura las expectativas del mercado, que apuntaban a ingresos por US$35.700 millones y beneficios de US$20,49 por acción.
Como otra muestra de la creciente rentabilidad de Micron, su margen bruto ajustado se duplicó con creces hasta alcanzar el 84,9% el trimestre pasado. Los analistas habían estimado un 81,9% para este indicador, que representa el porcentaje de ventas que queda después de deducir los costes de producción.