La constante expansión de las energías renovables suele instalarse bajo la promesa de avanzar hacia una matriz más limpia, es decir, reducir emisiones y responder a los complejos desafíos del cambio climático.
No obstante, ahora, cuando esos proyectos se levantan sobre tierras agrícolas productivas, el debate cambia de tono.
O por lo menos eso es lo que plantearon en los últimos días
vecinos de San Juan de Pirque y Tipaume, quienes salieron a cuestionar la instalación de proyectos fotovoltaicos en zonas de alto valor agrícola, rural y patrimonial.
El foco del reclamo no apunta contra la energía solar como tecnología, sino contra su emplazamiento. En concreto, los firmantes advierten que producir energía limpia no puede implicar, al mismo tiempo, deforestar nogales, cubrir suelos fértiles con paneles o alterar territorios donde la agricultura, el paisaje y la vida rural son parte de la identidad local.
La primera advertencia fue levantada el lunes por el escultor Francisco Gazitúa, Premio Nacional de Artes 2021, junto a Ángela Leible, Francisco Herrera y Luis Armando Navarro. En una carta publicada en El Mercurio, denunciaron que el proyecto "Platero", en San Juan de Pirque, implicaría intervenir 11 hectáreas de nogales para instalar 28.224 paneles solares.
A su juicio, el "patrimonio se ve amenazado", y además, la iniciativa representa una "paradoja ambiental", pues, se presenta como ecológica, pero supondría eliminar miles de árboles que hoy capturan CO2, producen oxígeno, previenen la erosión y ayudan a regular la humedad y temperatura del suelo.
Asimismo, la inquietud escaló hoy con una nueva carta, firmada por Mateo Matteucci, vecino de San Juan de Pirque y de Tipaume, comuna de Rengo. En ella, el autor planteó que la amenaza en Tipaume sería aún mayor, debido al proyecto "Parque Fotovoltaico y Sistema Bess Chanqueahue", actualmente en tramitación ante el Servicio de Evaluación Ambiental.
Según la carta, la iniciativa considera 278 hectáreas, 271.000 paneles solares, una zona de baterías y una línea de alta tensión de 6 kilómetros, todo sobre suelos agrícolas actualmente productivos, con viñas, cerezos, almendros, cultivos para forrajes, lechería y otras actividades.
Matteucci lo resume así, "soy partidario de la energía solar, aplaudo sus beneficios, pero cuando su instalación es en tierras agrícolas productivas, provocando externalidades tan negativas como las señaladas, solo hay perjuicios y no beneficios".
Revisa aquí ambas cartas
No hay otro Pirque
Señor Director:
Los habitantes de San Juan de Pirque vivimos la amenaza de una planta fotovoltaica que pretende deforestar 11 hectáreas de nogales bajo el argumento de un supuesto avance ecológico.
Recientemente, la revista VD de "El Mercurio" destacó el enorme valor patrimonial de Pirque. La arquitecta del paisaje Maite Clericus señaló que aquí subsiste algo cada vez más escaso en la zona central: la relación visible entre paisaje, historia, arquitectura y vida rural. Mencionó, además, que las antiguas casas patronales de San Juan, El Llano, El Cruceral y Las Majadas, forman parte de un paisaje cultural completo.
Sin embargo, hoy ese patrimonio se ve amenazado por el proyecto "Platero", cuya instalación implicaría arrancar 11 hectáreas de nogales, equivalentes a 16 canchas de fútbol. La magnitud de esta intervención alteraría profundamente un territorio de vocación agrícola y viñatera.
El proyecto contempla la instalación de 28.224 paneles solares. Aunque se presenta como una iniciativa ecológica, genera una evidente paradoja ambiental: para producir energía limpia se eliminarían miles de árboles que actualmente capturan CO2, producen oxígeno, previenen la erosión, regulan la temperatura del suelo y mantienen la humedad local. Ninguna estructura industrial puede reemplazar esas funciones esenciales para nuestro patrimonio natural.
La energía solar puede desarrollarse en terrenos estériles, techumbres o estacionamientos. No parece razonable destinar a este fin un suelo fértil de excepcional calidad agrícola, actualmente ocupado por un bosque de nogales.
Para Pirque, tierra de artistas, viñedos, tradiciones rurales y valioso patrimonio cultural, este proyecto representa una amenaza real a la identidad del lugar. Cuando un territorio pierde su esencia, surge el desarraigo. Los cambios que produciría afectarían directamente la calidad de vida de quienes habitamos aquí.
El problema no es instalar una nueva planta solar en Chile. El problema es que no existe otro Pirque.
Francisco Gazitúa
Premio Nacional de Artes 2021
Ángela Leible
Artista visual y muralista
Francisco Herrera
Compositor
Luis Armando Navarro
Arquitecto
Tampoco hay otro Tipaume
Señor Director:
Vivo en San Juan de Pirque hace casi 40 años, soy vecino inmediato del escultor Francisco Gazitúa, quien el lunes pasado, junto a su cónyuge y otros firmantes denuncian la amenaza de una planta fotovoltaica de 11 hectáreas en nuestro sector, la que se instalaría en un predio de gran valor agrícola.
También soy vecino de Tipaume, comuna de Rengo, donde la amenaza se multiplica por 28, pues se tramita en la actualidad, ante el Servicio de Evaluación Ambiental, un mal llamado "Parque Fotovoltaico y Sistema Bess Chanqueahue", de una superficie de 278 hectáreas con 271.000 paneles solares, una zona de baterías, y además una línea de alta tensión de 6 km, todo en suelos agrícolas, 100% actualmente productivos (viñas, cerezos, almendra, cultivos para forrajes, lechería y otros). La titular de este proyecto es la transnacional Grenergy (española) y los principales promitentes arrendadores, por 35 años, la familia Castaño (240 ha).
El impacto de este aberrante proyecto no solo elimina 278 hectáreas de las mejores tierras agrícolas del país, también afectaría el empleo de las comunidades rurales aledañas, como Cerrillo, Chanqueahue, Lo de Lobos, El Llano, lugares de una rica tradición e identidad campesina, que ha perdurado en el tiempo, donde se vive de una forma distinta.
También se dañaría severamente el medio ambiente, el turismo, la cultura, el paisaje, el deporte, la recreación, todo en la reconocida "Reserva Natural Tipaume", vecina deslindante, con el "Parque" fotovoltaico.
Es realmente una burla la denominación "Parque", similar a lo que denuncia Gazitúa en relación con el argumento "ecológico" del titular de la planta de Pirque.
Soy partidario de la energía solar, aplaudo sus beneficios, pero cuando su instalación es en tierras agrícolas productivas, provocando externalidades tan negativas como las señaladas, solo hay perjuicios y no beneficios.
Se requiere con urgencia un ordenamiento territorial, las autoridades deben reaccionar, y como le escuché recientemente al ministro de Agricultura, una hectárea agrícola que se pierde nunca más se recupera.
Mateo Matteucci
Vecino de San Juan, Pirque, y de Tipaume, Rengo